mounstritos

#20 . #21
Mis últimas cartas en Europa estaban destinadas a ser en París, lastimosamente, al parecer, ha ocurrido un accidente. 
Quise poner en práctica un nuevo procedimiento de dejar las cartas, quería desvincularme un poco más del posible destinatario y por eso decidí que alguien más las dejara por mi. Así que mandé las cartas por correo a los piesitos que aparecen en una de las fotos más abajo, con la intención de que ellos las dejaran por calles, metros, restaurantes, pastelerías parisinas… pero ya han pasado dos semanas y las cartas aún no llegan. Así que he perdido parcialmente la esperanza de que estas cartas sean dejadas en algún lugarcillo de París. Supongo que su estaban a ser olvidadas de otra manera. 
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My last letters in Europe were meant to be in Paris, painfully, I think there has been an accident.
I wanted to try a new procedure when it came to leave the letters, I wanted to be even more distant from the person who may find it, so I sent the letters via mail to those beautiful feet from the picture below. 
That person was meant to leave the letters wherever he felt like, metros, streets, small parisians restaurants… However, it seems that aint going to happen, because it has been over 2 weeks now since I sent them and well, they havent arrived.
By now, I think they are lost in some little place in the mail office… I have partially lost my hope in them arriving to Paris. Well I guess they were meant to be forgotten in another way. 













Alebrije (mounstrito)

Querida Biz:

Dejo para ti este alebrije de colores a quien llamo “el mounstrito”. A lo largo de tus días van a haber veces que en los que quieras destrozar tanto lo que tengas en frente como lo que tengas dentro de ti. En tu primer año de vida, por ejemplo, van a haber veces que quieras destrozar el pecho de tu mamá mientras tomas leche, sobretodo si te están saliendo los dientes, pues vas a sentir alivio al rascarte. Eso no te hace una bebé anormal ni mala, solo te hace un ser humano. Luego, un poquito más grande vas a estar fascinada con tirar la comida por toda la casa, y los juguetes, y quizás hasta tus heces! Vas a querer destrozar todo. Igual, eso no te hará mala, solo te hará una bebé curiosa que quiere desherbar minuciosamente cada partícula de cada objeto que tenga en frente para conocerlo, para saborearlo, para amaestrarlo (está bien querer dominar el mundo). Luego, probablemente cuando tengas un hermano o hermana vas a querer matarlo. Vas a abrazarlo tan fuerte que de pronto se vas a estar lastimándolo. De nuevo, eso no te hace mala, querer ser la única no te hace mala, de hecho eso te ayudará a experimentar con el amor propio y al prójimo, con fantasías de ser la única, y va a hacer que aprendas a pelearte y a relacionarte con tu hermano, a quien quizás adorarás y odiarás como a nadie en el mundo. Y eso está perfecto. Después de querer matar a tu hermano vas a querer matar a miles de otros, incluidos tus padres (quizás con una intensidad de momento escalofriante, no te asustes, mejor díselos, platica con ellos, juega con ellos, sácalo de ti, eso te hará crecer). A veces también, por fracciones de segundo, vas a querer quitarle la vida a tus maestros, a tus amigos, a tus parejas, a tus desconocidos, quizás hasta a ti misma… Permítete experimentar la fantasía para aprender de ti misma (por qué a alguien lo quieres ahorcar y a otro lo quieres triturar?). Pero ojo, NO los mates!, pero déjate fantasear con ello. Con otras personas vas a querer ser una en fusión, vas a querer ser literalmente su sangre, su carne, sus huesos… Atrévete a pensar por qué, atrévete a explorar lo que se siente la fusión y lo que se siente la desilusión de no estar fusionados. Atrévete a crear con todos estos pensamientos y fantasías. Atrévete a acoger a tu mounstrito interno…

Este mounstrito representa lo diversos, lo únicos, y lo similares que somos los seres humanos. Es un alebrije adquirido por una querida amiga argentina en una tienda mexicana en Cambridge. Mi amiga le llamaba “El Mounstrito”. Originalmente el mounstrito me lo prestó cuando se fue a un viaje, para que me acompañara. El mounstrito estuvo por toda la casa: en la sala, en el cuarto de TV, en mi oficina mientras escribía la tesis doctoral… Tenía una patita suelta que desde el inicio de que me lo prestó la guardé para que no se perdiera. Me sentía responsable del mounstrito. En ésa época, tu abuelo Tito y tu tío eran muy chiquitos y siempre tenia miedo de que rompieran todo, pero sobretodo, las cosas que no eran mías. El mounstrito, como puedes ver, siempre está sonriendo. Un día que tu Tito subió a mi oficina se puso a jugar con el y no paraba de jugar. Primero me sentí tensa y quería quitárselo pero luego lo dejé jugar. Le explique que había que tratarlo con cuidado. Era muy claro cómo tu Tito quería jugar fuerte con el y a la vez como lo cuidaba, porque se lo pedí. Ese momento me recordó a una frase de Picasso que dice: “Cada acto de destrucción es ante todo un acto de creación”. Tu Tito, en su juego, quería destruirlo mientras le daba vida con el juego. Desde ahí seguí cuidando al mounstrito, pues también es importante cuidar las cosas (y gracias a eso es que puedo ahora dártelo), pero me libere a dejar que tu Tito y tu tío exploraran sus impulsos de destrucción, sobretodo dentro del juego, en un intento de que no vivieran con vergüenza de ellos, como yo. 

Te regalo este mounstrito para que te acuerdes de que a veces todos somos como un mounstrito, que entre más lo liberemos, y lo cuidemos a la vez, más seremos como una pieza de arte, como este pequeño gran alebrije que representa la posibilidad de encontrar tu hogar en otro país, de encontrar tu hogar en otra persona, y de encontrar tu hogar dentro de ti mismo, con todo –y sobretodo– con nuestros impulsos de destrucción. 

Con amor (y un poco de destrucción, en amor :) ),

Tu Biz

#Sentido Mier15Abril2015

Nirvana me ayuda emocionalmente…

Nunca he sido la dueña de mi mente, es algo muy común.
Hay un mounstrito en mi cabeza que hace que me duela, me debilite.

La vez que ha crecido mas fue el año pasado, mi cerebro estaba estrujado adentro de mi cráneo, ese monstruo era enorme, tal vez del tamaño de mi puño.
Como un tumor que va jodiendo todo a su alrededor.

Perdí la habilidad de sonreír, de le verle lo bueno a la vida.
Entre en la mayor depresión.
Ahora, creo que ese monstruo es del tamaño de una cochinilla hecha bolita, incluso menos, tal vez, una chaquira de las mas pequeñas.
Pero sigue ahí.

Me siento como la princesa del guisante, sin importar como me acomode, voy a sentir el guisante tocando mi piel, incomodo. Molestando

Creo que debería de empezar a acostumbrarme a que ese pequeño jodido monstruillo este en mi. Implorandome que destruya todo, que me destruya incluso a mi. Que sea culera e irritable, que llore toda la madrugada.

Y ahí entra Nirvana.

No es solo un gusto superficial. Adoro su música, ayudan a sumergir, ahogar y dejar inconsciente al monstruito. Me sana.

Me gusta la música de Kurt Cobain, es como para espantar a los monstruos y estar a salvo.

Kurt Co, eres mi puto dios, gracias