periodismo

Todas las muertes, por sentido de la humanidad, duelen, pero lo que da una cierta sensación de rabia es que los líderes mundiales lo manifiesten solo cuando los atentados terroristas ocurren en los autoproclamados “países civilizados”. Lo de #CharlieHebdo no deja de ser un ataque hacia la libertad de expresión, pero qué se puede decir de los 18 periodistas (de entre las más de 2100 víctimas gazatíes) que murieron en la última operación militar israelí sobre la Franja de #Gaza o del gobierno de #EPN donde México fue el sexto lugar en 2014 por más muertes hacia periodistas, o si de masacres somos más exactos y recientes, las ciudades de #Alepo y #Damasco en Siria donde sus edificios tienen la apariencia de quesos suizos a medio morder, todos los cristianos, pero también los chiíes y suníes que sacrifica el #EstadoIslámico, el atentado terrorista hacia una escuela de #Peshawar en #Pakistán donde talibanes mataron a 141 personas, 132 de ellos escolares, o del atentado más grande hasta el día de ayer del grupo #BokoHaram en la ciudad de #Baga en #Nigeria, donde se habla de una cifra de más de 2000 muertos. Reiteró, como egresado de la licenciatura en Periodismo me causa tristeza por lo ocurrido al semanario francés, pero tampoco hay que olvidar que por todo el mundo ocurren otros Charlie Hebdo en distintas dimensiones, y de ello seguimos hablando poco.
#CharlieHebdo #JeSuisCharlie #Periodismo #Journalism #MarcheRepublicaine #EstadoIslámico #BokoHaram #ContraLaIslamofobia #Francia #Siria #Iraq #Palestina #México #Nigeria #Pakistán #YaMeCansé (en Autlán de la Grana, Jalisco, México)

"Mi Guerra Civil Española", George Orwell:

Ya de joven me había fijado en que ningún periódico cuenta nunca con fidelidad cómo suceden las cosas, pero en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente. (…) En realidad vi que la historia se estaba escribiendo no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido según las distintas «líneas de partido». (…) Estas cosas me parecen aterradoras, porque me hacen creer que incluso la idea de verdad objetiva está desapareciendo del mundo. A fin de cuentas, es muy probable que estas mentiras, o en cualquier caso otras equivalentes, pasen a la historia. ¿Cómo se escribirá la historia de la Guerra Civil Española? (…) Sin embargo, es evidente que se escribirá una historia, la que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la guerra, se aceptará universalmente. Así que, a todos los efectos prácticos, la mentira se habrá convertido en verdad. (…) El objetivo tácito de esa argumentación es un mundo de pesadilla en el que el jefe, o la camarilla gobernante, controla no sólo el futuro sino también el pasado. Si el jefe dice de tal o cual acontecimiento que no ha sucedido, pues no ha sucedido; si dice que dos y dos son cinco, dos y dos serán cinco. Esta perspectiva me asusta mucho más que las bombas, y después de las experiencias de los últimos años no es una conjetura hecha a tontas y a locas.

"NI LA MÁS PUTA IDEA"


Sí, podríamos publicar que se suicidó, que lo mataron, que no soportó ciertas presiones, que no soportaron ciertas presiones, que le sobraban datos, que le faltaban pruebas, que se metió con el poder o que el poder se metió con él, pero lo cierto es que murió: el periodismo, murió.

Por lo demás, nosotros no sabemos. No sabemos por qué Berni arriesga si fue o no fue un suicidio, antes de las pericias. No sabemos dónde leyó Doman lo que opinamos “todos los argentinos”. No sabemos por qué Bergman cree que su mirada es “el sentido común”. No sabemos cómo son las internas de los servicios de inteligencia. No sabemos qué datos están investigando mientras tipeamos estas líneas. No sabemos cuánto ayudan las especulaciones a los peritos. No sabemos qué opinan sus seres queridos. No sabemos cuánto durará la conmoción mediática. Y ni siquiera sabemos quiénes mataron a las 85 víctimas del atentado a la AMIA, en 1994. Por lo pronto, apenas sabemos que necesitamos saber la verdad, pero aparentemente la verdad es una boluda, que no entiende nada de televisión, ni de elecciones. Pues entonces, hoy, ahora, rápido, en vivo, urgente, ya, ya, ya, podemos pedirles perdón, por nuestros tiempos o por nuestras limitaciones, pero no podemos de ningún modo contarles qué pasó, porque no tenemos ni la más puta idea.
Ojalá no debamos esperar 21 años para saberlo.

