Samedi 4 mai 2013 (14h37)
Bonne nouvelle : le soleil est là et le vent absent pour cette journée programmée de longue date. Avec une cousine d’H. et sa petite famille, nous parcourons la côte du Pays des Olonnes à vélo. Sitôt le déjeuner expédié, le jeune Timéo entreprend une construction éphémère. Faudra lui montrer les travaux d’Andy Goldsworthy. Ça ne peut que l’inspirer.

Cuenta regresiva (i)

Ya prácticamente llegó septiembre, el último mes antes de partir de acuerdo a lo que me informaron hace ya casi un mes, cuando una helada noche llegó un búho a mi ventana cargando el arrêté de nomination que me declaraba oficialmente seleccionado dentro del programa de asistentes de español. Tristemente, no voy a trabajar de profesor en Beauxbatons ni en ninguna academia mágica francesa, sino en dos lycées -uno público y uno privado- de una localidad costera en el departamento de Vandea, al sur de Nantes, en los Países del Loira, región francesa famosa por el río homónimo y los castillos (mágicos y humanos) que lo bordean. La localidad se llama Olonne-sur-Mer y forma una pequeña conurbación con otro pueblo conocido como Les Sables-d’Olonne, como muestra el mapita interactivo:


Ver mapa más grande

Mucho más sobre el lugar no me he dedicado a buscar; quiero sorprenderme al llegar, y hacerse expectativas es la mejor forma de decepcionarse. No es que sea pesimista, pero después de una miradita rápida por las interwebs aprendí que en la ciudad, de alrededor 30.000 habitantes, el 60% son jubilados. Personalmente, la tercera edad no me provoca ninguna aversión particular. Es más, suelo convivir a diario con dos maravillosas ejemplares del rango etario, y he aprendido a apreciar (y, a ratos a lidiar con) su sabiduría (y testarudez que de ahí deriva) y su forma de ver la vida. Pero asumámoslo: los viejos no son muy divertidos ni son lo que uno espera encontrar en un viaje al otro lado del mundo. En todo caso, en los círculos en los que me moveré dentro de la comunidad olonesa, no creo que abunden, a menos que haya algún rezagado como el querido Leonard de la serie gringa Community (link ilustrador).

Por el lado optimista, se ve que es un lugar tranquilo, medianamente turístico, rodeado de naturaleza y con un clima en general amistoso, característica rara hoy en día en la mayoría del mundo. Espero ver paisajes, plantas y animales que nunca he visto, especialmente ardillas. No quiero morir sin haber visto una ardilla. Ojalá en Olonne tengan ardillas. ¿Hay ardillas cerca del mar? Voy a averiguar.

En fin, durante lo que queda del mes pretendo ir haciendo un registro de las informaciones que me vengan llegando respecto a mi estadía en Francia. Hasta ahora, no sé mucho, porque recién hoy me contactaron diciéndome que se les terminaron las vacaciones (qué pena por ellos) y están dispuestos a responder mis preguntas. Espero que el trabajar a última hora no sea moda en Francia como lo es acá.

A propósito de producir bajo presión, tengo que dedicarme a preparar la defensa de mi tesis. Más informaciones luego.

Text
Photo
Quote
Link
Chat
Audio
Video