El precio de tu piel (shot - Wigetta) *Parte 1*

hola, bueno me explico, esta es la primera parte y mañana estará la segunda (no crei que seria tan largo y aun me falta por escribir, pero me muero de sueño (se desperto a las 5 de la mañana) por lo que para no dejarlos sin nada hoy, dividirlo en 2 partes y la otra la subo mañana, espero que les guste >w< buenas noches <3

-Ative-

Advertencia:este shot es de caracter yaoi, si no te gustan estas cosas, solo no lo leas ;D 


Narra Willy

Últimamente toda mi suerte había ido al garete. Me había ido a vivir solo a un departamento hace un año, pero las deudas se me acumularon y ahora el trabajo no me daba el suficiente dinero como para poder pagarle al banco. Me quitarían el departamento pronto y quedaría en la puta calle, que asco en serio, me sentí tan afortunado de poder salir de casa de mis padres y ahora tendré que volver al pueblo o quedarme en la calle, no hay más opciones. Intente trabajar en dos lugares a la vez, luego de la oficina, algún trabajo de medio tiempo, pero la deuda era demasiado elevada ya, tendría que vender mi alma prácticamente para pagarla. ¿Cómo se me fue tan de repente de las manos el asuntó?, si el martes no pago, adiós departamento, osea tenía 3 días de plazo para pagar, considerando que era viernes. Deje escapar un suspiro de cansancio
-¿que pasa Willy? no te ves muy bien- dijo Frank preocupado al notar mi suspiro. Frank era uno de mis mejores amigos y trabajaba junto a mí en la oficina
-ay, Frank estoy en un lio tremendo- dije desanimado
-¿Por qué, que te paso?- dijo él aun más preocupado
-estoy endeudado hasta las orejas con el banco y si no pago el martes me quitaran el departamento y tendré que volver a casa de mis padres en el pueblo- le explique angustiado
-Jo, pero puedes pedirle un préstamo al jefe, me han dicho que es muy flexible en estos casos-dijo Frank apoyándome, pero yo nunca había hablado con el jefe, solo lo justo y necesario, la verdad me aterrorizaba la idea, después de todo era el jefe y tenía un porte muy amenazador
-nose Frank no me parce la mejor idea ¿y si me despide?- dije moviendo las manos con nerviosismo
- de seguro te ayudara, eres un buen empleado no creo que quiera perderte, además no tienes nada que perder, después de todo si no vas te quitaran el departamento y no sabrás si por lo menos él te hubiera ayudado- dijo Frank tratando de convencerme
-esta bien lo intentare, se lo comentare en la tarde al horario de salida, por que el almuerzo termina en unos minutos- dije no tan convencido, Frank solo asintió con la cabeza para luego poner toda su atención a su plato de comida, el resto del día paso tortuosamente lento. Pensé mucho y me di ánimos a mi mismo para poder hablar con el jefe. La hora de la verdad había llegado y Frank ya se había ido, no sin antes desearme surte. Camine hacia su oficina pensando en que le diría a la secretaria, pero cuando llegue la secretaria no estaba, asique solo me anime a tocar la puerta de la oficina
-Adelante- dijo la inconfundible voz del jefe, Samuel, la cual no pegaba nada con su apariencia
-con permiso- dije entrando nerviosamente
-¿que necesita?- pregunto el jefe con curiosidad
-vera… a ver ¿cómo se lo explico?- dije nervioso
-solo dígalo y ya- respondió él sonriendo algo divertido por la situación
-vera señor, yo, necesito un préstamo-dije sin más
-¿Por qué?- pregunto en seco
-vera yo me metí en unas deudas que no puedo pagar y el banco me quitara el departamento y lo perderé todo si no lo pago el martes que viene- dije desanimado, era obvio que no me daría ni un puto euro
-¿y de cuanto es la deuda?- dijo mirándome a los ojos lo cual me puso nervioso, provocando que desviara tímidamente mi mirada de sus ojos
-aquí está todo explicado- dije dándole un papel con todas la cuentas anotadas, él solo tomo el papel y comenzó a leer,
-¿Qué estarías dispuesto a hacer para pagar la deuda?- dijo al terminar de leer
-todo- respondí sin pensar