A la familia de Alberto Nisman, nuestras condolencias.


LA GARGANTA PODEROSA

10 cosas que no me enseñaron en la universidad sobre el periodismo

(El miércoles fui a Murcia a dar una charla a estudiantes de periodismo. Lo primero: gracias a los alumnos por aguantarla. Lo segundo: gracias a José Manuel Noguera y a la UCAM por la invitación. Lo tercero: como era la primera vez que hacía algo así y la primera vez que tenía que PENSAR, antes de montar el Power Point escribí un borrador. Lo cuarto es que al final me ha apetecido publicarlo)

1. “Un periodista nunca sabe cuándo va a volver a comer” (Rafa Galán, redactor de Emprendedores). Cuando empecé a estudiar en 2007 a nadie se le ocurrió contárnoslo, pero no tardó en llegar la crisis para que lo viéramos: si eres periodista no te vas a hacer rico (olvídate de hacerte rico), pero lo vas a pasar MUY bien.

Mi compañero Rafa definía así los vaivenes de un mercado en el que un día tienes muchos encargos y te crees espectacular y al día siguiente ninguno (y te quieres morir). De 2008 a 2013 cerraron en España casi 300 medios y la ilusión del contrato en una redacción desaparecía poco a poco. Pero de 2008 a 2013 nacieron otros 400 medios. No es que no queramos hacer cosas, es que para eso mejor lo hacemos por nuestra cuenta, aunque a veces parezca que todo va a salir fatal.

2. “Niña, búscate un trabajo de verdad” (mis padres). De agosto de 2010 a febrero de 2013, aún en la carrera, yo tuve un empleo y un contrato reales: quería independizarme, vivir en el centro y trabajé editando guías de viaje para iPad en minube, una start-up española. Según me licencié, y porque habían sido cinco años y medio estudiando y trabajando a la vez, decidí empezar a vivir del aire y de las colaboraciones que pudiera hacer en pijama desde mi habitación. Tal y como estaban las cosas - ay, las cosas - mis padres se enfadaron. “¿Qué haces dejando el trabajo? ¿Has pensado en sentar la cabeza? ¿Has pensado en la JUBILACIÓN?”

3. “La economía me escogió a mí” (Susana de Pablos, redactora de Emprendedores). Fue lo que dijo mi compañera Susana cuando le pregunté qué hacía allí. Susana no había querido ser periodista económica toda la vida pero empezó, le gustó y se quedó. En 2007 no existía en la Universidad nada llamado ‘periodismo tecnológico’ (imagino que ahora tampoco) y claro que yo no pensaba en ello, pero sí pasaba la vida pegada al ordenador y fui, de repente, la becaria a la que le dieron la web de la revista y a la que el subdirector encargó reportajes sobre redes sociales, analítica o posicionamiento web (SEO) cuando empezaron a “ser tema”. En verano de 2013 uno de ellos ganó un premio y mis padres me volvieron a querer.

4. “Cuéntaselo a un señor del pueblo” (Pilar Alcázar, redactora de Emprendedores). El SEO es el tema más gris del mundo. Es feo, va de Google, de algoritmos, de robots que leen tu web. Nadie, nunca, jamás se leería un artículo sobre SEO, así que tienes que contarlo con amabilidad (si es que eso es posible) para que al menos el lector interesado lo digiera.

Nada más entrar en la revista me dijeron: escribe pensando en que te va a leer un señor de pueblo y que te tiene que entender. Con economía, como con tecnología o con ciencia, política, moda, internacional, deportes y periodismo en general pasa justo ESO: si no te entienden no sirve de nada, pero si te entienden puede servir de mucho. Si lo lee alguien experto y se le cae la cara de vergüenza quedarás mal. Encontrar el equilibrio y escribirlo bien no es fácil, pero es parte de lo que me parece emocionante (aunque a veces se me caigan los ojos cambiando comas).

