“-¿Has besado alguna vez a una chica?- Me preguntó
Sacudí la cabeza negativamente. Todo estaba en silencio.
-¿Ni siquiera cuando eras pequeño?.
Volví a negar con la cabeza. Y ella puso una cara muy triste, casi como si fuese a llorar. En voz muy baja me dijo.
-Quiero asegurarme que la primera persona que beses, te quiera. ¿De acuerdo?.
-De acuerdo-Contesté.
Y me besó. Fue el tipo de beso del que nunca podría hablar en voz alta a mis amigos. Fue el tipo de beso que me hizo saber que nunca había sido tan feliz en toda mi vida.”
—Las ventajas de ser invisible