Follow posts tagged #aprendizaje in seconds.

Sign up

“Las personas nunca aprenden nada de lo que les cuentan, necesitan descubrirlo por ellas mismas.”

—Fragmento (Veronika decide morir)

Internet nos vuelve más inteligente y más tontos... a la vez!

La definición de inteligencia es ciertamente porosa: en realidad hay diversos tipos de inteligencia y, en consecuencia, hay actividades que cultivan unas facetas de la inteligencia y desatienden otras. Después de leer a dos autores de opiniones diametralmente opuestas sobre cómo Internet está afectando a nuestra inteligencia, no puedo por más que darle la razón a ambos. Aunque superficialmente parezca que opinen justo lo contrario, lo que en verdad ponen de manifiesto es que Internet nos hace cada vez más inteligentes, pero también cada vez más tontos. Todo depende del tipo de inteligencia que decidamos medir.

(…)

Los dos autores a los que me refiero son el experto en semiótica de la Universidad de Brown Steven Johnson y el divulgador científico y finalista del Premio Pulitzer en 2011 Nicholas Carr. A juicio de Johnson, la cultura de masas, es decir, la cultura que se transmite popularmente, sobre todo a través de la televisión, los videojuegos e Internet, está incrementando su complejidad progresivamente, lo que lleva a que determinadas áreas de nuestra inteligencia se vean estimuladas hasta límites jamás alcanzados antes. 

(…)

Por supuesto, Internet no ha hecho más que acelerar estos procesos: torrenciales cúmulos de información a golpe de clic en entornos con cada vez más opciones que no dejan de hacer más profunda la brecha que separa los inmigrantes digitales de los nativos digitales. Para Johnson, incluso, este aumento de complejidad en la cultura de masas es el principal motivo de que se manifieste lo que se conoce como el «efecto Flynn», es decir, el supuesto de que nuestro cociente intelectual está aumentando generación tras generación.

En lado contrario se encuentra la tesis de Nicholas Carr, que sostiene que las nuevas tecnologías de la información como Internet están debilitando nuestra inteligencia crítica, obligándonos a ser cada vez más superficiales, a acumular información cada vez más fragmentada, menos organizada y menos profunda. Aunque leemos y escribimos más, resulta menos frecuente que leamos con atención sostenida un libro de 200 páginas de principio a fin, sin distracciones.

(…)

Como ya sugirió Mcluhan, el medio también modela el proceso de pensamiento. La Web, pues, nos ofrece más información pero simultáneamente debilita nuestra capacidad de concentración y análisis profundo. Ahora leemos más que nunca entradas cortas llenas de imágenes, hipevínculos y vídeos. Pero cada vez nos cuesta más leerGuerra y paz. Tal y como refiere un estudio realizado por la consultora de negocios nGenera (Tapscott, 2008) sobre los efectos de Internet entre los jóvenes: «Ya no leen necesariamente una página de izquierda a derecha y de arriba abajo. Puede que se salten algunas, buscando información pertinente».

(…)

Esto no pretende ser una sentencia neoludita: aunque muy útiles para alimentar nuestra curiosidad, los hipervínculos fragmentan un texto largo y complejo. Leer hipertextos no es como leer texto plano. El hipertexto incrementa sustancialmente nuestra carga cognitiva y, por ende, debilita la capacidad de comprender y retener lo que se lee, tal y como sugieren diversos estudios, como Rouet y Levonen (1996) o Miall y Dobson (2001). 

(…)

A una menor cuota de concentración y paciencia para profundizar en temas complejos, hay que sumarle también una menor originalidad o heterodoxia en la propia divulgación y hasta en la investigación científica. La mayoría de divulgadores de la red se siguen unos a otros, y ello, inevitablemente, mimetiza ciertos contenidos o incluso tendencias. 

(…)

En resumidas cuentas, la divulgación 2.0 ofrece ventajas y desventajas que se retroalimentan mutuamente. Por un lado, Internet incentiva el hambre de saber, sobre todo de novedades o informaciones que nos causen sorpresa. Por el contrario, Internet también devalúa la calidad de lo que aprendemos o, al menos, la forma en que lo aprendemos. Cuanto más hambre de saber se incentiva, el anhelo por consumir datos más anecdóticos y superficiales también parece incrementarse. Y así sucesivamente, como un hámster en la rueda giratoria de una jaula de dopamina.

Leer el articulo completo.

(vía @schschny)

Loading more posts...