5. “Si no sabes, llama al que sabe” (Javier Inaraja, redactor jefe de Emprendedores). Consejo ilustrado con ejemplo favorito: mi compañera Lucía El Asri escribe un blog sobre porros sin fumar porros. Tiene una agenda llena de porreros a los que llama cada vez que tiene algo que contar. El teléfono y las fuentes serán, siempre, tu segunda mejor herramienta de trabajo.

6. “Tu mejor herramienta de trabajo es la cerveza (o el vino)” (proverbio popular). La primera son tus fuentes, las fuentes son personas y rodearte de ellas te servirá para a) estar en contacto con el mundo y no sólo con el ordenador b) aprender c) sacar información (e historias de las que tirar). Abajo el email. Y al resto de periodistas también les gusta mucho la cerveza (y el vino): conocerles servirá para que se acuerden de ti si algún día tienen un medio y necesitan quien escriba en él.

7. “No ligarse a las fuentes” (norma general en Hoja de Router). Como no sería ni el primer ni el segundo caso conocido, allá va: no te ligues a tus fuentes. Te llevarás bien con tus historias y harás amigos: aunque a veces no te dé para comer (ver punto 1), tu trabajo es hablar con todo el mundo y lo pasarás genial. Pero cuida, si no quieres que te pidan más de la cuenta, la línea entre lo personal y lo profesional.

8. “¡Los expertos te han comido la cabeza!” (Fernando Montero, subdirector de Emprendedores). Comprendiste tanto a tus fuentes, empatizaste tanto con ellas, llegaste a trabajar tanto en su mundo (porque necesitabas un trabajo de verdad) y te convencieron tantísimo de [cualquier cosa] que te olvidaste de contárselo a quien tenías que hacerlo (ver punto 3) y empezaste a hablar a los expertos. Ejemplo: el verano pasado me empeñé en hacer un reportaje sobre financiación de la I+D+i en España y cuando llegué a la redacción con el texto el editor me mandó a mi casa porque no había quien lo entendiera. Creo que esto es peligroso. Si no plantéate por qué los periódicos son tan aburridos.

9. “Tu especialización tiene cuatro paredes” (David Gómez, fundador de Hoja de Router). Has aprendido de cada entrevista y reportaje porque necesitabas entender todo antes de escribir. Has leído, has hablado, has trabajado y has, incluso, vivido el mundo que cuentas a los demás. Algo sabes. Pero ese mundo no lo es todo: la especialización tiene cuatro paredes y hay que intentar salir. A mí el “sistema” que suelo contar me ha saturado tanto que he terminado escribiendo sobre el antisistema.

Hay vida más allá de esas cuatro paredes. Mola quedarse “en casa”, pero si te estancas te aburres tú y aburres a los demás.

10. “Ve a tomar café” (yo). Estas semanas me he acordado mucho de un artículo que escribí para eldiario.es y del que en su momento dije: ¿QUÉ? La editora de Diario Turing, Marilín, compartió un vídeo de The Guardian sobre cafeteras para el hogar como idea para sacar algo similar. Yo estaba en Londres (sin trabajo de verdad) y lo cogí. Ni sabía de café ni de cafeteras ni entendía la motivación que podía tener alguien para leer un artículo así (“¡quién en su sano juicio podría leer sobre esto!”) pero ya había dicho que sí, así que fui a la calle, bebí miles de cafés, hablé con dueños de nuevos locales y acabé enterándome de la historia de las cafeterías independientes, su forma de hacer negocio y hasta la creación de la tendencia del café “artesanal”.

Fue muy divertido. Vivía con Bea en una habitación en el barrio con menos alma de todo Londres y el café era una bonita excusa para trabajar juntas e ir a Notting Hill a soñar con casas de colores. Creo que quedó un artículo decente; si hoy alguien me pregunta, cuento la historia y lo enseño sin avergonzarme. Y eso que el café no tiene nada que ver con mi supuesta especialización.

Hay una expresión que odio: “zona de confort”. La zona de confort es el espacio en el que uno está encantado con el mundo que ha montado en su cabeza y donde nunca pasan cosas nuevas. Si algo fascinante (!) tiene el periodismo es que aprendes sin parar, así que si de repente estás cómodo y parece que ya te lo sabes todo, mejor sal corriendo a tomar café (o cerveza o vino). Aunque, una vez más, no te vayas a hacer rico y tus padres te manden a pensar en la jubilación.

