Hoy quisiera sentarme a tu lado y escucharte sonreír y hablar y hablar. ¿Viste? Se me puso chinito el corazón. Cuéntame. Me fascinan los datos irrelevantes, como saber cuál calcetín colocaste primero en tus pies, si el derecho o el izquierdo, de qué color es tu cepillo de dientes y lo que sientes en el estómago mientras lloras con mucho sentimiento. Cuéntame todo.

Una vez, alguien me dijo que la mejor manera de dejar ir es pensando en otra cosa, pero sin querer, volví a este sitio instalado a dos cuadras de mi corazón, a explorar entre las ruinas, a ver qué queda de todo lo que había, a escarbar debajo del polvo, y lo primero que me encuentro es que te extraño. Pero no es para tanto, he sobrevivido a tu recuerdo.

¡Un momento! Espera ahí, congelado, mientras fluyen mis ideas. Ahora mejor cuéntame sobre todo eso que callas, cuéntame cómo va eso de tu independencia de ti mismo, mientras brinco entre todas las escenas de mi vida en las que estuviste. Pero date prisa, porque hoy es mi último día aquí, junto a tus recuerdos. No quiero coleccionar cenizas, ni más promesas. Hoy es mi último día aquí, en esta zona empolvada de mi corazón.

Ojalá tu corazón esté bombeando fuerte, aunque ya sea por alguien más. Hoy es mi último día aquí y lo celebro. Por fin me despido de ti.

—  Entre letras y cafeína
Me gusta ir a un metro concurrido, o una plaza si es que la encuentro, que sea un punto de encuentro bastante conocido entre personas.
Me gusta ir a estos lugares y ver tantos rostros atentos, buscando, impacientes, esperanzados de encontrar pronto al alma ajena que viene en su búsqueda.
Me gusta ir, sentarme y fingir que espero a alguien, aunque sí, espero a alguien, pero no sé su nombre ni reconocería su rostro.
Me gusta unir personas con la vista, prediciendo quién se encontrará con quien, y más me gusta acertar.
Me gusta que los esperanzados me consulten la hora, cuando ya ven que se hace tarde, como si su reloj estuviera malo, buscando excusas para la tardanza.
Me gusta de vez en cuando ver a alguien que podría encontrarse conmigo, que se acercara y nos fuéramos juntos.
Me gusta irme tal y como llegué, solo. Me gusta porque significa que podré volver de nuevo a encontrar a alguien, aunque sólo termine encontrándome a mi entre la multitud.
—  Salí para encontrarme.

Caminó hacia la barra sin ánimos, observando minuciosamente todos los rostros que se encontraban en el bar. Sonrió hacia la muchacha encargada de las bebidas y le pidió un vaso de vodka, aunque realmente no tuviese ganas de beber.Se disponía a sentarse en una de las sillas cuando alguien la ocupo al mismo tiempo—. Disculpa, estaba a punto de sentarme ¿podrías mover tu culo?

¿Alguna vez has sentido que el mundo se detiene? Y no me refiero a la idea romántica de que el tiempo y todo a tu al rededor se congela cuando encuentras al amor de tu vida; no, el tiempo sigue su curso, todo se sigue moviendo a tu al rededor, pero simplemente no te importa, te detienes a observar como todo se mueve lentamente mientras tu vida se pausa. El mundo podría colapsar, tú avión está a punto de partir, pero no importa porque la vida tal como la conocías acaba de terminar y tienes ese minuto perfecto para admirar lo que el destino ha puesto frente a ti.
Él me besó y el mundo se detuvo, podría sentarme a explicar como sus suaves labios se acercaron a los míos creando lo más hermoso que jamás creí llegar a sentir, o podría decir que fue ese justo momento en el que me di cuenta que estaba enamorada y ya no quería separarme nunca más de él. podría hablar de los detalles que hicieron perfecto el momento: sus manos, los suspiros, aquellos nervios bonitos; en fin, podría hacer una lista de porqué sus besos son perfección, pero me limitaré a decir que él me besó y el mundo se detuvo, ya no quiero besar a nadie más.
—  En las nubes, Edimar HerCor
Segunda Familia: Capitulo 27 - Coito

Coito: Acto sexual. Conjunto de actividades y comportamientos relacionados con el placer sexual.

Alex’s P.O.V.

¿De verdad le había dicho eso?, que quería que me follara. Joder, cómo soy de cachondo. No me creí capaz de poder decir algo así, pero no solo eso, si no que lo dije de una manera demasiado porno para mi gusto. Aunque quizás lo suficiente para el gusto de Guille.
Porque bueno, luego de que le dije eso, entiendo.

