MUSIC IS MY RADAR

La aparición del rock ’n’ roll y las consecuentes ramificaciones que hasta la fecha experimenta, han creado en el imaginario social apariencias estéticas de fácil reconocimiento; un mundo de imágenes, vestimenta, modos, entre otros aspectos, que hacen de esta música popular un atrayente estilo de vida, que ha sido y es adoptada por varias generaciones desde su advenimiento. 

Transitando por un conjunto de objetos de colección, publicaciones, carteles promocionales, souvenirs y demás elementos, se puede intuir las referencias visuales que Marillion (pseudónimo con el que Ernesto González presenta este proyecto en el NoAutomático) utiliza para la configuración de su propuesta artística basada en la ilustración y el collage.

Con un par de instalaciones creadas con las referencias antes mencionadas, en donde su trabajo personal se camuflajea, Marillion nos invita a participar como espectadores de su universo creativo; uno aderezado con la parafernalia y el soundtrack de sus ídolos del rock.

Jueves 18 de septiembre de 2014.
7:00 - 10:00 pm.

NoAutomático
Miguel Nieto 124 Sur.
Entre Aramberri y Arreola.
Centro Poniente.
Monterrey, México.

Aprovechar los ciclos perdidos

“Con una antena lo suficientemente grande, podríamos escuchar si hay alguien ahí fuera.” Algo así, contemplando la inmensidad estrellada, debieron pensar en los años 60 los iniciadores del proyecto SETI, acrónimo de “Search for Extraterrestrial Intelligence”, es decir, Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre.

De hecho, al primer radiotelescopio, instalado en la Ohio State University, le llamaban “Big Ear”, una Gran Oreja que comenzó a explorar las radiaciones electromagnéticas del espacio en busca de patrones atribuibles a alguna inteligencia exterior.

Toda la historia del SETI es fascinante, desde los pioneros, a la famosa señal “wow”, pasando por cada una de sus ramificaciones  (podéis entreteneros consultando el artículo de la wikipedia o mejor visitando un fin de semana el Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid) pero el punto que quiero resaltar en esta entrada es el SETI@HOME

image

(Antena para Comunicación con el Espacio Profundo en Cebreros, Avila)

Dada la ingente cantidad de datos a analizar que generaban los radiotelescopios, en 1999, dos ingenieros de la Universidad de California, Berkeley, propusieron compartir ese gran pastel informativo y facilitar que en el análisis pudiera colaborar cualquier individuo, desde su casa, aprovechando los ciclos perdidos de procesamiento de los ordenadores personales.

¿Qué es eso de los ciclos perdidos?  Seguro que habéis pulsado alguna vez la clásica combinación de teclas Ctrl+Alt+Supr y habéis ejecutado el “administrador de tareas” (en caso contrario os sugiero que lo hagáis ahora) Seleccionando la ventana de procesos comprobaréis todos los programas que se están ejecutando en vuestro ordenador y qué porcentaje de CPU utilizan.

image

Lo más habitual es que los programas estén a la espera, sin consumir recursos de procesamiento del ordenador. Algunos aficionados a la ciencia ficción ya piensan en esos programitas como pequeñas formas de vida que despiertan cada vez que arrancas tu ordenador, renacuajos en una charca que están a la expectativa de crecer y dar el salto… pero esa es otra historia.

Volviendo al SETI@HOME, se trata de seguir tres simples pasos, descargarse un renacuajo, quiero decir un programita, instalarlo y ejecutarlo. El programa se encarga después de descargar una pequeña fracción del enorme pastel de datos recopilados por los radiotelescopios y aprovechar los momentos de inactividad de nuestro ordenador, los ciclos perdidos, para analizarlos en busca de algún patrón de orden que no sea achacable al azar.

Yendo un paso más allá, los amantes de la ciencia ficción de los que hablaba antes se están planteando la pregunta ¿cómo podríamos aprovechar los ciclos perdidos de los cerebros humanos? Los atascos, las salas de espera, los desplazamientos rutinarios… Ese rato que consumimos haciendo un sudoku, consultando por enésima vez el facebook, mirando al desconchado de la pared, cerrando los ojos con tensión cuando la dentista acerca a la muela el microtorno… ¿Cómo lograr darle un uso a esos ciclos neuronales perdidos?

Parece que la respuesta empieza a llegar con un batallón de apps que pretenden ayudarnos a ser más productivos, más eficaces, exprimir el máximo jugo de nuestras sinapsis. Apps que ahora están en el móvil y pronto estarán en algún nuevo aparatito que pegaremos al cráneo.

image

Otros, intelectuales de la vieja escuela, esos que para responder a cualquier cuestión salen corriendo a la biblioteca y echan mano de un libro, se escandalizan con la mera pregunta y, libro en mano, citan a  Walter Benjamin que una vez dejó escrito:

“El aburrimiento es el pájaro encantado que incuba el huevo de la experiencia”.

Que es como decir: “haced el favor de no tocarnos los dichosos ciclos perdidos”.

