Quisiera poder hablar contigo, aunque no tengamos mucho qué decir últimamente. Podríamos llenar el aire de palabras, al menos, para callar las heridas que hoy nos tienen de camino a otro lugar.
—  Raúl E. Cisneros.
Usted tiene todas las condiciones para concurrir a mi felicidad, pero yo tengo muy pocas para concurrir a la suya. Y no crea que me estoy mandando la parte. En otra posición (quiero decir, más bien, en otras edades) lo más correcto sería que yo le ofreciese un noviazgo serio, muy serio, quizá demasiado serio, con una clara perspectiva de casamiento al alcance de la mano. Pero si yo ahora le ofreciese algo semejante, calculo que sería muy egoísta, porque sólo pensaría en mí, y lo que yo más quiero ahora no es pensar en mí sino pensar en usted.
—  La Tregua, Mario Benedetti.
...

Yo te esperaba de antes, de mucho antes de lo que tu y yo imaginamos; te sentía venir, lentamente pero con paso seguro, en el fondo siempre supe que llegarías. Lo que no sabía era que te irías tan pronto, que dejarías solo la huella de que algún día pasaste por aquí.

...

Quiero días de otoño, quiero caminar por ahí, tomar un café, ir a un parque, acostarme sobre el pasto simplemente a mirar el cielo y contemplar las nubes. Quiero ver las hojas caer y que una se pose sobre mi mano. Quiero sentir la brisa en mi rostro, quiero pensar en nada, un instante de silencio, quiero por fin la anhelada paz.

Pero también quiero estrechar una mano, que ese café sea compartido, que esas caminatas no sean solitarias, quiero mirar el cielo contigo y que pisar hojas secas sea nuestro panorama de los domingos.

Y ahí es cuando me pregunto, tu querrás eso conmigo?

No te rindas.

No te rindas, aun estas a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

continuar el viaje,

perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda y se calle el viento,

aun hay fuego en tu alma,

aun hay vida en tus sueños,

porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,

porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,

porque no hay heridas que no cure el tiempo,

abrir las puertas quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa, ensayar el canto,

bajar la guardia y extender las manos,

desplegar las alas e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aun hay fuego en tu alma,

aun hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento,

porque no estas sola,

porque yo te quiero.

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