Se me abalanzó besándome de manera desesperada, me hizo sentarme en el sofá, sus manos grandes recorrían cada parte de mi torso bajo mi camiseta. Sus labios se deslizaron por mi cuello, para luego morderme suavemente haciéndome gemir. Estaba sentado sobre él con mis piernas envolviendo su cuerpo. Su erección se sentía clara bajo mi culo, la mía iba a explotar mientras el torso de Guille se frotaba con ella.

Nos levantamos y Guille me empujó contra la pared, no tenía escapatoria. Su boca devoraba la mía sin esperar a que yo respirara. Pues de un momento a otro había cambiado todo, ya no era Guille el que tenía nervios y le tiritaban las rodillas. Era yo.
Levanté mi cabeza para dejar que me besara el cuello nuevamente, sentí que su boca concentraba la humedad en un cierto punto, estaba dejando una marca en mí. Me estaba marcando como suyo. Joder.
Sin previo aviso, sus manos llegaron a mi culo, apretándolo sobre los pantalones.
-Mmmh.- mis gemidos daban sonido al ambiente, nada más se escuchaba. Solo gemidos de ambos, y nuestros corazones palpitantes de excitación.
Puse mis manos en su pecho y presioné sus pezones sobre su camiseta, me sentía desesperado, quería arrancarle la prenda de inmediato. Pero tenía que mantener la cordura.

Lo que fue casi imposible cuando me subió en la pared para quedar a su altura y poder besarme mejor, sus manos apretaban mi culo para poder sostenerme. Su lengua se introdujo recorriendo mi boca y acariciando mi propia lengua. Me afirmé de su cuello rodeando mis brazos en él, cubriéndonos con ellos y besándonos más profundamente, sentía su respiración agitada contra mi mejilla, le rodee también con mis piernas alrededor de su cintura. Tenía casi el control sobre mí.
Se despegó de la pared y comenzamos a subir las escaleras, mientras él trataba de no caer conmigo en sus brazos. Aunque estoy seguro de que jamás me dejaría caer.
Una vez arriba, caminó conmigo mientras le seguía besando, no cortamos el beso ni por un segundo. Entramos en su habitación que era la más próxima, cerró la puerta y se dirigió hasta la cama, donde me depositó suavemente mientras se frotaba contra mi entrepierna.
-Wi-Willy, harás que terminemos antes de tiempo.- confesé al poder separarnos un poco. Pude mirarle a la cara, sus ojos chinos, oscuros, su cabello, sus labios algo rojos por el desenfrenado acto.
-Lo siento.- susurró un poco apenado, vale. Se nota que no ha hecho esto antes, porque al más mínimo detalle cree que está haciendo las cosas mal.
-No importa, es solo un consejo- dije mordiéndome la boca y acercándome a su oreja -, porque dudo que quieras acabar así de rápido.- le mordí el lóbulo provocando gemidos de su parte, suspiros los cuales crearon un escalofrío en mí.

Sus manos se deslizaron por bajo mi camiseta y me la quitaron, dejándome expuesto a su vista.
-Joder, no creí que fuera a decir esto- comentó mientras miraba con una sonrisa mi cuerpo y me recorría con sus suaves dedos como viendo algo muy preciado -, pero que bonito cuerpo tienes, Alex.- sentí mi cara quemar y mis brazos temblar. Jamás nadie me había dicho algo así, suspiré un poco nervioso. Había perdido toda confianza en lo que hacía.
-Gracias.- tragué grueso con vergüenza.
-Te pusiste rojo- rió mirándome ahora a la cara -, que mono eres.- se acercó para besarme en los labios. Pasé mis brazos por su cuello apretándole más contra mí, cada vez me estaba enamorando más de él.
Mis manos se dirigieron al borde de su camiseta y la jalaron hacia arriba, para poder quitársela. No lo creía, en ese momento me sentí completamente reducido por su físico, la natación había hecho un buen trabajo, y me encantaba cómo se veía, pero me avergonzaba estar con el mío.
-Tú cuerpo sigue siendo hermoso, más de lo que crees.- me dijo a la cara, Willy sabía que estaba sintiendo. ¿Será esto lo que sienten las parejas que realmente se quieren?, poder sentir lo que el otro siente incluso sin que se lo expliquen, y casi saber lo que piensa.
-Gracias, de veras.- le sonreí y me estiré un poco para besar su pecho. Ahora estaba él sobre mí, aunque no tardé mucho en volver a quedar como el dominado.

