Soledad.
Es igual a dónde quiera que vaya, con los mismos ojos fríos y la misma sonrisa torcida. No importa si estoy riendo con amigos o en mi habitación; me abraza hasta el punto que me es difícil respirar. La conozco muy bien y ella a mi, tal vez por eso está conmigo siempre. Espero pacientemente que su sombra no siga mis pasos y que un día no esté más a mi lado.