Qué moñas me pongo con estas cosas. En la foto, Murcia, donde nunca había estado, donde lo pasé muy bien y encima pensé. ¡Gracias de nuevo por la invitación!

Hasta que vuelva a tener tiempo para decir hola, poner fotos bonitas o escribir listas aquí,

Besos,

Lía

Periodistas despreciables #EndefensadeAristegui

@albertobuitre - En México no domina el Gobierno, no domina el narcotráfico. La corrupción y violencia imperante son producto de algo más sublime, más poderoso y al mismo tiempo tan simple y básico que hay quienes no se atreven a reconocerlo. Es el sistema económico lo que manda, es la componenda de relaciones mercantiles que privilegian el dinero y la propiedad privada, por encima de lo humano.

Es el capitalismo. Lo que ADAM SMITH (Kirkcaldy, 1723) teorizó y clarificó en su obra “La riqueza de las naciones”, deshumanizando el oficio del panadero, del carnicero, del cervecero… “no es su benevolencia lo que procura nuestra comida, sino sus intereses”.

No es el amor a su trabajo, no es la vocación de su oficio. El valor de su labor no es medido por su empeño, sino por el interés que generan: la ganancia que producen.

Ocurre exactamente lo mismo con quienes hacemos periodismo.

Somos trabajadoras y trabajadores dentro de una empresa cuyo modo de producción es la información, la propaganda y a publicidad. Se nos paga un salario a cambio de nuestra fuerza de trabajo; un salario valuado por quien nos contrata, por el dueño de la empresa.

Sin embargo, nuestra fuerza de trabajo vale más que el salario que devengamos.

Nuestra producción deja ganancias a los dueños de las empresas mediáticas, por triple partida: Venta de publicidad, venta del producto, y cobro de intereses por la firma de acuerdos con políticos, gobernantes y empresarios interesados en que la compañía editorial convenga a sus propósitos, los llamados “Convenios de información”. El chayote, pues.

Sin estimar la diferencia de ello, a priori, es pertinente afirmar que el empresario gana, al menos, el triple de lo que vale nuestro trabajo. No es nuestra la ganancia; esa pertenece el dueño, al capitalista. Sólo nos pertenece nuestra fuerza de trabajo.

Estamos alienados, diría MARX (Tréveris, 1818). No es nuestra la producción, no es nuestra la compañía, no es nuestra la ganancia. Y además de todo, se nos hace creer que eso está bien. Que es lo correcto imaginar que nuestro empleo nos paga lo que puede, que bien que mal, aceptamos el trato y nos jodemos. Así funciona esto. No hay otra forma.

Así funciona el capitalismo. No es asunto de la guerra fría ¡Despierta periodista!

Por eso ocurrió lo que ocurrió con el equipo de investigaciones del noticiario de CARMEN ARISTEGUI liderados por el periodista DANIÉL LIZÁRRAGA. Fueron despedidos de la cadena radial MVS por presunto “abuso de confianza” al usar su puesto para involucrarse con el proyecto MexicoLeaks, una plataforma on line de filtración de información reservada para documentar casos de corrupción en el país.

No importa cuánto prestigio tengan; no importa su capital simbólico, ni las audiencias, ni la importancia de su trabajo periodístico (Lizárraga y compañía fueron quienes revelaron la llamada ‘Casa Blanca’ de ANGÉLICA RIVERA), su empleo está medido por el interés que generan. Posiblemente el rating generado es muy alto (Dicen que al rating de Aristegio puede verse desde la luna); pero a la hora de los negocios, un convenio –pensemos, con la Presidencia del país-, vale más que los pesos dejados por un anunciante. El capitalista vela por sus capitales.

Pero el trabajador también debe velar por su trabajo.

Una cosa es cierta, Daniel, Irving, señora Aristegui: El empresario mediático necesita periodistas, pero las y los periodistas no necesitamos del empresario mediático.

El periodismo nos pertenece. Es la moneda de cambio con la cual el empresario hace negocios. Es la factura que cobra el dueño de MVS, de cualquier medio de comunicación.

