“Tengo sueño, mucho sueño, lágrimas que no salen, cansancio. Te besaría levemente, apenas rozándote mis labios, y te diría cualquier cosa en voz baja, y me quedaría dormido a tu lado.”

—Jaime Sabines, Cartas a Chepita (abril 19, 1949)

“Sus labios eran una caricia necesaria, cómo podía haber vivido hasta ahora sin ellos.”

—Mario Benedetti
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