La "revolución de terciopelo"

La “primavera de Praga” de 1968 Checoslovaquia era el país satélite comunista más abierto hacia la Europa occidental. Tendía lazos con el mundo germánico, y su economía apostaba en mayor medida por la industria que por la agricultura. Poseía además una clase media cosmopolita e intelectuales de prestigio. Uno de ellos era Vaclav Havel.

Amigo de Alexander Dubcek, cabecilla que en 1968 fracaso en el intento de separar al país de la órbita soviética, era poeta y dramaturgo, encarcelado desde aquel año. Fue liberado en 1983 y comenzó a escribir obras de teatro, que si bien no atacaban a la autoridad soviética directamente, defendían la dignidad del hombre y los derechos humanos. Havel se ganó el respeto de la sociedad checoslovaca hasta el punto de que el poder soviético no se atrevía a detenerlo.

El clima de tolerancia que para 1989 se había adueñado del país permitió que las manifestaciones en las calles de Praga y la posterior transición hacia la democracia fuesen pacíficas, por lo que se ha denominado a este proceso “revolución de terciopelo”. El gobierno dimitió y Vaclav Havel fue elegido presidente por aclamación popular. Prometió un país nuevo, próspero, justo, una república humana al servicio del pueblo.

En 1992 Checoslovaquia se dividió en la República Checa y en Eslovaquía, la única secesión europea que fue gustosa para las partes separadas. El país de Havel se unía más a occidente, y sigue siendo considerado uno de los países eslavos con mayor renta per capita. En 2009 se cumplieron 20 años desde que Checoslovaquia tomara un nuevo rumbo. El día 18 de diciembre de este 2011 murió Havel, su artífice.

Loading more posts...