Ayer en la radio escuchaba a un economista bastante conocido sobre la urgencia de cambios en el sistema educativo para adaptarse a la nueva economía tecnológica.

Es de Xavier Sala i Martin, no es un economista de los que más me llama la atención pero bueno, lo que dice aunque algunas cosas discutibles, es muy interesante.

"El problema del cambio tecnológico que vivimos, la robótica, la informática, la tecnología celular es que está quitando puestos de trabajo de la clase media.

La revolución industrial inicial, en el siglo XVIII y XIX benefició sobretodo a los más pobres y ayudó a generar la clase media.

Hizo que los agricultores sin tierras que eran los más pobres de la sociedad, pudieran emigrar a la ciudad para trabajar en las fabricas, y allí cobraban más que en el campo, por lo tanto fue una revolución tecnológica que benefició principalmente a la clase baja que los convirtió en clase media.

La revolución actual está robando puestos de trabajo de la clase media, el ejemplo paradigmático es la señora que trabajaba en una agencia de viajes cobrando bastante y ahora la gente compra sus viajes por internet. La tecnología ha hecho que esa señora se vaya al desempleo, esto se va extendiendo a contables, profesores, periodistas etc Gente que antes cobraba mucho, ahora produce cosas/servicios que la gente no quiere. 

La gente ya no quiere información en un diario, la gente ya no paga por un diario, la información ahora es gratis, está en internet, en google, en twitter. 

Los periodistas que estaban especializados en vender información pierden su trabajo o se les baja su salario porque ya no son útiles.

Lo mismo ocurrirá con los profesores, cada vez más hay mega profesores, profesores que tienen millones de estudiantes en sus lecciones en TED o en Youtube.

La solución es la educación, se debe cambiar el sistema educativo para permitir que  toda esta gente que pierde su trabajo, que no puede competir con las máquinas, puedan hacer cosas que las máquinas no pueden hacer. 

La única cosa que hoy en día las máquinas no pueden hacer es crear, ser creativas. Hay que ayudar a pensar.

Por lo tanto el sistema educativo debe cambiar de una forma brutal si queremos frenar las enormes desigualdades que se vienen incrementando desde los años 80. 

Enseñar a los estudiantes a memorizar, a solucionar problemas matemáticos ya no sirve para competir con las máquinas. Las máquinas solucionan problemas matemáticos con mayor rapidez, calculan más rápido pero no son capaces de crear. 

La creatividad, el arte, la pintura, la danza actualmente son las materias más excluidas y de menor importancia. Si eres bueno bailando o pintando los niños se ríen de ti, si eres bueno en matemáticas eres el héroe y eso es un error, por muy bueno que seas calculando, resolviendo problemas o memorizando, un ordenador siempre memorizará y calculará mucho más rápido que tú.”

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En general estoy bastante de acuerdo, pero hay unos apuntes que quiero hacer, las mejoras de condiciones laborales y en general de vida de la clase trabajadora es imposible de desligar de lo que fue el enorme movimiento obrero del siglo XIX y XX. La gente vivía en la miseria en el campo, y vivía en la miseria a veces mayor en la ciudad.

Las colonias industriales (he visitado varias) de siglos pasados tienen una gran similitud con campos de trabajo forzoso. El abuelo que trabajaba en el campo, el hijo que trabajó en la industria y el nieto que trabaja de médico, y el bisnieto tiene dos carreras, un master y trabaja en Alemania fregando platos solo se puede explicar a través de un sistema de redistribución de riqueza que ha permitido que el nieto vaya a una escuela y universidad pública. Para que eso ocurra se ha tenido que luchar lo que no está escrito. Es todo un proceso social amplio y complejo del cual Sala i Martin no suele hablar.

Todo ese movimiento que tuvo una implantación y fuerza mundial, en las últimas décadas ha quedado muy reducido. Muchas personas de clase baja pasaron a pensar que eran de clase media, y muchas personas de clase media creían que eran de clase alta, mientras la clase alta bien organizada movía hilos para que si algo cambia, sea siempre en su favor.

Casi todo el mundo era escritor. No todo el mundo pensaba en que podía ser dentista o mecánico de automóviles, pero todo el mundo sabía que podía ser escritor. De aquellos cincuenta tíos de la clase, probablemente quince o más pensaban que eran escritores. Casi todo el mundo usaba palabras y podía también escribirlas, en consecuencia casi todo el mundo podía ser escritor. Pero la mayoría de los hombres, por fortuna, no son escritores, ni siquiera conductores de taxi, y alguno —bastantes— desgraciadamente no son nada.
—  BUKOWSKI, C. Factotum.