Narra Samuel

El día en la oficina fue de lo más aburrido, Alice, mi secretaria ya se había retirado y yo estaba dando unos pequeños retoques a un papeleo. Las cosas bien hechas bien parecen, siempre lo he dicho y siempre lo diré. Unos pequeños golpecitos en la puerta interrumpieron mis pensamientos y mi trabajo
-Adelante- dije ya que me aburría de tanto papeleo
-con permiso- dijo esa voz que tanto me gustaba, aunque se notaba algo nervioso
-¿que necesita?- pregunte con curiosidad viéndolo de pies a cabeza, él era Guillermo, un chico muy callado y bueno haciendo su trabajo, pero desde el primer día en que lo vi, me enamore, siempre lo he observado, aunque él no se ha dado cuenta, es muy despistado el pobre
-vera… a ver ¿cómo se lo explico?- dijo nervioso, se veía adorable
-solo dígalo y ya- respondí sin evitar sonreír, pero es que se veía demasiado adorable
-vera señor, yo, necesito un préstamo-dijo él, ¿acaso tenía problemas?
-¿Por qué?- pregunte curioso, además algo preocupado
-vera yo me metí en unas deudas que no puedo pagar y el banco me quitara el departamento y lo perderé todo si no lo pago el martes que viene- dijo desanimado, no me gustaba verlo así, sin ánimos, el siempre trabaja con una sutil sonrisa en su rostro
-¿y de cuanto es la deuda?- dije mirándolo a los ojos, esos ojos peculiarmente pequeños, el solo desvió la mirada tímidamente
-aquí está todo explicado- dijo dándome un papel con todas la cuentas anotadas, leí el papel, vi que la suma era bastante elevada, entonces lo pensé, pero ¿sería capaz de hacer algo como eso? y lo más importante ¿él aceptaría?
-¿Qué estarías dispuesto a hacer para pagar la deuda?- dije para quitarme una de las dudas de encima
-todo- respondió él, eso solo me confirmo que estaría dispuesto a todo, entonces me levanté de mi silla y me acerque a él
-así que estas dispuesto a todo- dije acercándome lentamente hasta quedar a su lado
-s…si- tartamudeo algo nervioso
-bien, te daré el dinero si aceptas ser mi “pareja” durante este fin de semana- dije, no iba a perder una oportunidad como esta, además así podría conquistarlo y alargar ese fin de semana a una eternidad
-esta…..esta bien- dijo algo indeciso
-bien entonces empiezas hoy ve a mi departamento esta noche para cenar juntos – dije mientras anotaba mi dirección en un papel para luego dárselo, el tomo el papel y acantio con la cabeza para luego retirarse

