Hello!
Tumblr is where tens of millions of creative people around the world share and follow the things they love.
Sign up to find more cool stuff to followYo y el hombre con el iPad (Reuters)
Nunca se como comportarme cuando voy a escribir, sobre gente que sufre de hambruna
![]()
Usualmente solo traigo una libreta y una pluma, porque parece de alguna forma, más sútil que una grabadora. Vacío el agua embotellada o la escondo antes de bajar del auto o el avión. En Ethiopia hace unos años estaba contando un chiste a algunos otros periodistas mientras nuestro auto se paraba cerca de una iglesia donde nos habían dicho, estaba llegando gente buscando comida.
Nos bajamos y comenzamos a caminar hacia la iglesia, conmigo aún contando el chiste, gritando a todo pulmón, luchando por hacer el punto entre tanta risa, mía y de los demás.
Entonces oímos este sonido, un temblor muy bajo que llegó a alcanzarnos.
Podía sentirlo temblando por el piso y hasta mis botas. Dejé de hablar, mi risa murió, tome el brazo de la persona a mi lado: “Qué es eso?” Y me dí cuenta. Era el sonido de niños llorando. Había suficientes niños llorando que — Lo diré otra vez — Podía sentirlo en mis botas. Estaba avergonzado de mis carcajadas.
Dentro de la iglesia había tiendas y dentro de las tiendas los niños estaban muriendo.
Filas y filas de mujeres sentadas en el piso acunando delicados bebés. Un trabajador de ayuda nos dijo que teníamos 10 minutos asñi que comenzamos a trabajar.
Disparadores de cámara clickeando, plumas escribiendo: “Cual es su nombre? Que tan lejos caminó? Cuantos de sus hijos han muerto?” Algunos periodistas se inclinaban junto a las madres para hablar con ellas, algunos ponían sus cámaras a centímetros de sus rostros. Yo me mantenía más lejos cuando tomando mis fotos, me sentaba en la tierra para entrevistar gente. pensaba que era mejor, pero no era así. Erá sólo aparente.
Yo recuerdo mirar hacia arriba y ver a una chica trabajadora de una agencia de ayuda de la ONU llorando. Moví una mano para que se quitara — Sus lágrimas tan indulgentes como yo sentado en la tierra. Y entonces nos fuimos. Gracias, decimos. Gracias por hablar conmigo. Gracias por sostener a su bebé moribundo para mi cámara. Y gracias por su dignidad. Gracias por dármela. Gracias por dejarme tomarla.
Porque de eso se trata. Una chica de Ethiopia que ella lloró mientras miraba a los periodistas extranjeros entrevistando a mujeres somalies en un campamento de refugiados en Kenya. “Todo lo que le quedaba era su dignidad,” ella dijo. “y ellos la tomaron también.
![]()
” Tenía razón. Y sabía que yo había hecho eso también. Muchas, muchas veces.
Solía decirme a mi mismo que eso estaba bien porque lo que hacía era importante. Un oficial de la ONU me llamó emocionado a las 7 de la mañana para decirme que los Estados Unidos había donado millones de dólares a su agencia, porque alguien del gobierno había leido uno de mis artículos en el Washington Post.
Otro trabajador de ayuda se me acercó en un bar en Addis Ababa. “Hey! Ese artículo que escribiste sobre una mujer? La mujer de la cual murieron sus hijos uno por año durante los últimos 4 años hasta que sólo le quedaba uno? Genial, hombre! Genial!”
Su nombre era Ayantu. No se si su hijo, Hirbu, sigue con vida.
![]()
Hace una semana estaba ahí otra vez. La ONU me subió a mi y a otros periodistas a uno de sus aviones en Nairobi, y volamos a una pequeña aldea cerca de Somalia a conocer a gente sufriendo de hambruna, para hacerles nuestras preguntas, para encontrar la más lamentable historia posible.
![]()
Saltamos en una imperiosa fila de jeeps blancos en cuanto aterrizamos y nos apresuramos hacia la aldea. Las puertas se abrieron, todos caminaban rapidamente, todos eran muy importantes.
Vi a 6 personas disparando sus cámaras a una pasmada mujer. Vi a trabajadores de ayuda adular al encargado del Programa Mundial de Alimentos. Vi soldados desplegándose para protegernos. Y entonces vi al hombre con el iPad. Me paré y observe por un momento, disfrutando la delicia de lo que era uno de los más extraños sucesos que haya presenciado en mi vida.
![]()
Alce mi cámara. Esto es lo que escribiré, pensé. No sobre otra Ayantu. No otra vez.
Porque es un ciclo. los gobiernos africanos saben que la sequía se acerca y no se preparan. Las caridades extranjeras trabajando allí hablan sobre planes a largo plazo para ayudar a la gente a volverse auto suficiente pero han estado falland en alcanzarlos por 20 años. Se trata tanto de política y guerra y pobres políticas económicas como de falta de lluvia. No soy un experto pero eso, lo sé.
También se que esta mal que cada cuantos años somos presentados con una “emergencia” que pudo ser prevenida, que los grupos de ayuda deben freneticamente tratar de recaudar dinero para responder, que periodistas necesitan encontrar demacrados bebés en la puerta de la muerte para filmar y fotografiar y escribir acerca de antes de que al mundo no le importe un comino.
Parte de mi se sintió mal por publicar la foto del hombre con el iPad. Porque el es una buena persona haciendo su trabajo. Y porque somos lo mismo.
El viene con un iPad, Yo vengo con una libreta.
Ambos robamos dignidad que a ninguno pertenece.
(Reuters via Rosa Golijan)
http://fotograccion.org/wp/2011/12/comunicado-ante-la-detencion-de-edu-leon-fotoperiodista/
fotograccion.org- Esto… ¿cómo se llamaba cuando alguien llega, quiere contar una cosa grave e importante que está pasando, y la policía llega y le detiene para que no pueda hacerlo?
- Censura, gato, se llamaba censura.
Para exigir su inmediata puesta en libertad y, sobre todo, dar testimonio de que estas cosas pasan, también aquí, sus compañeros han sacado el comunicado que podéis leer y firmar en el enlace que os dejo.
Porque cuando quiere impedirse que se muestren ciertas cosas…