La forma supermartes es la apropiada de escribir en español el nombre del día en el que la mayoría de los estados de los Estados Unidos celebran elecciones primarias y que en inglés se llama Super Tuesday.

En las noticias sobre esta fecha, se ve a menudo esta palabra con grafías que no se ajustan a las actuales normas de la Ortografía académica, como en el siguiente ejemplo:«El Súper Martes es el 6 de marzo, tres días después de las asambleas estatales del sábado en el estado de Washington».

Según las Academias de la Lengua, el prefijo español super- se escribe unido al término con el que forma palabra compuesta y sin acento gráfico (supermercadosuperhombre), por lo que tampoco son adecuadas variantes como súper martes, per-Martes, super martes o, como se ve en ocasiones, SuperMartes.

De este modo, el ejemplo anterior debería haber sido «El supermartes es el 6 de marzo, tres días después de las asambleas estatales del sábado en el estado de Washington», aunque también se considera aceptable la escritura con mayúscula inicial: Supermartes.

Ecología, ecodieta,
ecorruta, ecoaldea,
ecoportal, ecosistema,
ecotasa, ecoturismo,
ecomuseo, ecoeducativo…
Son muchos los esfuerzos del prefijo
eco- para hacer sonar sus redobles
de conciencia, pero nadie se hace eco
—  Joaquín Piqueras / Familia Léxica. 
Utopía

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El término “utopía” fue inventado por el escritor inglés, Thomas More, en el año 1516. Al parecer, More estaba fascinado por las narraciones de Américo Vespucio sobre la isla de Fernando de Noronha, descubierta en 1503. Fue entonces cuando decidió que su nueva obra versaría sobre una isla idílica donde existiría una sociedad perfecta y reinaría la paz absoluta. Bautizó a la isla con el nombre de “utopía”, formada por la palabra griega “topos” (lugar) y el prefijo “ou” (ningún), de modo que significa “lugar inexistente”.

¿Eres desarrollador web y estás cansado de olvidar prefijos? ¿Estás cansado de olvidar el orden de las propiedades? ¿Estás cansado de no tener una forma rápida y fácil de ver los diferentes estados de un elemento? ¿Estás cansado de no poder alinear verticalmente ese texto rápidamente? Si respondiste si alguna de estas preguntas Enjoy CSS […]

Este artículo Enjoy CSS: Generador avanzado de CSS3 fue publicado originalmente en Punto Geek.

vía Punto Geek
Enjoy CSS: Generador avanzado de CSS3

Enjoy CSS: Generador avanzado de CSS3

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«Prever», no «preveer»

  ESCRITURA CORRECTA

FUNDÉU /LIGABBVA.COM.- El verbo prever, formado por el verbo ver y el prefijo pre-, significa ‘ver con anticipación’, ‘conjeturar’ o ‘disponer para futuras contingencias’, y se conjuga igual que ver, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas

Leer todo   -   Píldoras lingüísticas

Lea la historia completa aquí: http://ift.tt/1t1KIWJ y Siga @Primera_Liga y @CarloGordon en Twitter

SSP DESARROLLÓ UNA SERIE DE ACCIONES PREVENTIVAS Y OPERATIVAS, ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL PASO DEL HURACÁN ODILE.

SSP DESARROLLÓ UNA SERIE DE ACCIONES PREVENTIVAS Y OPERATIVAS, ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL PASO DEL HURACÁN ODILE.

* A través de las áreas de C4 y Policía Estatal Preventiva, principalmente.
Un total de 2 mil 298 llamadas telefónicas al prefijo 066 atendió personal del C4 en La Paz, de las 08:00 horas del día 14 a la misma hora del día 15 de septiembre del año en curso, durante el paso del huracán Odile, de las cuales 762 fueron falsas alarmas o bromas.
Así lo dio a conocer la licenciada Martha Cecilia…

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Chapinero (2005)

Chapín es una especie de zapato perdido en la memoria bogotana; hoy en día no es más que el prefijo de Chapinero, uno de los barrios más famosos de la capital colombiana. Nunca he visto un par de chapines pero quiero creer que son los zuecos escarchados y de plataforma, con los que la Frankestein, travesti trasnochada, taconearía orgullosa sus excesos, una noche de Sábado en la entrada del Theatrón. Así Chapinero dejaría de autodenominarse pretenciosamente Gay Hills, se identificaría con su nombre verdadero y podría comenzar a escribir su historia, la del más grande conglomerado LGBTI de Bogotá. Uno que de la misma manera que mis hipotéticos chapines, es mundano, exagerado y visceral, y no la clonada decoración de un cartucho blanco y solitario en un florero que simula ser tubo de ensayo, y que se entiende como el buen gusto de una loca yuppy colombiana.

