pedido

Narra Vegetta

Estos días estaba de un salido que flipas.

Primero, paseando por tumblr salió porno, y pues, bueno, soy un tío de veinte y pocos años que no tiene pareja, ¿qué queréis?

Después, por la mañana, Willy me pilló mirándole el culo. Pero joder, se había agachado a sacar cosas de la lavadora, no es culpa mía. ¡Y encima el culo que tiene ese hombre es como para no quedarse mirándolo!

Y ahora me había puesto palote.

Así porque sí.

Tócate los… pinreles.

Era por la noche, me iba a ir a dormir a ver si se me bajaba eso, y se me ocurrió una palabra extraña. Bueh, pal’ twitter.

Respondió Momo y empezamos a jugar, que si crujiente, que si eclesiástico, que si esto, que si lo otro.

Y… bueno, se me ocurrió otra.

Sexo.

Es bonita.

Muuuuuuuy bonita.

¿Cuánto hace que no mojo?

Joder, normal que estuviera tan salido.

El último condón que tenía guardado era de hace más de ocho meses.

Estaba caducado, obviamente.

¿Y ahora yo qué hacía?

Me había apetecido echar un quiqui.

Necesitaba quitarme ese pensamiento de la cabeza, así que decidí ir a tocarle las narices a Willy.

Me levanté y fui hacia su habitación lentamente.

-Wiiiiiiiiiiiiiiilly… -dije, abriendo la puerta. Me arrepentí al instante.

-¡Joder Vegetta! -gritó, sacando la mano de sus pantalones. Se puso como un tomate, pero ¿quién le manda a pajearse? No es mi culpaaaaaaaaa…

-Eres un cochino. -dije, aguantándome la risa.

-¡Y tú un pesado! -se sonrojó más y se tapó con la sábana.- ¿Qué cojones quieres?

Puse cara triste y me senté a su lado. Agaché un poco la mirada y sonreí viendo como un pequeño bulto asomaba entre las sábanas. Seguía palote.

A lo mejor todavía podía divertirme hoy.

Me acerqué más a él, apoyando la cabeza en su hombro.

-Me aburro Willy… -susurré, notando cómo se ponía nervioso.- Y pensé que… bueno, tú podrías… entretenerme.

-Entretenerte… ¿c-cómo? -dijo, intentando apartarse.

Reí suavemente y levanté la cabeza, mirándole. Estaba todavía más rojo.

Me acerqué lentamente a sus labios y, cuando estaba a milímetros de ellos, frené. Todavía podía jugar un poco con él.

Sonreí al ver como se humedecía los labios y agaché la vista. Lo de antes era un bulto, pero dios mío, que eso ya es una montaña.

Madre mía lo que cargaba este chaval.

Llevé lentamente mi mano hacia su entrepierna y empecé a acariciarla.

-¿No te haces una idea…? -susurré, casi rozando sus labios.

Tenía los labios entreabiertos, así que no pudo evitar que un gemido huyera de su boca.

En ese momento se tapó la boca con las dos manos y cerró los ojos, echándose hacia atrás.

-¡Para! ¡Para, para! ¡Te odio! -gritó empujándome, haciendo que me riera. ¿Se podía ser más mono?

-Venga ya, ¡no estoy haciendo nada! -reí, recibiendo un codazo por su parte.- ¡Oye! -me quejé, mientras seguía riendo.

-¡Cállate! ¡Estate quieto! -me miró a los ojos y pude ver como le temblaban los párpados.

Parecía tan inocente, tan indefenso, tan… excitante.

Joder, me estaba poniendo palote.

Demasiado.

Me mordí el labio y pasé los brazos por su pecho, acercándole a mí. Vi cómo negaba con la cabeza y cerraba los ojos, echándose hacia atrás.

-Venga Willy… sólo será un beso… -susurré, acercándome a su oído.- un beso y nada más…

-Pero yo no quiero que sea sólo un beso… -susurró. Me quedé quieto al notar cómo se humedecía mi mejilla. Estaba llorando.

Me separé de su oído y le miré, vi cómo se intentaba calmar sin éxito, cómo se limpiaba las lágrimas y cómo se quejaba de que le mirase.

-No me mires… vete, por favor… -murmuró.

Pero no pude aguantarme más. Se lo veía demasiado tierno. Así que lo presioné contra mi pecho y le besé, con cuidado, preocupándome de no lastimarle al ser muy brusco.

Él me rodeó poco a poco el cuello con los brazos y se dejó hacer, calmándose.

-Willy… -gemí contra sus labios, consiguiendo ponerle nervioso.

-Para… no hagas esto si no quieres… -dijo, apartándome de él.

-Willy, si quiero… yo… te quiero… -dije, sonrojándome un poco. Noté cómo los ojos le brillaban y sonrió un poco. Se tiró encima mía y empezó a darme besos, acariciando mis mejillas, riendo.

