sentarme

Quiero abrazarlo y sentir por un momento que él es mio, solo mio. Quiero poder besarlo y que el escenario o las personas no importen. Quiero poder acostarme al lado de él y escuchar su respiración. Quiero ver sus ojos y que me griten que me quiere. Quiero poder tomarle de la mano y caminar. Quiero poder sentarme con él y jugar como niños pequeños. Quiero poder contarle historias y que él me cuente las suyas. Quiero ver su sonrisa y saber que yo soy la razón. Quiero todo eso y más, pero solo con él.
We are not things

No suelo tener demasiadas expectativas a la hora de ir a ver una película al cine, aún cuando la misma haya recibido buenas críticas. Me he llevado decepciones, muchas; y en otras ocasiones, por esperar demasiado, películas no particularmente malas (aunque tampoco sobresalientes en algún aspecto) me resultaron insufribles. Así es que hoy en día tiendo a sentarme en la butaca del cine sin pretender nada en particular y dejando que la obra hable por sí sola.

Y entonces salió Mad Max: Fury Road y el mundo se volvió loco. Me fue imposible no escuchar críticas maravillosas que alababan a los personajes, la forma en que fue llevada la historia, la cantidad de efectos prácticos utilizados en su filmación… en fin, un sinnúmero de elementos que parecían ser uno mejor que el anterior. Y eso era peligroso, porque al momento en que empezaron a pasar las propagandas por la pantalla del cine estaba esperando ver un largometraje que lograra llenar todas esas expectativas que las diferentes páginas de críticas habían alimentado. Podría haber sido desastroso, podría haber sido una desilusión, podría haber sido muchas cosas; pero al final, fue perfecto.

Y sí, voy a decir lo obvio: Mad Max difícilmente vaya a cambiarte la vida. Pero si la vemos partiendo de la base de que se trata de una película de acción donde absolutamente todo el tiempo nos encontramos en una persecución entre diferentes vehículos, definitivamente está marcando un quiebre en montones de clichés que se han utilizado por décadas.

Así que este va a ser un análisis largo (y con spoilers, como podrán imaginar) porque así también son muchos los elementos que merecen ser remarcados. Así que sin más preámbulos, prepárense para el viaje.

La historia es bastante simple, por no decir básica: En un mundo post-apocalíptico donde todo parece ser desierto y la humanidad ha regresado a una especie de segunda Edad Media pero con vehículos motorizados y armas, un tirano (Immortan Joe) es quien acapara el control del agua y los recursos. Nuestra protagonista femenina (Imperator Furiosa) se lleva en un War Rig fuertemente blindado a las cinco “esposas” (en realidad mujeres seleccionadas para, forzosamente, ser utilizadas para la cría de seres humanos) del opresor, iniciando así una persecución que continuará literalmente por 110 minutos. Max, por su parte, acabará por unirse a este grupo de mujeres (más por las circunstancias que por otras razones) y las asistirá en su lucha por escapar.

Eso es todo; esa es tu historia. Casi dos horas de persecución de autos, motos, camiones y vehículos varios en un desierto donde no hay absolutamente nada. ¿Cómo algo tan simple pudo surtir tan buen efecto? Simple: la forma en que nos fue presentado y los elementos constitutivos de la historia estuvieron tan bien narrados y resultaron tan orgánicos que al final en esa simpleza reside su belleza.

Primero, para apreciar verdaderamente la trama, deben preguntarse lo siguiente: ¿Qué tan complicado es desarrollar un mundo, sus personajes, sus motivaciones y una historia si durante el 95% del tiempo tengo puras peleas en la pantalla? La respuesta creo que es obvia: extremadamente difícil. Y es ahí cuando entra en juego el tener un buen guión y un director que sea capaz de sacar provecho de todas y cada una de las situaciones.

En Mad Max: Fury Road gran parte del desarrollo de personajes y las explicaciones con respecto a la vida en esa sociedad se dan a través de la acción que presenciamos.

Sabemos que Immortan Joe tiene un pequeño ejército de jóvenes que luchan por él hasta la muerte (no por nada se denominan a sí mismos kamikazes) porque fueron criados desde bebés bajo la idea de que sólo mediante las grandes acciones en el campo de batalla libradas bajo la causa de ese hombre al que casi consideran un dios, van a ser capaces de pasar el resto de la eternidad en los grandes salones del Valhalla. ¿En algún momento alguien se pone a explicarnos esto? No. En los primeros quince o veinte minutos de la película nos damos cuenta de ello mediante el inicio de la persecución y de cómo todos esos muchachos recalcan entre gritos de euforia el sacrificio que realizarán y cómo se unirán a los grandes héroes en un banquete eterno.

