BASTA

BASTA, RIVER. BASTA.

¿Alguien me explica qué carajo pasó ayer? ¿Qué carajo pasa hace dos o tres fechas? Estamos jugando HORRIBLE. Anoche se nos rieron en la cara; nos vieron, nos gozaron, nos bailaron y nos ganaron. Lejos quedó el 7-1 del primer encuentro contra Atlanta.

Ni toquemos el tema de la hinchada. ¿Vamos a ascender por la hinchada? ¿Vamos a volver a la gloria y a la categoría de la que nunca tendríamos que haber salido con cantitos, bombos y banderas? NO. Lamentablemente NO. La realidad es otra y es esta: si no jugamos bien NO ASCENDEMOS. Acá no se gana con nombres, no se gana con ídolos ni con cracks ni con jugadores individuales que la pueden romper en el exterior o que de hecho ya lo hicieron. ¿Se acuerdan de cuando los escépticos decían “River no se va a ir a la B, River no puede descender, a River lo van a ayudar”? Que aparezcan ahora y vean dónde estamos. 

Salvo por el Martín Aguirre, Keko Villalba, Carlos Sánchez y el esfuerzo de Daniel Vega, el resto del equipo fue lamentable. No se vio a Trezeguet, el Chori estaba muy impreciso y Fernando Cavenaghi directamente estaba con la mente en otro lado. Imprecisos, errados, perdidos en su lugar… No hablo por todos, pero, realmente, estos jugadores que defienden nuestros colores, nuestra bandera y nuestra -ya manchada- historia, ¿SABEN LO QUE ES LA CAMISETA DE RIVER? ¿SABEN EL PRESTIGIO QUE TIENEN EN EL PECHO?

Matías Almeyda va a tener que replantearse muchas, sino muchísimas cosas, para los próximos partidos. Quedan diez fechas para que volvamos a donde pertenecemos. Diez partidos. Diez finales. Diez oportunidades para repuntar, levantar cabeza y dejar atrás toda esta pesadilla.

RIVER PLATE 3 - MERLO 0

Nossa, nossa, asim River me mata. Ah, no? No era así? Perdón, pero así me sentí hoy yo. Me matás, River, me matás!

Analizando el partido, me pareció que las actuaciones individuales fueron mejores que las del conjunto -lo cual no es bueno-, que el Chori debe empezar a cuidar su mente y no dejar que le entren por ese lado, que Ponzio es fundamental para este equipo, que Trezeguet define como su apodo bien lo indica: como un Rey, que hay muchísimos errores que se deben mejorar en la defensa y que Cavenaghi es un jugador que, aunque a veces no está en sus mejores días, cada vez que toca la pelota deja un rastro de amor por la camiseta que no se puede evitar mirarlo y sentir que todo lo malo del fútbol se disuelve con un gol suyo. 

River debería encontrar un mejor trabajo de conjunto y menos individualidades. ¿Se imaginan si todas esas individualidades se juntaran en un equipo de once cracks tirando para un mismo lado y con un único objetivo en la cabeza? Ese es el River que todos queremos ver y, de a poco, Almeyda lo está logrando.

Nota al margen: ¿Alguien había visto la cancha de Vélez tan repleta como hoy? ¿No? Yo tampoco. Les demostramos lo que es River en las malas.

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FIN... Y PRINCIPIO

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El pecho no daba más de la opresión que sentía, la espalda estaba contracturada… Época de exámenes y los últimos partidos del campeonato de la B Nacional. La cabeza explotaba de dolor, los nervios corrían y oprimían todos los músculos. Era hoy. Hoy se definía todo: Hoy, once hombres adentro de una cancha defendían la historia del club más grande de la Argentina.

Todo se resumía a hoy. Todo terminó hoy.

Los nervios se desvanecían, el equipo se hacía fuerte, la gente alentaba como nunca, o mejor dicho: como siempre. Horas atrás se había cumplido el momento en el que River perdía su partido de ida con Belgrano de Córdoba por la promoción, esa que nos terminó de condenar el 26 de junio del 2011. Y casi un año después, once hombres se encargaban de cambiar la historia.

Once hombres y un DT. Tres hombres que volvieron por amor, y un campeón del mundo que quería cumplir el sueño de vestir la gloriosa banda que tantos anhelaron vestir.

“¿Se festeja o no se festeja?” se escuchaba durante la semana… Yo pregunto: alguien sabe lo que yo sufrí durante este año? lo que me dolía ver a mi River Plate recorriendo el país para jugar con clubes de otra categoría? No. Nadie lo sabe. Porque cada sufrimiento es especial y es distinto. Yo lloré, descansé y sentí que por fin las cosas volvían a tomar su curso.

River Plate volvió a casa y se terminó la pesadilla. Con un partido fenomenal de Rogelio Funes Mori y definiciones con calidad única de David Trezeguet, le pusieron punto final a la pesadilla que tuvimos que vivir por casi un año. 38 fechas. Llantos, risas, bronca, tristeza y felicidad. La pasión que te produce River. 

Es el fin del dolor y el principio de la vuelta a la gloria. 
GRACIAS, RIVER. ETERNAMENTE GRACIAS. TE AMO Y TE VOY A AMAR TODA LA VIDA.

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