“Así estamos, cada uno en su orilla, sin odiarnos, sin amarnos, ajenos.”

—Mario Benedetti

Ya no Somos.

Y de repente ya no estamos, ya no somos, ya no pertenecemos.

¿Dónde estamos?

¿Acaso perdimos todo lo que éramos?

Y si fue así, ¿Dónde lo perdimos?

Cuando y donde fue que lo perdimos, y ¿cómo lo perdimos?

Pudo ser que un día despertamos y sólo ya no estaba, o fue arte de tu gracia y de nuestras andanzas o de todo eso que nunca dijimos y nunca nos atrevimos a decir.

Y las cosas se quedaron heladas y las hojas congeladas, y todo lo que era ya no estaba; y lo que era  ya no era, y lo  que éramos no estaba  y lo que fue no volvió; y muy sencillo o muy complicado ; o delicado o muy abstracto.

Yo no lo sé,

         O tal vez lo sé y nunca lo supe,

                                   O lo supe y no quería saberlo.

Porque se que un día desperté y ya no éramos, ya no estábamos; ya no había sonrisa en mi rostro o alegría en mi corazón.

Porque sabía que lo habíamos perdido y no sabía donde se perdió.

Porque estaba segura que lo sabias y cómo olas de mar, sólo íbamos y veníamos sin preguntarnos donde habíamos dejado el mar.

Y la arena

         y el sol

  y todo lo que nos rodea nos alejaba, y yo sólo buscando sin buscar en realidad.

Porque hace mucho tiempo que no somos, que ya no somos,

                                                                       que ya no estamos. 

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