Ejemplos como este hay a montones y lo cierto es que ocuparían demasiado espacio y no servirían, a los fines prácticos, para esta review. Así que creo que podemos pasar a mi siguiente foco de interés en lo que a la historia se refiere; y eso es, precisamente, la forma en que nos fue presentado ese mundo.

Creo que es importante recalcar lo más emblemático de la película en este aspecto: los humanos fueron rebajados a ser objetos, cosas utilizables y reemplazables. Tienen mujeres a las que utilizan para criar, otras para producir leche; utilizan a seres humanos como bolsas de sangre para realizar transfusiones, restándoles cualquier tipo de humanidad (como vimos al comienzo, cuando a Max lo atan a la parte delantera del vehículo de un joven llamado Nux, para que este último recibiera la transfusión que tan necesaria se le hacía); tienen grupos enteros de personas criadas para ser la carne de cañón de ese imperio. Todos son reemplazables, incluso aún más que los preciados autos que manejan.

Y esto, bajo la lógica de la trama, tiene perfecto sentido. En ese mundo donde todo es desierto y enfermedades, la tecnología a la que tienen acceso es aquella que ha logrado sobrevivir al decaimiento de la humanidad. No hay nadie que fabrique armas o autos nuevos; todas las partes son reutilizadas una y otra vez. ¿Los seres humanos? Siempre se pueden criar más, siempre habrá más de dónde sacar.

Por otra parte esta perspectiva no es completamente ajena a los tiempos que vivimos en nuestra sociedad actual. Sí, lo sé, en Mad Max esto es llevado al extremo más crudo. Pero ya Charles Chaplin en Tiempos Modernos nos dio una crítica sobre cómo la tecnología poco a poco estaba reemplazando al trabajador; hecho que se ha ido desarrollando hasta hoy en día. En una época de grandes corporaciones y de una población mundial continuamente en aumento, las personas somos cifras y definitivamente reemplazables. Quizás lejos del extremismo visto en esta película pero igualmente criticable.

Es también interesante analizar otro aspecto: uno de los elementos de mayor valor en ese mundo es el combustible y la razón de más de unas cuantas disputas. So… se la pasan manejando por ahí y peleando entre ellos para conseguir combustible que a la vez necesitan para continuar manejando por ahí y seguir peleando entre ellos para conseguir combustible. Es un maravilloso círculo vicioso de la estupidez que no parece tener sentido pero que presenciamos diariamente en la vida cotidiana.

En sí toda la humanidad restante es un grupo bastante penoso de observar, encontrándose gran parte deshidratados o desnutridos, la mayoría con deformidades o grandes tumores producto de la contaminación que quedó en la tierra. El incalculable valor que Immortan Joe parece darle a la idea de un heredero de su sangre que sea perfecto cobra un nuevo significado bajo esta luz pues tal acontecimiento parece ser algo cuando menos inusual.

Y así es como pasamos al siguiente punto de peso en esta producción: los personajes. Y es que creo que estamos en cierta forma acostumbrados a que los personajes en una película de acción tiendan a ser simples, o bien que los únicos que reciban algún tipo de desarrollo significativo sean los principales. Mad Max: Fury Road le hace un gran Fuck You a esa idea y decide hasta darle motivaciones a sus extras. Y tomando en cuenta que películas el triple de largas y con muchos momentos de diálogos no se dignaron a hacer eso ni por sus protagónicos (sí, mi molestia por The Hobbit continúa), este es un aspecto remarcable.

Nuestro dúo principal es más que interesante y tienen una excelente química en pantalla. Y Dios, cómo me alegra poder decir esto sabiendo que no se trata de algo ni ligeramente cercano a un romance.