Tomás Yambria 

Follow @yambria

Tweet

Es una mirada con muchas ramificaciones y vínculos. Una mirada que me invita a aferrarme más a la imaginación y a situaciones ficticias que aunque por más que quiera, son circunstancias que nunca se dan. Esa mirada me reitera intensamente que el destino ya está escrito, que nosotros no lo construímos, pues por más esfuerzos que haga, mi conciencia me dice que nunca seré esencia de tal mirada, que nunca podré acertar con su alma. No importa cuantos versos me pueda recitar, sus ojos no conectan con sus palabras,
lo que para mí no es sinceridad.

Guerra encubierta de Obama

Guerra encubierta de Obama

“¡Fuera, fuera árabes! No quiero que este país sea gobernado por los árabes”. Sucedió durante la campaña presidencial estadounidense de 2008, durante un mitin del Partido Republicano. El árabe era el candidato demócrata, Barack Hussein Obama y la contestataria, una mujer mayor que se había dejado intoxicar por los argumentos de la maquinaria de propaganda de un poderoso lobbycon ramificaciones…

View On WordPress

El jínjol o azufaifa, delicioso pequeño fruto que despide el verano

Siempre he defendido la estacionalidad y el calendario de frutas y verduras, y es que me encanta que cada época tenga unos sabores diferentes. Para mí, el final del verano viene marcado por el jínjol o azufeifa, un fruto poco conocido en otras regiones muy típico del litoral mediterráneo.

En el campo donde he pasado todos los veranos de mi vida siempre hemos tenido varios jinjoleros, y los niños observábamos con ansia sus frutos aún verdes esperando que maduraran. Ya al final del verano se tornan rojos, ofreciendo un bocado delicioso para endulzarnos el final de la época estival.

El jinjolero, un bonito árbol lleno de espinas

Estos frutos proceden del árbol jinjolero (Zizyphus jujuba), una especie caducifolia que no suele superar los 8 metros de altura y que se desarrolla con numerosas ramificaciones llenas de espinas, con hojas pequeñas y ovaladas.

Es una especie procedente del sureste asiático que crece con facilidad en climas cálidos sobreviviendo a la escasez de lluvias típica de tierras levantinas. En la Vega del río Segura era un árbol muy típico de la huerta ya que apenas requiere cuidados.

A pesar de que se ha reducido su cultivo, el jinjolero es un árbol que sigue siendo común en la huerta murciana y en zonas agrarias como el campo de Cartagena, además de en otras regiones cercanas como en la Comunidad Valencia, este de Andalucía o en las islas Baleares.

En ocasiones los árboles más pequeños no llegan al metro y medio de altura pero también son capaces de ofrecer una buena cosecha de frutos. La variedad silvestre (Zyziphus lotus) que aún crece en muchos caminos se distingue por tener un perfil de matorral achaparrado.

Un fruto dulce y saludable

El fruto del jinjolero, el jínjol propiamente dicho - también conocido como azufaifa, gínjol o jujuba, entre otros - presenta una forma similar a la aceituna, con un tamaño que puede variar desde 2 hasta 6 centímetros de longitud. Tiene forma globular con un pequeño hueso interior.

Cuando aún está madurando es de un color amarillo verdoso que se va convirtiendo en rojo hasta conseguir una bonita tonalidad granate. Una vez totalmente maduro comienza a arrugarse antes de caer del árbol, y es toda una golosina tentadora para insectos y pájaros.

Los jínjoles se pueden comer cuando aún presentan vetas verdes, con una textura firme. La piel es muy fina y cruje al morderlos, descubriendo su carne verde amarillenta, dulce y harinosa. Cuanto más maduro esté el fruto, más tierno y dulzón resulta.

Propiedades y usos gastronómicos

Es una fruta rica en azúcares, taninos y mucílagos, con una notable cantidad de vitamina C. El jínjol es por tanto una fruta nutritiva y energética, aunque no demasiado calórica. Además presenta propiedades beneficiosas para el organismo por lo que tradicionalmente se ha empleado como materia prima para variados remedios caseros.

La corteza y las hojas se han empleado para elaborar preparados astringentes mientras que el fruto puede tener efectos laxantes. También han sido muy populares los remedios para tratar afecciones respiratorias, faringitis, eccemas y pequeñas heridas externas.

Gastronómicamente los jínjoles se consumen normalmente al natural, más o menos maduros, como tentempié o pequeño capricho especialmente disfrutado por los niños. En países como Líbano o Jordania también es se toma como aperitivo o incluso como postre tras las comidas, mientras que en otros como China o Corea se emplea para preparar conservas dulces, vinos o vinagres.

En nuestro país los jínjoles se han usado como base para elaborar licores caseros artesanales. Para ello hay que esperar a tener una buena cantidad de frutos desecados, que se introducen en botellas y se cubren con algún alcohol dulce, como el anís. Se suelen dejar macerar durante semanas o meses para que el sabor de jínjol consiga sobresalir.

