“Cógeme la mano, amor, que vengo muy malherido, herido, de amor huido. Herido, muerto de amor.”

—Federico García Lorca

Correr, huir, saltar, tener paciencia y esperar. Saber acertar y encajar como una pieza de puzzle. Perder el control y volverlo a retomar. Caer y levantar. Gritar y llorar de felicidad. Reír no es lo mismo que sonreír. Temer y perder. Inflarse como un globo. Cantar y tatarear. Caminar por estrechas calles para sentir el roce de los demás. Oír es fácil. Escuchar requiere atención. Hablar por hablar y echarse a llorar. Tontear, coquetear o flirtear. Intimidar. Mirar a los ojos al hablar. Pensar. Equivocarse. Mirar. Pararse y observar. Tolerar. Aceptar o rechazar. Caducidad de las cosas de este mundo. Acontecimientos que pasaron y están por pasar. Ilusionar. Pintar sin sentido y dibujar. Correr hasta explotar. Cambiar la dirección. Conocer. Pasar página y tachar. Persuadir. Curiosidad. Interesarse e interesar. Ser diferente a los demás. Confiar en alguien y luego olvidar. Distraer. Ser amiga de la soledad y dejarla tirada en un bar. Asignaturas pendientes y cosas por hacer. Deshidratarse. Respirar e inhalar. Mezclarse con el paisaje y adaptarse al entorno. Sentir el viento en la cara y la lluvia en la ropa mojada. Sueños de papel y quemarlos para hacerlos desaparecer. Aparentar. Vivir sin más y desilusionar. Retroceder y avanzar. Tentar a la suerte. Jugar al parchís con el destino y abandonar. Tener un as en la manga y no saberlo utilizar. Contemplar. Seducir y alentar. Tener el cuenta el cambio de variable y D e s p e r t a r.

“También yo quise huir del mundo. Ustedes me lo impidieron, con sus cartas, con sus palabras por las calles, con su desamparo. Les propongo entonces, con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso: salgamos a los espacios abiertos, arriesguémonos por el otro, esperemos, con quien extiende sus brazos, que una nueva ola de la historia nos levante. Quizá ya lo está haciendo, de un modo silencioso y subterráneo, como los brotes que laten bajo las tierras del invierno. Algo por lo que todavía vale la pena sufrir y morir, una comunión entre hombres, aquel pacto entre derrotados. Una sola torre, sí, pero refulgente e indestructible. En tiempos oscuros nos ayudan quienes han sabido andar en la noche. ”

—Ernesto Sábato (Antes del fin)
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