Furiosa es una mujer que ha sufrido mucho y que tiene una gran cantidad de bronca y frustración en su interior. Su principal motivación a la hora de llevarse a ese grupo de cinco mujeres destinadas a ser violadas y dar hijos hasta morir puede que se tratara de un mero acto de venganza (a ella le arrebataron a la fuerza su hogar y todo aquello que más amaba, así que devolvía con la misma moneda), pero no cabían dudas de que, al mismo tiempo, se preocupaba por esas chicas que habían tenido que sufrir un destino tan horrible como el suyo propio. Tiene todas las razones del mundo para dejar de tener esperanzas y, sin embargo, aún no está lista para dejar ir esa idea y definitivamente no está dispuesta a permitir que otras mujeres como ella deban dejar de lado cualquier rastro de ilusión por un futuro diferente. Poniéndose a la par de cualquiera del resto de guerreros masculinos, Furiosa nunca deja caer la toalla, aún cuando todo parece perdido.

Max, por su parte, es alguien que no sólo ha perdido la esperanza, sino su propia humanidad. Perseguido por los fantasmas de remordimientos pasados (bastante literalmente esto, tomando en cuenta que sufre de una esquizofrenia bastante fuerte) busca la soledad y es así que al inicio de la historia apenas es capaz de hablar, pues se nota que hace años que no lo hace. Ver cómo se va humanizando conforme la trama avanza es una de las bellezas de este personaje; quien en un principio sólo se preocupara por sobrevivir, acabaría por decidirse a ayudar voluntariamente la causa de una persona que había llegado a admirar.

Porque de eso es de lo que se trata la relación entre nuestros dos protagónicos: admiración y respeto.

En un principio se veían mutuamente como una amenaza. Pero apenas comenzaron a lloverles ataques por todos los flancos no perdieron el tiempo en realizar preguntar innecesarias y decidieron apoyarse en el otro para lograr sobrevivir un día más. No hubo “Acabamos de encontrarte, ¿cómo sé que te puedo dar un arma?” “¿Sabés cómo disparar?”; tampoco hubo cuestionamientos respecto a roles de género tan típicos, donde el hombre tiende a dudar de la capacidad de la mujer en defenderse por sí sola. Apenas iniciaron los disparos ellos estaban en plan de “Oh bien, sabés cómo manejar eso. Cool, encargate de ese lado del camión”. Hay incluso una escena donde Max se encuentra disparando en la oscuridad a un vehículo que se les acerca en la lejanía y viene fallando cada disparo, al punto que se encontró con una única bala restante; y es entonces que la mira a Furiosa, le da el arma y deja que sea ella quien haga el disparo usando su hombro como apoyo (disparo que, cabe decir, acierta).

A lo largo de la historia estos dos personajes desarrollaron una relación verdaderamente interesante de ver, basada en el respeto por las habilidades del otro y una cierta admiración; todo alejado del suelo del romance del cual estamos tan acostumbrados. Que semejante igualdad de condiciones se de entre dos personas de géneros opuestos en una película de acción es algo verdaderamente inusual.

Por supuesto que estos no son los únicos personajes de valor; las “esposas” de Immortan Joe son un grupo que vale la pena recalcar, especialmente a The Splendid Angharad, la única de las cinco que se encontraba embarazada (y de aproximadamente ocho meses, nada menos).

Angharad es el personaje líder, la única que verdaderamente me remitió a una heroína con todas las letras. No sólo por la compasión que demuestra (como cuando detiene a Furiosa de matar a Nux diciendo “¡Accedimos que no habrían muertes innecesarias! Es sólo un chico al final de su miserable vida.”) sino por su fortaleza. Sabiendo la clase de valor que Joe le da al hijo que crece en su vientre y que por ello evitaría causarle daño, en más de una ocasión se puso como escudo para proteger a sus compañeras, haciéndole frente a su violador; un violador que en esa sociedad poseía todo el poder mientras que ella era apenas un peón de juego reemplazable. ¿Se dan cuenta de los ovarios necesarios para semejante acto? Era notorio que el resto de las esposas tendían a depender de ella y a seguirla, pues confiaban en su juicio.

Admito que lamenté la forma en que Angharad nos fue arrebatada… bajo las ruedas de un camión que iba a máxima velocidad (no, en serio, ¿en cuántas películas te muestran en primer plano cómo matan brutalmente a una mujer embarazada?). Pero pese al poco tiempo en pantalla y los pocos diálogos, fue uno de los personajes más ricos en cuanto a desarrollo.