Para mí los jínjoles son otro indicativo de que se aproxima el final del verano. En la cálida y seca Murcia los primeros frutos maduran antes de llegar a septiembre, justo a tiempo para la tradicional feria que se celebra en la capital de la Región. Aún hoy se siguen vendiendo en típicos cucuruchos de papel haciendo las delicias de niños y mayores.

Siempre he disfrutado de los jínjoles bien frescos, recolectándolos en medio de un paseo por el campo, pero últimamente me gusta usarlos también como ingrediente en dulces y postres. Se puede emplear como cualquier otro fruto, simplemente troceándolo y añadiéndolo a, por ejemplo una masa de bizcocho.

¿Vosotros conocíais este fruto? ¿Cuál es el nombre que se le da al jínjol en vuestras regiones?

En Directo al Paladar | Descubre el Tomate Negro de Santiago. Puro sabor a tomate como el de antes En Directo al Paladar | La mora, pequeña joya silvestre

-
La noticia El jínjol o azufaifa, delicioso pequeño fruto que despide el verano fue publicada originalmente en Directo al Paladar por Liliana Fuchs.



http://dlvr.it/6qBFWl

¿Cómo funciona el ego?

El ego tiene muchas ramificaciones. Una de ellas es el deseo.

Ahora que lo considero, el deseo es uno de los factores que le ha traído más desgracias a mi vida. El deseo conectado con mis miedos era lo más peligroso dentro de mí. Pero hoy lo conocí mejor. El deseo es otro más de mis “yoes” alojados en mi ego. 

El deseo

Veamos qué ha hecho este “yo” en mi vida. 

El deseo de ser amado me ha hecho escoger mal. Por culpa de ello, tengo esta maldita enfermedad. Además, me he humillado y desgastado bastante entre las personas que llegan. 

El deseo me ha deteriorado el espíritu. 

El deseo de fumar se convirtió en una adicción. 

El deseo de querer tener un cuerpo estereotipado por las masas hace que odie mi cuerpo delgado. 

El deseo de querer ser mejor que las otras personas ya sea académica como superficialmente hace que siga contradiciendo a mi corazón. 

El deseo hace que busque a personas que no debo buscar. 

El deseo interfiere. El deseo no es parte de mi verdadero yo.

Aceptando esto, me siento pasado a llevar debido a que estoy atacando directamente a uno de los “hijos” del ego.

El deseo no proviene de la misma raíz que el miedo. El deseo no daña, el miedo daña, pero las consecuencias del deseo dañan. Por lo mismo no me había percatado de ese “yo” en mi interior, pero esta vez lo observo… ahí está.

El deseo tiene raíz en el ego. Mientras controle al deseo, el ego se irá difuminando. 

Por cada decisión que tome, tendré en la mira al deseo, porque mientras haya deseo, la decisión me llevará al fracaso. 

Que el amor y el corazón me guíen en este nuevo bienestar incondicional.

2

Al principio apareció un agujero

Luego varios en la misma planta

Más tarde… en varias plantas

“tendrás un gusanito”

Una familia de orugas, ni más ni menos. Grandes y gordas. Capaces de cualquier estropicio.

Y sí, una de mis dedicaciones está siendo averiguar qué les pasa a esos seres… unas aparecen con agujeros, otras se ennegrecen y se les caen las hojas como si fuesen ceniza, otras aparecen llenas de pequeñas bolitas blancas con patas (pulgones), otras con caminillos de puntos decolorados en la hoja… La enfermedad de las plantas. Degradémoslo a versión MIR

“Planta de 20 cm de alto, diversas ramificaciones, tallo cuadrado/rectangular, hojas ovaladas con tacto rugoso y bordes cuarteados. Presenta un desarrollo normal con coloración verde oscura y presencia de dos frutos en sus tallos principales. Despide un olor intenso que también se aprecia en las manos de la exploradora tras la palpación. A la inspección se denota la desaparición de varias hojas con conservación de la rama y otras agujereadas por bordes y en su interior. Se observan gránulos oscuros con degeneración y cambio de coloración periférica de la hoja que los soporta. No se encuentran huevos de pulgón, más lesiones, ningún artrópodo ni especies parásitas. La exploración cuidadosa del resto del jardín en los días siguientes le da un diagnóstico definitivo. Con los datos actuales usted piensa que:

  1. Tiene un cuadro clínico típico de cochinilla.

  2. Evidentemente, hay pulgón pero no lo hemos encontrado, se recomienda volver a explorar.

  3. Este cuadro es propio del desarrollo normal de la planta.

  4. La única solución es tirar la planta a la basura y comprar otra.

  5. Tienes una puta familia de gusanacos comiéndose tus plantas, compra veneno para las moscas y a ver con cuál otro te haces para que desaparezcan sus huevos ¡Ah! Y de paso, vuelve a rociarlas con el antipulgón “que siempre vuelven donde nacieron” “

Text
Photo
Quote
Link
Chat
Audio
Video