Sin embargo, así como los diálogos de paz, la igualdad entre todos los maricas y lesbianas del mundo sin importar su peinado, número de neuronas funcionales y capacidad de distribución del rimel, esto tiende  a tornarse en un discurso que nada tiene que ver con el barrio. 

Chapinero, continuemos,  está clara y desigualmente dividido en dos por la frontera invisible de la carrera Séptima. En la parte baja se encuentran tres de las más importantes arterias del transporte público, el comercio y la contaminación. Si el segmento bajo de mi barrio fuera un mundo para conquistar en un juego de rol, sería necesario adquirir el poder del serpenteo y la evasión. Para llegar a la entrada de cualquiera de los locales comerciales ubicados en esta zona es necesario mutar en cucaracha y aprovechar cualquier hendija para escapar del rebusque: los vendedores callejeros anunciando como disco rayado sus productos; los habitantes de la calle cargando su mugrosa cobija mientras hábiles inhalan pegante de una botella y amenazan por dinero a quien se les atraviese en el camino; las ratas roba carteras de siempre, los limosneros tuertos o amputados o viejos, y si el destino del día es la oscuridad, de aquel hombre con volcanes activos de pus en el rostro que anda por el barrio como una plaga bíblica. En esta misma zona, cuando el tráfico disminuye, el comercio cierra sus puertas y el rebusque cumple con sus horas hábiles, el mundo de la noche gay abre sus puertas. Y entonces los habitantes de Chapinero Alto, la otra mitad de nuestra historia, un barrio residencial como cualquier otro pero habitado por muchos maricas y lesbianas de la clases menos desfavorecidas (sus ingresos también tambalean con la horca al cuello en una silla destartalada pero estos son los menos jodidos en mi país), salen sin alharacas de sus apartamentos minimalistas, saludan a sus compañeros de fiesta sin sospechosos ni excesivos manoseos, cruzan la Séptima, bajan por la 57, encuentran la línea eterna de Theatrón, aflojan el cuerpo con los beats que se filtran por la puerta, se dejan ahora sí saludar de beso por los que van llegando, respiran la noche, ven llegar a La Frankestein, imponente y demasiado larga, retuercen su rostro en gesto de desaprobación y cuchichean entre ellos sobre la inconveniencia de permitir la entrada de semejante adefesio a un lugar respetable, que si carajo ya se nos va a volver este sitio un chochal lleno de locas regando pinzas por todos lados.

Una nueva forma de interpretar el realismo mágico: La capacidad innata colombiana de diseñar paraísos excluyentes en medio de la mierda.

 

Después de más de diez días de la presentación de Apple, es hora de ir desmenuzando los pequeños detalles. Una de las cosas que más me llamaron la atención en su momento pero que fue rápidamente sepultada en la avalancha de novedades fue el nombre del Apple Watch y de Apple Pay. En el primer caso, casi todo el mundo se refería al rumoreado wearable de Apple como iWatch. De manera similar, recuerdo cómo se llamaba iSlate a lo que Apple presentaría como iPad.

En el fondo todos sabíamos que iWatch no sería el nombre definitivo con el que Apple bautizaría su nueva categoría. Pero lo que yo tampoco me esperaba es que no tuviera el prefijo “i” que tradicionalmente ha acompañado a casi todos sus productos. Creo que el hecho de que el Apple Watch abandone esta nomenclatura e incorpore la marca “Apple” es significativa. Es un reflejo del nuevo rumbo que Tim Cook puso a la compañía desde que asumió la batuta en 2011. 