El resto de las esposas no es que tuvieran tanto desarrollo, siendo Capable la que salió perdiendo en ese sentido pues fue relegada a ser principalmente el interés romántico de Nux, ayudando a que el arco argumental de este último se desarrollara y cerrara de forma correcta. Cheedo es la más frágil, mostrándola queriendo regresar junto a Immortan Joe tras la muerte de Angharad, prefiriendo los horrores conocidos a la incertidumbre de lo que podría venir; pero aún así cerrando satisfactoriamente su propia historia cuando, hacia el final, engaña a sus enemigos para ayudar a Furiosa. The Dag es quizás la más pacifista de todas, siendo que prefiere dejar de lado las armas y cargar con el legado que dejó una de las matriarcas antes de morir: semillas de diversas plantas, que no son otra cosa que esperanza por un futuro mejor.

Nux tuvo un desarrollo entrañable. Iniciando como uno de los tantos jóvenes kamikazes, termina por adherir a la causa de nuestras protagonistas. Su arco también estuvo bellamente escrito pese a la falta de tiempo de desarrollo en pantalla y la escena final donde aparece es simplemente perfecta.

El grupo de matriarcas tuvo en sí poca exposición… pero no me digan que ver a un grupo de mujeres de entre 60 y 70 años andando en motos y disparando a diestra y siniestra no es genial.

Immortan Joe tiene todas las características para ser el malo, pero incluso él recibió cierta humanidad en el momento en que le confirmaron que su hijo había nacido muerto.

Es interesante, y hasta brillante, que una película que trata de la deshumanización de los personajes se haya preocupada por humanizar a la mayor cantidad posible. La frase que las esposas repiten en varias ocasiones “No somos cosas” (We are not things) puede que estuviera referida a ellas en el contexto, pero hace referencia en realidad a algo mucho más grande: la sociedad en la que viven.

Ahora, ¿qué es una película de acción sin buenas secuencias de peleas y persecuciones? Y si algo puedo asegurarles es que Mad Max: Fury Road los deja duros en el asiento casi sin poder respirar con tranquilidad, pues la cantidad de cosas que ocurren todo el tiempo y la cantidad de peligros por los que pasan los personajes son continuos.

Primero cabe hacer un agradecimiento porque la utilización de efectos por computadora fue mínima. Sí, así como lo escucharon. Cada camión, cada auto, cada moto, cada persecución y cada explosión fue real y se filmó en un desierto real con personas reales; y al momento de observarlo todo en la pantalla grande, se nota.

Desde hace tiempo que me vengo quejando del abuso que está teniendo el CGI en las películas hoy en día y cómo, pese a tratarse del mejor CGI del mundo, aún se nota que no es real. Y cuando ves películas con personas reales rodeadas de animación por computadora… a la tercera o cuarta película de ese estilo pierde la gracia… mucho. Así que encontrarnos con algo como Mad Max: Fury Road, filmado casi en su totalidad con efectos prácticos es ver una pequeña joyita del cine.

Para grabar las persecuciones se utilizaron cámaras en vehículos que se movían a más de 80k/h, con acróbatas haciendo equilibrio en esas varas de metal que tenían algunos autos y que servían para abordar vehículos grandes. Todos los diseños que vieron ahí fueron realizados en la realidad (sí, incluso ese camión gigante con montones de parlantes con un hombre que tocaba la guitarra todo el tiempo; y sí, tocaba la guitarra de verdad).

No quiero explayarme demasiado en la mayor crítica que escuché sobre esta producción, porque ni siquiera me parece un comentario que podría ser tomado en serio: “Es propaganda feminista”.

Ok… ¿Y? Digo, el feminismo promueve la igualdad y la idea de romper con los roles de género que afectan negativamente tanto a mujeres como a hombres. Así que, si verdaderamente es propaganda feminista… ¿Qué? ¿Te molesta la igualdad? ¿El concepto de un mundo donde podamos actuar sin necesidad de que nos pongan títulos te resulta aberrante? Furiosa está muy decepcionada de vos y va a golpearte en la cara.

Mad Max: Fury Road se sale de los estereotipos y nos ofrece una película que en lo visual está maravillosamente lograda, con un desarrollo de personajes más que admirable tomando en cuenta que se centra en una persecución continua y con una brecha de género prácticamente inexistente. Si a esto le agregamos una Charlize Theron rapada y pateando traseros, sinceramente no sé qué estarás haciendo si aún no fuiste a verla.