Soltó mis pantalones y los deslizó hasta quitármelos y dejando mis boxers con mi erección completamente expuestos, luego se quitó él los suyos de forma casi desesperada. Para luego arrojarse encima de mí, unió nuestras bocas mientras que con su miembro comenzó a pasarlo con la tela por sobre el mío. Ambas longitudes se sentía la una a la otra, notaba su palpitar en la parte baja. Nuestros boxers tenían pre-seminal.
-Acabo de pensar en algo.- me comentó cortando el beso, casi me hizo gruñir.
-¿Qué sucede?
-No tenemos…- dijo algo tímido sin completar la frase.
-Me adelanté.- confesé riendo. Me estiré hasta mis pantalones que estaban a un lado de su cama y saqué un condón.
-¿De verdad querías hacerlo?
-Sí quería, mucho.- se lo pasé y me besó.
Me quitó los boxers y luego se los quitó él, ahora estábamos completamente desnudos y excitados, su miembro tenía un tamaño que no esperaba. Y según él no se masturba.
-Joder.- comenté al verlo.
-Si no quieres no…
-Ni te atrevas.- amenacé. Me posicionó abriéndome de piernas, yo no dejaba de temblar, tenía nervios de la sensación de dolor que pudiera sentir.
-Tranquilo, si te duele me avisas.- dijo mientras se colocaba el preservativo. Joder, ya estaba respirando agitado.

Lentamente se posicionó en mi entrada para comenzar a introducir su gran miembro en mí, sentía como se abría paso.
-Dios, esto duele.- gruñó un poco aprendo los ojos y mordiéndose los labios. Apreté las mantas de la cama con fuerza mientras le sentía entrar por completo.
-Aah, ah.- me quejaba del dolor. Se acercó a mi boca y me besó suavemente, intenté concentrarme en otra cosa, casi imposible, pero de algo sirvió.
-¿Te dolió?- me preguntó, ¿era necesario preguntar? Solo le asentí con un ojo apretado.
Comenzó a entrar y salir mientras mi interior se expandía a su tamaño.
-Joder, Alex, eres muy estrecho.- dijo apoyando su cabeza en mi hombro, clavó sus labios en mi piel, mientras que yo rodeaba con mis piernas su torso. Su penetración comenzó más profunda.
-Willy, ah.- gemía cada vez que su glande tocaba mi punto máximo.
-Joder, Alex.- gruñó él mientras aumentaba las embestidas.
-Me vengo, tío. Agh.- no pude aguantar más, y tras cuatro embestidas más vino mi semen, saltando en nuestros abdómenes.
-Agh.- Guille salió de mí y se quitó el condón, lanzandolo a un lado y masturbándose, para luego soltar su liquido sobre mí, el cual estaba caliente y esparcido por mi abdomen.

Ambos aún agitados nos abrazamos entre nuestro calor. El frío comenzaría a entrar y entraríamos en resfriado.
-Que asco.- comenté riendo. Aún no recobraba mi aliento.
-Lo sé, pero podemos limpiar mañana.- contestó con la respiración cortada, levantó las cobijas desordenadas y nos cubrió a ambos. Quedamos bajo un montón de mantas, se acercó a mí y pasó su brazo por debajo para poder apretarme contra él. Puse mis manos en su pecho y me hundí en su cuello.
-¿Te duele?- preguntó algo más calmado, me reí.
-Sí.
-Perdón.
-No, es un dolor bonito, me gusta.- besé su pecho.
-¿Dolor bonito?
-Como la picazón bien rascada, sangra pero gusta a la vez.- eché a reír ante mi comparación de literario.
-Julio Cortázar.- agregó aprendiéndome un poco más. Me besó la cabeza para luego tratar de dormir, cosa que yo no tardé en hacer.

~~~

Me desperté por el frío, no había tanto calor como antes, Guille no estaba.
-Guille.- me senté en buscándole, solo veía por la luz de la calle que entraba por la ventana, giré mi cabeza cuando vi que por la puerta la cual estaba abierta él entraba en boxers y cerraba.
-Aquí estoy.- susurró y caminó hasta la cama para volver a acostarse, dejándome sentir su calor nuevamente.
-¿Dónde estabas?- pregunté mientras se acomodaba.
-En el baño, además fui a cerrar tu puerta para que papá crea que estás ahí.- me abrazó dejándome sobre él.
-Vale- sonreí y le besé un poco -. Buenas noches.
-Buenas noches, te quiero.

La espera siempre la he sentido con un “des” delante. No tengo paciencia. Y podría sentarme en esta silla y ver si me van creciendo las raíces y de una vez por todas consigo pertenecer a alguna tierra, pero sé que solo me siento a marchitarme porque no me regarás. Se te secó el amor y el mío está guardado demasiado profundo como para alimentarse solo del sol.

Bostezando sonrisas
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