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Futbol mexicano, el millonario pastel que nadie quiere compartir

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¿Ponerle fin a la multipropiedad para cerrar la cartera de Slim reconfigurará al negocio? Los expertos opinan y explican el real interés del millonario.

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Arranquemos con dos afirmaciones y un mito. El futbol es el deporte favorito de México: Cierto. Se ha convertido en un grannegocio: Cierto. Es un negocio que sus principales jugadores están dispuestos a compartir con nuevos miembros en aras de elevar el nivel de competitividad del mismo y brindarle mayor transparencia a la actividad futbolística del país: Falso.

Empresarios de distintos sectores e industrias –especialmente de las telecomunicaciones– buscan una tajada de la elevada rentabilidad que produce el llamado “juego del hombre”, es decir, los 89,551 millones de pesos que genera al año en cuatro rubros fundamentales: patrocinios, traspasos, taquilla y derechos de televisión.

Pero no están dispuestos a compartir esta cifra –calculada por la firma de investigación de mercado De La Riva en su estudio Tendencias del Futbol, su Afición y Consumo en México–. Antes prefieren darse un disparo en el pie, que permitir la entrada de un nuevo jugador, sobre todo si éste dispone de una amplia billetera para invertir y afianzarse poco a poco en este negocio. ¿Cómo? Poniéndole fin a la multipropiedad.

Es ya sabido que la Federación Mexicana de Futbol (FMF) decidió poner fin a la multipropiedad en el balompié mexicano, medida cuyos argumentos apuntan hacia la mayor apertura y transparencia en los ámbitos deportivo y empresarial, pero que también es catalogada como un freno a los planes de Carlos Slim para fortalecer su presencia en el redituable negocio del futbol.

Por otro lado, es ingenuo olvidar que como en todo negocio, los grupos empresariales han tratado de generar ganancias a través de las pasiones por este deporte y que como cualquier otra organización o empresa, se busca un lucro.

Así, los expertos consultados por AltoNivel.com.mx coinciden en que en el trasfondo de la eliminación de la multipropiedad se percibe la mano del duopolio televisivo –Televisa y TV Azteca–, cuyos dueños Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego protagonizan una de las disputas empresariales más abiertas en contra del dueño del también monopólico Telmex.

La incursión de Slim en el futbol habría generado incertidumbres para los jugadores titulares de este negocio, la cual había comenzado cuando el multimillonario compró el 30% de León yPachuca, así como al Estudiantes de la UAG y al español Real Oviedo.

Sin olvidar las expectativas que generaron los rumores sobre las negociaciones con Rayados de Monterrey para adquirir sus derechos de transmisión y con Jorge Vergara para comprar a lasChivas del Guadalajara por cerca de 800 millones de pesos –aunque el dueño del equipo tapatío ya salió a desmentir la supuesta intención de vender–.

“Es obvio que el apetito de Carlos Slim iba a ser imparable. Si Azcárraga y Salinas Pliego no le ponían un alto iba a tener un crecimiento bárbaro y a acaparar una muy buena parte de la liga”, considera Jorge Badillo Nieto, creador de Social Mercadotecnia Deportes.

“La eliminación de la multipropiedad está estableciendo ciertos candados en un sentido estricto del deporte al crear un poco más de confianza, pero también es vista como un bloqueo con anticipación hacia Slim en un negocio que a nivel mundial se ha convertido en uno de los más rentables y en el que quieren participar los más poderosos y adinerados”, complementa Ángel Méndez, profesor de Negocios de la Universidad La Salle.

En resumen, la medida busca generar más confianza en los juegos y el deporte; pero existe la posibilidad de que se trate de una estrategia financiera para que los participantes en este negocio aseguren su rebanada del pastel, al no dejar que sean solo los grandes empresarios quienes se apoderen de esto y se vuelva a concentrar la riqueza en un reducido número de manos.

El negocio del futbol en México es un medio cerrado y celoso en el que no todos son bien recibidos, mucho menos cuando representan un riesgo para la forma de trabajar y de los ingresos que se puedan recibir, menciona Óscar Almaguer, director de la Escuela de Estudios Universitarios Real Madrid-UVM.

¿Negocio de élite o elitista?

El decálogo votado y autorizado por la asamblea de dueños es estricto: nadie podrá tener más de un equipo en la misma liga, no se permitirá la simulación accionaria y esto debe cumplirse en un periodo no mayor a cinco años. Sin embargo, ¿es tan sencillo vender un equipo de futbol?

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ERICK ZÚÑIGA/ TWITTER @ERICKZUNIGALUNA