“¦Al fin de cuentas estoy hecho de carne, huesos, pelo y uñas como cualquier otro hombre y me parecerÃa muy injusto que exigiesen de mÃ, precisamente de mÃ, cualidades especiales; uno se cree aveces un superhombre, hasta que advierte que también es mezquino, sucio y pérfido. De la vanidad no digo nada: creo que nadie está desprovisto de este notable motor del progreso humano⦔
—El Túnel, Ernesto Sábato.