Pero, ¿qué implicaciones tiene este pequeño detalle? ¿Qué puede decirnos de la nueva dirección que ha tomado Apple? Tim Cook dejó claro el otro día con la presentación del Apple Watch que estábamos en un momento histórico de la compañía. Y eso debe notarse en todos los aspectos que la rodea, desde la presentación de nuevos productos hasta el nombre que tienen. Es un ejercicio de coherencia. Pero antes de zambullirnos en el significado de este nuevo nombre, hay que echar un vistazo a los orígenes de la “i”.

La “i” es de “internet”

Cuenta Walter Isaacson en la biografía de Steve Jobs que el origen de la “i” fue idea de la compañía publicitaria TBWA\Chiat\Day. Jobs acababa de volver como iCEO (CEO interino) y habían estado trabajando en el ordenador que debía devolver el brillo a Apple: el iMac. La biografía afirma que al principio Jobs odiaba el nombre de iMac propuesto por la agencia, pero siendo fiel a su estilo cuando se lo presentaron de nuevo junto con otros nombres, dijo:

—La semana pasada lo odiaba, pero esta sigue sin gustarme.

Eventualmente acabaron convenciéndole. El argumento inicial era que la “i” se refería a “internet”. Con el paso del tiempo, esa “i” acabó significando muchas otras cosas como “individuo”, “imaginación” y demás valores con los que Apple quería impregnar sus productos. iPod, iPhone y iPad. Además de iTunes, iWork, iLife, iCloud, iBooks, iMessage entre otros.

La “i” de los productos de Apple ha acabado constituyéndose como una marca en sí misma. Asociada de manera inevitable a la compañía de la manzana mordida. Conseguir crear esa imagen de marca tan omnipresente en la mente de millones de personas es un verdadero activo para cualquier empresa. ¿Por qué abandonarlo entonces?

Esta es la nueva Apple de Tim Cook

Hace unos meses reflexionábamos acerca de los cambios introducidos en Apple a lo largo de su historia. Unos cambios que siempre han generado incomodidad con la base de clientes existentes en Apple. El iMac resucitó a Apple y le dio alas para volar alto, gracias a él ganó tiempo suficiente para presentar un producto rompedor: el iPod. Este mismo dispositivo abrió las puertas a lo que vino después, el iPhone y el iPad.

Muchos usuarios de Mac se sintieron “traicionados” y abandonados por el cambio de enfoque de la compañía. Parecía que de la noche a la mañana, Apple dejó de lado al Mac para centrarse en dispositivos absurdos a sus ojos. Y era cierto, tanto es así que Apple cambió de nombre pasando de Apple Computer a Apple Inc.

Llegamos al punto de este artículo: el nombre del Apple Watch. No es iWatch, no tiene la “i”. ¿Por qué? Creo que hay varias razones para esto, pero creo que se debe principalmente a dos:

  1. El prefijo “i” en inglés se pronuncia igual que el pronombre yo. Repetir tantas veces “yo” en sus productos puede sonar excesivamente individualista. Tal vez algunas personas lo interpreten como algo muy egoísta de manera inconsciente. Personas ajenas al mercado objetivo al que quiere dirigirse Apple en el futuro.
  2. Los productos con la “i” tienen un gran reconocimiento de marca, pero la marca de la propia Apple siempre ha estado en el top de marcas del mundo (este año está en el segundo puesto ya que ha sido adelantado por Google, según Millward Brown, aunque depende de a quién preguntemos).

Ahora bien, Tim Cook lleva como CEO de Apple desde que Jobs tomó una baja médica en agosto de 2011 y fue confirmado en su cargo tras el fallecimiento del co-fundador. Sabemos que el Apple Watch lleva más de 2 años en desarrollo por lo que ha comentado la propia compañía, justo bajo el mando de Cook. Y también sabemos que Cook ha estado haciendo limpieza y poniendo la casa en orden. Con despidos y contrataciones inusuales.

Como guinda del pastel, Apple modificó hace unos días la descripción que hace de la propia compañía. Este es su nuevo orden de prioridades: primero el iPhone, segundo el iPad y tercero el Apple Watch. Después el resto. Bastante atrevido para un producto del que todavía no sabemos qué va a hacer exactamente.