-Vale, para, pegajoso. -reí, separándole.- Entonces… ¿quieres que tú y yo…? -sonreí sonrojándome, acariciando sus brazos. Él asintió y se acercó a mi oído.

-Quiero que me des fuerte contra ese escritorio, Vegetta…

Abrí mucho los ojos y me sonrojé.

¿Dónde se había metido el Willy adorable de hace unos minutos?

Le escuché reír y después tiró de mi camiseta, quitándomela. Se quitó la suya y se colocó encima, moviendo la cintura sobre mi miembro. Sólo pude soltar un bufido y echar la cabeza hacia atrás. Sonrió al ver mi reacción.

Joder, que este hombre me estaba poniendo demasiado palote.

Él seguía ahí, pegando botes sobre mi pene y acariciando mi pecho. Me cago en la puta, como que era adorable y delicado.

Adorable y delicado mis cojones, chaval.

Pero vamos, que si creía que iba a ser el único que calentara, pensaba mal.

Así que intercambié posiciones; colocándome encima suya y sonriéndole.

Me quité el cinturón lentamente, provocándole, notando cómo su erección subía cada vez más.

Cuando me lo quité del todo di un golpe fuerte con él en la madera de la cama, consiguiendo que gimiera alto, sonrojado.

-Dios… Vegetta… azótame… -gimió frotándose los ojos, levantando la pelvis.

Sonreí y me quité los pantalones, quedando ambos en bóxer. Hice que me diera la espalda y me arrimé a él, frotando mi miembro contra la tela, simulando fuertes penetraciones.

Le oía gemir como un loco, y ni siquiera había empezado.

Me bajé los bóxer e hice que me mirara, mientras él seguía en posición de cuatro.

-V-Vegetta, ¿qué haces? -preguntó mirando mi pene, mientras que yo se lo acercaba.

-Joder, ¿no es obvio? Quiero que lo chupes. Ya.

Vi cómo se sonrojaba y suspiré, acercándome más.

Acabó metiéndoselo poco a poco en la boca, empezando por la cabeza. La chupaba lentamente y la mordía, haciéndome sentir en el cielo. Joder, qué bien que lo hacía el hijo de puta.

Gemí mientras movía mis caderas hacia delante, haciendo que se lo metiera algo más en la boca.

-Venga… un poco más… -susurré ansioso, jadeando.

Oí cómo suspiraba y de repente noté cómo se la metía entera de golpe en la boca. Su puta madre, así que para eso le sirven esos pedazo de cachetes. Gemí alto y me encogí un poco.

-Joder Willy, y yo que pensé que no te cabría toda. -reí un poco, mordiéndome el labio.

Seguí penetrando su boca durante un rato, gimiendo, arañando su espalda. Hasta que sentía que me corría y gemí más alto, moviéndome con más fuerza.

Pero entonces me apartó de un empujón, casi tirándome de la cama.

-¿¡P-pero qué co-cojones haces!? -jadeé, mirándole.

Él sonrió y se quitó los bóxer, sentándose en mi tripa y besándome salvajemente. Gemí y me corrí en su tripa, sonrojándome. Peeeeeeeeero nope, él no me dejaría, no aún.

-W-Willy… déjame unos minutos… -jadeé mientras notaba cómo hacía que entrara en él. Suspiré mientras ponía las manos en su cintura.- Madre mía…

Oí cómo reía y después apoyó una mano en mi pecho, mientras que con la otra se acariciaba la cintura; formando así toda una pose erótica que cada vez me ponía más.

Empezó a moverse lentamente, dando pequeños botes hacia delante, moviendo la cintura en círculos, gimiendo. Hasta que se descontroló, su pose se fue al garete y empezó a moverse rápido, como si su vida dependiera de ello. Yo, por mi parte, me limité a quedarme quieto con las manos bajo la nuca, gimiendo, disfrutando el momento.

Al final sí que iba a mojar, mira tú por dónde.

Él seguía moviéndose con rapidez, hasta que en un momento su velocidad disminuyó, se encogió un poco y gimió con fuerza, corriéndose en mi torso.

Noté cómo se contraía y, joder, eso me hizo sentirme demasiado bien. Acabé por venirme yo también y suspiré, mirándome el abdomen. Después le miré a él y me señalé el pecho.

-Estarás contento. -dije, intentando parecer serio.

-Bastante… -murmuró, intentando respirar normalmente, acariciándose la cintura.- Joder, y mis planes para esta noche eran ponerme a ver pelis porno para pajearme. -rió.

-Bueno -me abracé a su pecho y le besé el cuello, bostezando.- lo de la paja no ha sido exactamente como lo pensaste, pero no ha sido tan diferente, ¿no? -reí, para después darle un beso.

Él sonrió y me lo siguió, acariciando mis brazos.

Noté cómo empezaba a dormirse, y antes de que cerrara los ojos susurré un 'te amo' que espero que escuchara.

Me limpié el torso con la sábana y me acosté a su lado, para caer lentamente sobre los brazos de Morfeo.