No sé cuánto dinero hayan ganado con su noticiario, imagino que no es iba mal; pero sí imagino que la familia Vargas, dueña de la cadena, al menos triplicaba su valor en ganancias. Al menos.

A mí me corrieron también una vez.

En el año 2011 escribía una columna para el periódico Milenio en Hidalgo. Primero me advirtieron que le bajara a mis críticas al Gobierno, después me ofrecieron un trato y por último me echaron.

Esta gente es así.

Hace falta organizarnos. Hace falta un gran sindicato de periodistas. Hace falta darse cuenta que la primera agresión a las y los periodistas, no viene del narco ni de los Gobiernos, viene de las mismas empresas que nos contratan.

¿Cuántas o cuentos de ustedes periodistas, fotoperiodistas, personal de diseño, de edición, de programación, de mercadeo, de social management, de producción, de imprenta, de ingeniería… quienes de ustedes tiene un contrato fijo, seguridad social, prestaciones de ley, utilidades, aguinaldos, vacaciones, Infonavit…. A quienes les pagan horas extra, viáticos, permisos de maternidad o paternidad? ¿Cuántas y cuantos de ustedes no sienten acoso laboral? ¿Quiénes de ustedes no sienten que el día de mañana podrían quedarse sin empleo y que va estar muy cabrón conseguir trabajo? ¿Cuántos y cuantas han tenido que dejar el periodismo porque no les pagan lo suficiente? ¿Quiénes de ustedes se sienten realmente valorados en su empresa?

El problema, sí es la corrupción y la violencia y todo esto que ya sabemos. Pero existe un problema superior. Hay un modelo económico para el cual somos desechables. Documentamos el país sin darnos cuenta que estamos entrampados en sus crisis. Somos triplemente explotados. Pero también es cierto que somos cruciales en la solución del conflicto. Si tan sólo nos apropiáramos de lo que nos pertenece…

Oiga @danliza, mire, lo mismo ocurre con nosotros periodistas #EndefensadeAristegui pic.twitter.com/hxFZhsTw62

Cuando las huelgas generales en Grecia, toda la clase trabajadora participa, incluidos los periodistas. Sólo funcionan la radio y la prensa del Partido Comunista de Grecia (KKE), para documentar los paros. Recién ocurrió el noviembre de 2014. Todo el gremio periodístico griego paró 24 horas: “Ni un periodista se libra de la participación, por ningún motivo. Los periodistas que cobran salario, los que trabajaron en medios, ahora cerrados, y los reporteros desempleados deben luchar todos juntos”, declaró el Sindicato de Periodistas de Diarios Atenienses. La protesta fue y ha sido, por la crisis económica nacional.

Bueno, entonces. Yo digo que el asunto es claro:

Si queremos hacer algo por Daniel Lizárraga, Carmen Aristegui y todo ese equipo de trabajo; si queremos hacer algo por los 102 periodistas asesinados a lo largo de los últimos 14 años, no basta marchar, debemos parar las prensas; o podemos mirar desde nuestro pedestal cómo somos carcomidos pedazo a pedazo por un sistema que nos desprecia.

#AristeguiSeQueda Carmen, como periodista, le pido sensatez. Si su lucha es por libertad de expresión, acuda con cualquier medio libre, independiente o alternativo que hay en México, que han existido desde hace más de 100 años. O acepte las propuestas de sus fans de buscar un espacio en una radio universitaria. Vea que la libertad para nuestro gremio nunca estará en manos de empresarios quienes siguen su propia agenda de negocios. Eso lo sabria usted bien, y si no, sirva su caso actual para abrir los ojos de una vez. Pero si lo que está pidiendo es que le devuelvan su puesto de trabajo, dígalo nomás; no se escude en la libertad de expresión que, al pedir su restitución en una empresa que en sí misma no vela por tal derecho, contradice su clamor. Si su pelea es por sus derechos laborales, dígalo claro, venga con miles de periodistas en México que no tenemos contratos ni prestaciones, hagamos un Sindicato de Periodistas, pero no confunda la gimnasia con la magnesia. Se lo pido como uno de miles de periodistas damnificados por este sistema económico y político. En suma, yo no digo #AristeguiSeQueda porque realmente me gustaría verla libre, y no clamando un espacio dentro de la linea de opresión que por antonomasia no le pertenece.
—  Alberto Buitre