Narra Willy

No podía creer lo que acababa de hacer, había aceptado ser la pareja de mi jefe, por el shock del momento no pregunte si con todo incluido, ósea ¿tendría que hacer “eso” son él?, ¿con el jefe?, yo… me estoy empezando a arrepentir, pero necesitaba ese dinero, además ya había aceptado, llegue a mi departamento y me di una ducha rápida ya que en un par de horas tendría que ir a su departamento y no es que me quedara a la vuelta de la esquina, vivía en la zona más lujosa de la ciudad, lo cual me quedaba a unos 45minutos aprox. Termine de ducharme me vestí con ropa elegante y fui.
Cuando llegue al gran edificio me quede flipando, era todo muy lindo, entre y la recepcionista me detuvo antes de que entrara al ascensor
-Señor a quien desea ver- dijo amablemente
-tengo una cita con el Sr. De Luque- dije algo tímido
-¿usted es?-dijo ella
-Guillermo Días- conteste, ella solo acantio y llamo por teléfono
-Sr. De Luque, el Sr. Dias ha llegado- dijo ella hablando por el teléfono, seguramente con mi jefe –está bien, buenas noches- la chica colgó el teléfono –puede subir Sr. Dias, la suite privada esta desbloqueada- dijo amablemente
-muchas gracias- dije yendo al ascensor.
Subí a el lleno de nervios, ¿Qué es lo que tengo que hacer exactamente?, me preguntaba mientras subía el ascensor hasta la suite privada. Las puertas se abrieron haciéndome saber que había llegado. Salí lentamente del ascensor y pude ver el lugar, tenía una sala de estar muy acogedora , con un ventanal que daba la vista a toda la ciudad, estaba embobado viendo las vistas hasta que siento que alguien habla a mi lado
-por fin llegas- dijo el jefe para luego abrazarme, yo me estremecí al sentir sus cálidos y fuertes brazos rodearme con ternura
-si señor- dije quieto y nervioso
-dime Samuel- dijo mirándome y sonriendo –Sa-mu-el- deletreo mientras posaba su dedo índice en mis labios
-Sa…Samuel-tartamudeé debido a los nervios que me provocaba la situación y su cercanía
-relájate, después de todo por este fin de semana serás mi pareja- agrego soltándome y alejándose–ven vamos a cenar- dijo el jef.. Samuel, dijo Samuel, uff debo acostumbrarme a decirle así. Vi como se alejaba de mí dejándome todo nervioso y parado como un idiota, debería irme ahora, pero necesito el dinero. Acabe por seguirlo. Cuando llegamos puede ver la mesa ya puesta y con comida que se veía realmente apetitosa, era un filete con un poco de papas duquesa, un fino vino reposaba en las copas ya servidas, mire sorprendido la comida
-deléitate Guillermo- dijo Samuel invitándome a sentarme como si fuese una chica, su chica, confundido me senté y vi como él se sentaba en frente de mi, la cena fue algo incomoda al principio, pero luego de unos minutos logramos entablar una agradable conversación, le conté del pueblo en donde antes vivía con mis padres y lo mucho que me costó salir de allí, él me conto un poco de su infancia, y de cómo estuvo siempre llena de responsabilidades que no eran para un niño y de la gran soledad que tuvo que soportar, acostumbrándose luego a ella. Fue agradable, no podía negarlo, de hecho, me caía bien, era una buena persona, atrás de ese aspecto tan duro había una buena persona. Terminamos de comer
-y ahora viene la mejor parte- dijo emocionado y levantándose a búscalo –el postre- dijo llegando con dos copas con helado y salsa de frambuesa, sonreí y acepte el helado, la verdad es que ya le tenía más confianza, comí un poco de helado junto con la salsa de frambuesa vi como él se sentaba otra vez en su lugar y me miraba con una sonrisa radiante
-y tu Samuel ¿no comerás?- dije ya que solo lo veía verme con una enorme sonrisa,
-Claro que si- respondió para luego comenzar a comer el helado. Al terminar de comer me dijo que ya era algo tarde y que podría dormir aquí. Luego de negarme repetidas veces logro convencerme, aunque acepte no muy decidido, pero el autobús ya no pasaba y no tenía dinero para un taxi.
-sígueme, te mostrare donde puedes dormir- dijo Samuel guiándome a una habitación, en esta había una cama matrimonial un armario y un ventanal que daba a la hermosa vista de la ciudad nocturna
-que descanses- dijo Samuel desde el marco de la puerta
-muchas gracias-dije nervioso y algo sonrojado, me recosté en la cama, tenía un aroma embriagante, que me relajaba y me hacía sentir protegido, lentamente cerré los ojos hasta que me quede profundamente dormido.
Escuche una voz a lo lejos y sentí que alguien me removía
-Guillermo, Guillermo- la insistente voz se me hacia peculiarmente familiar, abrí los ojos con pereza y vi el rostro de el jefe mirándome detenidamente y con una media sonrisa marcada en su rostro. Me sorprendí y retrocedí en la cama en que estaba hasta caer en el piso, Samuel soltó una estruendosa carcajada y sentí que mis mejillas ardían de vergüenza, había recordado donde estaba.
-bueno por ser hoy sábado, tendremos una cita- dijo Samuel dejando ropa sobre la cama –duchate y cambiate- dijo apuntando una puerta que estaba cerca de el armario que no había visto antes –pasare por ti en una hora- dijo sonriendo y acercándose a la puerta de salida del cuarto
-¿adonde iras?- pregunte curioso
-debo resolver cosas de la empresa- me explico Samuel acercándose a mi –así tendré este día y el domingo libres para disfrutarlos contigo- dijo ya a centímetros de mi rostro y luego robarme un rápido beso. Yo quede estático en mi lugar y el solo salió de la habitación dejándome solo con mis pensamientos. Toque con la yema de mi dedo índice mis labios, aun sentía los suyos sobre los míos. ¿En que clase de trato extraño me metí?, pensé mientras me dirigía a la puerta que estaba cerca del armario. Al abrirla descubrí que mis sospechas eran ciertas, daba a un baño, uno bastante amplio que contaba con un enorme espejo, un yacusi y una bañera con ducha. Quede algo deslumbrado con el lugar, vi que también había un estante con varias toallas de diferentes colores, pero en su mayoría blancas. Me quite el traje que traía desde anoche, después de todo me dormí con el y me metí en la ducha. El agua tibia corría por mi cuerpo relajando cada musculo, creo que en mi vida había disfrutado tanto de un baño. Luego de la ducha, tome una de las toallas y me dispuse a vestirme, aun quedaba tiempo, unos 10 o 8 min antes de que Samuel llegara. Salí de la habitación y camine hasta la sala en donde aquel enorme ventanal acaparo toda mi atención, tenia una vista urbana hermosa. Me hacer que a el y me senté en el suelo para seguir viendo. Mi mirada se fijo en el despejado cielo que acompañaba el día, solo algunas tímidas nubes se atrevían a adornar el cielo. No se cuanto tiempo estuve así, perdido total mente mirando algo invisible y pensando cosas que hace mucho no ocupaban mi mente.

