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El Día del Deporte Nacional

Tranquilo Capozzo y Eduardo Guerrero quedaron registrados en la historia cuando en 1952, en los Juegos Olímpicos de Helsinski, lograron la medalla de Oro en remo. Con ayuda de rivales (Tiempos viejos de competencia) los remeros argentinos eran reflejo de una época dorada que vivía el deporte en su país. Sin embargo, nadie lo esperaba, esa sería la última medalla dorada Olímpica de Argentina en el Siglo 20. Años de destrucción y vaciamiento de estructuras, falta de apoyo estatal y un poco de mala suerte, fueron abundante durante muchos años.

Ni Alberto Demiddi en aquella regata de 1972, ni el nadador Luis Alberto Nicolao, con mucha mala suerte en 1968. Tampoco Gabriela Sabattini- en aquella recordada final con la mejor Graff en Seúl 1988- ni el equipo de fútbol de Passarella de Atlanta 1996. Tampoco Javier Correa y las recién aparecidas Leonas en Sidney 2000. Ninguno logró el tan ansiado primer puesto durante esos años.

Pero las cosas cambiarían en Atenas 2004. La sorpresiva medalla de Bronce de Georgina Bardach en natación en el primer día de competencia regalaba la ilusión de estar ante unos juegos históricos. Unos días más tarde el Pollo Fernández remaba como nunca y terminaba cuarto en la regata final del Single Scull. Se notaba cada vez más el aroma distinto. En el medio de aquella edición olímpica Paola Suárez (En el mejor momento de su carrera) junto a la experimentada Patricia Tarabbini se subían al podio también para colgarse el bronce en tenis.

El 26 de Agosto de aquel año comenzaba el gran sueño. Las Leonas, que antes habían perdido con Holanda en semis, demostraban una vez más que eran de las mejores del mundo y con una genial Luciana Aymar también alcanzaban el tercer puesto. El 27, el gran golpe. El Dream Team norteamericano de básquet sucumbía ante la magia y la entrega del equipo argentino. Estados Unidos se quedaba afuera de la lucha por el Oro y el conjunto de Rubén Magnano hacía historia.

El 28 de Agosto sería el gran día. El de la historia. El del grito sagrado, la bandera bien alto y el himno bien fuerte. Mientras la leyenda de Carlos Espíndola se colgaba nuevamente una medalla -Esta vez de bronce, junto a Santiago Lange- el equipo masculino de fútbol jugaba la final con Paraguay. Dirigidos por Marcelo Bielsa, el equipo blanquiceleste juntaba nombre como Germán Lux (Con la valla invicta durante el torneo), Cristián González, Nicolás Burdisso, Javier Saviola, Andrés D´Alessandro, Javier Mascherano y un tremendo Carlos Tévez. Aquella mañana fue triunfo uno a cero y la sequía de 52 años se cortaba al fin. El fútbol. El deporte más popular del país rompía la racha negativa. Pero la mayor alegría todavía no llegaba.

Aquella tarde, la Generación Dorada enfrentó a Italia en la final del básquet. La victoria llegó con un juego exquisito. Emanuel Ginóbili, Andrés Nocioni, Fabricio Oberto, Luis Scola, Carlos Delfino, Juan Ignacio Sánchez, Rubén Wolkowyski, Walter Herrmann, Alejandro Montecchia, Hugo Sconochini, Leonardo Gutiérrez y Gariel Fernández fueron los nombres de la gloria argentina. El Oro que marcó a la generación que no había podido lograr el título mundial en Indianápolis. 

Aquel 28 de Agosto el deporte argentino volvió al lugar que siempre mereció. Por Guerrero, por Capozzo, por Demiddi, Nicolao, Sabattini, Selvetti, Pascual Pérez, Zabala y tanto tantos más que regaron de gloria el suelo argentino. 

Fue, y es, el día del deporte argentino.

1950 Nace Ricardo Daniel Ibarra, remero argentino. Excepcional singlista, triple medalla de oro en Juegos Panamericanos (México 1975; Puerto Rico 1979 y Caracas 1983), y ganador de la tradicional regata de Henley.

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