Hello!
Tumblr is where tens of millions of creative people around the world share and follow the things they love.
Sign up to find more cool stuff to followTaking the Lane: "Is this thing sexist? Introducing the Bike Test”
takingthelane.comIn which we learn of the cycling version of the Bechdel Test, and that (like movies with the original test) much of cycling culture does not pass it. The state of things is depressing, but it’s better to laugh than mope. Read it and weep.
This seems like good way to re-start Bike Ladies Unite, which I’d all but given up on. It’s hard not to lose hope when I know that my blog and other feminist cycling blogs will never have the same following that “babes ‘n bikes”-type blogs do. It’s hard to keep going when just a few weeks ago, a local bar hosted a fundraiser for a FGFS event and called it “Man Up”.
But a month ago when I was in New York, complaining to my best friend about all this, she just looked at me and said, “You can either do something, or you can do nothing. Don’t you think that, for the time when you had your blog, the world was a little better? It might not be a lot, but it was some.” I can’t let her down. I’m getting back in the saddle. Please join me.
Love,
BLU
Ciclista de otoño
El otoño y la primavera son las mejores épocas para ir en bicicleta. Podría incluir el invierno pero empiezo a convencerme que las bicicletas no son para el verano. Quizás sea el cambio climático pero cuando empecé a salir en bicicleta, allá por los mediados 90, disfrutaba enormemente del calor y de entrenar en verano. En invierno, por el contrario, la bici descansaba varios meses y a partir de febrero o casi marzo la retomaba. En esos momentos, la bici era para el verano. Con el paso de los años he cambiado de opinión. Disfruto de la bici en otoño e invierno y casi la abandono en verano por el extremo calor que paso sobre la bicicleta.
Ayer fue un día que me confirmó mis sospechas. Salí por la tarde, después de comer, dispuesto a hacer un par de horas de bicicleta. El día, nublado, gris y algo ventoso, animaba a sestear sobre el sofá, pero el espíritu otoñal me empujó hacia el asfalto. Las carreteras estaban vacías, algo que se disfruta cuando uno quiere ir seguro. Por caminos entre naranjos de Vinalesa y Massamagrell veía las nubes tapar el sol a medida que me acercaba a Náquera y dudaba si subir o no al Oronet. Las nubes lo tapaban todo pero dejaban un espacio para que el sol del ocaso pudiese despedirse hasta mañana. Conforme iba terminando la subida, el sol bajó lo suficiente para asomar por ese hueco que las nubes le pensaban dejar. El efecto sobre el paisaje fue precioso. La carretera por la que iba estaba en sombra y gris, pero las montañas y pinos de alrededor se iluminaban con el tono naranja que la puesta de sol les confería. A mi espalda, el sol pintaba el escenario de mis pedaladas, al frente, las nubes cerraban el cielo… y yo disfrutaba del fresco otoño, sólo pero feliz sobre las rampas de la Calderona. Al coronar, me abroché el chaleco y bajé a toda prisa. Tenía una hora para llegar a Valencia.
El descenso me brindó escenas propias de un lienzo, con el sol de frente y escondiéndose entre los pinos, deslizándome sobre una alfombra gris que serpenteaba entre un festival de cálida luz en las faldas de las montañas. Quería parar y hacer fotos… pero el reloj me decía que no. El ciclismo tiene una relación problemática con el tiempo. Nos convertimos en tiempo en tanto en cuanto manejamos desplazamientos y temporalidades, recorremos distancias y las medimos con nuestros cuentakilómetros. Si nos convertimos en tiempo cuando montamos en bicicleta es porque nuestra alma está hecha de tiempo, algo de lo que Aristóteles ya había hablado pues dijo que “no puede existir el tiempo sin el alma”. Y siempre lucharemos contra él, por encontrar horas para salir en bici, por mejorar nuestros tiempos, porque no se nos haga de noche en una tarde de otoño y porque nuestra alma, sin el tiempo, no sería ciclista.
Creating Allies among Active Transportation Users
Now that spring is finally (finally) rolling around, my Twitter feed has been slowly filling up with caution to cyclists to “ride safe” and educate them on how to cycle in a legal manner.
Naturally, I sent out my own tweet along the lines of: “Cyclist safety tip: don’t hit cyclists with your car.” Naturally, someone responded, annoyed that I wasn’t thinking of the pedestrian.
Yes, some cyclists share spaces with pedestrians and indeed some pedestrians are injured. But complaining about that to someone who just wants to see fewer folks hit by cars (whether it’s a bus user, a skateboarder, a pedestrian, or a cyclist, these deaths are horrible) is useless and vitriolic.
Active transportation users need to work together as allies in solidarity and fight for safer spaces. We don’t need wider roads; we need a modal shift on how we get around. Attacking potential allies is not the way to go about it.