Los cambios que se avecinan

Está claro que un objetivo inmóvil es tan fácil de acertar como a un elefante en un pasillo. Por eso Apple se mueve y cambia. A veces se adapta al mercado y otras avanza abriendo un camino nuevo. Los nuevos iPhone 6 encajan en el primer caso, pero el Apple Watch (y Apple Pay) va en el segundo.

Tal como dijo Tim Cook, el Apple Watch representa el siguiente capítulo de la compañía. Y como hemos ido viendo a lo largo de este artículo, ha puesto toda la maquinaria en marcha para ser coherente con esa nueva visión. Una visión que desembocaría en una compañía situada en el cruce entre Tecnología, Artes Liberales y… la moda.

La moda se pasa de moda; el estilo, jamás - Coco Chanel.

Apple quiere posicionarse como una marca de moda y tecnología. Un dispositivo como el Apple Watch es tan personal y tan íntimo que forzosamente será un objeto de moda. En este sector, un modelo no vale para todo el mundo, de ahí que veamos cómo el Apple Watch tiene mil caras. Modelos de oro macizo que podrían costar miles de dólares, al igual que los relojes más caros.

Es aquí donde tiene que encajar un nombre adecuado para el nuevo juguete de Apple. El “yo” debe ser más sutil en el mundo de la moda y no tan directo como en la tecnología. Debe tener estilo. Además de una marca que esté a la altura de otras establecidas como Rolex, Tag Heuer, Omega, Jaeger le-Coultre, Hublot o Longines. Apple quiere posicionar su Watch al nivel de la alta relojería.

¿Triunfará este nuevo posicionamiento? ¿Nos abandonará la compañía por los nuevos usuarios que vendrán con el Apple Watch? Un reloj te dura para toda la vida, entonces, ¿cómo piensan solucionar el inevitable problema de la obsolescencia del hardware y software? No lo sabremos hasta dentro de unos meses, incluso años. Desde luego, ambición no le falta.

En Applesfera | El papel del Apple Watch en la era post-smartphone.

En Xataka | Los smartwatch eligen diseño (clásico) para recuperar tu muñeca pero, ¿aciertan?

Imágenes | nano love #1 de Michael Verhoef, MG1902 de santi, Tim Cook, after Macworld Expo 2009 keynote de Valery Marchive y iMac de Marcin Wichary.

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La noticia La caída de la “i” de los productos de Apple y los cambios que ya están aquí fue publicada originalmente en Applesfera por Eduardo Archanco.








vía Applesfera

Por favor, no sean tan confianzudos, si se van a referir a Jean-Paul Sartre, por honor a su gran humanidad, colóquenle el prefijo de “don”.

Acciones QPM: Editar | Gestionar | Configuraciones QPM


EP

  • En un primer momento se pensó que podría ser el nuevo Nexus 7.
  • Será compatible con la red LTE y soportará WiFi ‘dual band’.
  • Se desconoce quién será el fabricante, aunque todo apunta a LG.

Una nueva tableta de Google ha conseguido la certificación de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y, según informa myLGphones, se trata del Project Tango de Google, aunque en un primer momento se sospechaba que pudiera ser el nuevo Nexus 7, ya que se trata del modelo NX-74751.

El prefijo NX suele ser utilizado por la compañía de Mountain View para los dispositivos de la serie Nexus. En esta ocasión, se sabe que se trata de un dispositivo de 7 pulgadas, pero se desconoce quién será el fabricante, aunque todo parece apuntar en dirección a LG, que es quien se encargará de proveer la batería.

En el documento de la FCC se puede observar que la nueva tableta de Google será compatible con la red LTE (4G) y que soportará WiFi ‘dual-band’ y Bluetooth 6.5.

Por el momento, es todo lo que se conoce de este nuevo ‘gadget’ de Google: queda por saber quién será, finalmente, el fabricante.





Acciones QPM: Editar | Gestionar | Configuraciones QPM

Google trabaja en una tableta de 7 pulgadas del Project Tango tecnologia #tecnologia
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