Capitana Redapple

Yo podría llegar y sentarme frente tuyo a mirarte  los ojos…Sin hablar, sin sonreír, sin ninguna justificación. Cuando yo te mire y piense en lo  hermosa que eres; con o sin maquillaje, peinada o despeinada, feliz o de mal humor, cuando  no tenga el impulso de besarte, de  protegerte, de querer que seas feliz. Ese dia entenderé que mis sentimientos por ti ya no existen del todo y podre dejarte hacer tu vida y continuar con la mía.
—  JSG
He experimentado la curación a través de la poesía de otros escritores, pero no hay manera de que pueda sentarme a escribir con la esperanza de que un poema tenga posibilidades de curación. Si lo hago, voy a escribir un mal poema.
— 

 Marilyn Hacker


Extrañaba tanto a mis padres, que me siento ajena a su cariño, me da melancolía sentarme a comer con ellos, es como si los hubiera perdido, jamás me hubiera imaginado lo mucho que los extrañaría al irme de aquí.

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En mi Universidad, siempre observé a este chico. Se sienta con un chico que siempre va en mi movilidad, en un banco frente al que yo acostumbro sentarme con mi mejor amiga, Amanda. A veces el chico con el que se sienta, me saluda, digo, vamos en la misma movilidad y hablamos a veces. Solía encontrarlo lindo, pero que no hacía mi tipo. Estudia ingeniería civil, pero su rostro grita filosofía. A veces mientras lo observo, siento como si él también me observara, pero hoy me puse a pensar y lo más probable es que esté observando a una de sus amigas que están en mi salón ellas son lindas. Hoy fui a sacar unas fotocopias, y mientras regresaba al salón alguien estaba desmayado en la rampa y había un montón de gente a su alrededor, me sentí rara cuando le reconocí allí desmayado, pero tampoco pude hacer nada, había mucha gente cerca de él en ese momento, además, no le conozco, nunca hemos cruzado una sola palabra. Una chica de mi salón con la que no suelo hablar me dijo que él había tenido un ataque de epilepsia, me sentí mal por él, no por el hecho de tener epilepsia, pero por el hecho de haberse desmayado de repente ¿Y si pisaba mal y su cabeza directamente al cemento? podría rompérsela. Se recuperó rápidamente, luego yo me fui a clase. Cuando me fui a comer con Amanda, minutos después él apareció con unas amigas suyas que estudian en mi salón, Amanda me dio aquella mirada, intenté seguirle la conversación, pero creo que me sonrojé. Me parece lindo, sí, y lo que pasó hoy me dejó pensando, pero es que ¿Qué puedes sentir por alguien con quién ni siquiera has intercambiando un “hola”?
dime, ¿serías capaz de recordarme?

Si tuviera que sentarme y pensar en ti, probablemente caería en el “y sí…?”. Nos pasamos toda una vida pensando y no haciendo, y cuando al fin todo estaba en nuestras manos fue totalmente absurdo. 

Me pongo frente a todos y de mi vida, admitiendo nuestra derrota. Darle la bienvenida a tu olvido. ¿Has oído que cuando las personas lo tienen todo la felicidad se les escapa de las manos y se hacen daño por placer? Tal vez…

No, si tuviera que sentarme y pensar en ti, te recordaría y te buscaría en mi piel, me las besaría y me destrozarían. Que mierda todo, quererse tanto como para dejarse marchar.

Qué te parece si te digo, que nunca le di la bienvenida a tu olvido, porque olvidamos todo aquello que no merecemos y yo a ti, te merecía. Y tu a mi, me merecías.

Así que, aunque lleves ya bastante tiempo perdiéndote en otros labios, sus labios, no te atrevas a decirme que cada noche, justo antes de dormir, no piensas aunque sea durante tan solo un segundo en mi. Lo sé, porque yo también lo hago. Lo sé, porque hoy dejaré de hacerlo.

Porque ya no te merezco, ni tampoco tu me mereces. Porque ahora son sus labios los que me encontraron mientras montaba una y otra vez en el tren que nunca pararon tus manos.

Pero siempre llega el día en que te das cuenta que sí, te quise y tu me quisiste. Ya entonces es demasiado tarde y lo único que te puedes preguntar es; y dime ¿serías capaz de recordarme?, nunca supimos aprovechar el tiempo cuando estaba de nuestro lado. 

Y eso amado, fue nuestra derrota.