Narra Samuel

Al llegar a casa me lo encontré en el salón, se veía pensativo y tenia la vista fija en el cielo. Me senté a su lado y estuve unos segundos solo mirándolo
-te gusta la vista- dije sacándolo de sus pensamientos, al parecer no había notado mi presencia ya que al momento en que hable dio un pequeño respingo
-s-si- contesto tartamudeando y evitando mirarme. ¿Se puede ser a adorable?, además la ropa que le deje se le veía tan bien, era una polera color vino y unos jeans negros, algo ajustados para mi deleite.
-¿vamos?- dije sonriéndole. El fijo su vista en mi por primera vez desde que llegue
-claro- contesto sonriendo. Me levanté del suelo y el también lo hizo.
Primero lo lleve a comer a un restaurant. Había echo reservaciones en el palco privado para que no tuviera el complejo de la etiqueta al comer, aunque aun así al principio se le vio algo complicado y preguntaba para que era cada cosa. Ponía unas caras mas raras cuando le decía para que era cada tenedor, me causaba mucha gracia, creo que nunca en m vida me había reído tanto en un restaurar
-no entiendo esto de darle un tenedor a cada cosa, todos funcionan igual- dijo tomando el tenedor para la ensalada para comer su carne
-nunca lo había tratado de entender, solo lo obedecí- dije a mi defensa entre risas
-¿siempre obedecías a todo lo que te decían?- dijo el mirándome intrigado
-la verdad es que si- dije tomando un poco del vino que tenia en la copa
-pero ahora te desordenas un poco mas ¿no?- dijo Guillermo mirándome con un deje de tristeza
-la verdad es que no, tal vez por la costumbre- dije mientras dejaba la copa sobre la mesa
-vamos a desordenarnos un poco- dijo levantándose y caminando hacia mi
-¿desordenarnos?- pregunte curioso ¿Qué tenia en mente este chico?
-si venga, total, ya terminamos los dos de comer- dijo tomándome del brazo
-¿adonde me llevaras?- dije mientras pedía la cuenta
-se-cre-to- dijo entusiasmado y con una radiante sonrisa en su rostro que embobaría a cualquiera y sobre todo a mi. Page la cuenta y me deje guiar por él. Tenia otros panoramas planeados, pero realmente, me entusiasmaba mas el echo de que él quisiera enseñarme un lugar. Subimos al auto y el me indico el camino. Tardamos su tiempo en llegar, pero al hacerlo, note que estaba en un lindo y muy cuidado parque.
-a este parque venia de pequeño- me dijo lleno de entusiasmo
-es muy lindo- dije mirándolo con ternura
-ven por aquí estaban los juegos- dijo tomando mi mano y llevándome a tirones al sector de juegos. Al llegar se quedo un poco sorprendido viéndolos, supuse que era el poder de la nostalgia
-joder los recordaba mas grandes- dijo algo decepcionado y no pude evitar reír a eso –no te rías-me reprendió Guillermo divertido por la situación
-y ¿a que me has traído hasta aquí?- pregunte curioso y pasando un poco-bastante de su reprimenda. Guillermo aun sostenía mi mano, por lo que sin soltarla me encamino hasta los columpios
-juaguemos- dijo Guillermo soltando mi mano y sentándose en un columpio y comenzando a moverse lentamente en el, de adelante hacia atrás. Yo seguí su accionar y comenzamos a ira cada vez mas alto. No podía evitar sentirme como un niño al sentir el viento chocar contra mi rostro y al ver a mi lado vi una imagen que jamás borrare de mi memora. Guillermo mantenía sus ojos cerrados y levanto un poco los brazos para luego saltar del columpio con total confianza, es como si hubiera volado y luego callo al suelo de pie y volteo a verme con una radiante sonrisa
-aun puedo hacerlo- dijo feliz, yo me baje del columpio y camine hacia él y lo abrace, así como mi cuerpo me lo exigió, fuerte pero con cariño. Sentí su cuerpo tentarse, pero luego su brazos me rodearon y poso su cabeza en mi hombro
-todos tenemos derecho a ser niños, por lo menos una vez- dijo relajado, tan cerca de mi oído que sentí como sus palabras se incrustaban en mi corazón y llenaban esa parte de mi alma que siempre tubo un hueco
-gracias, a pesar de que todo esto no era parte del trato- dije agradecido de que quisiera mostrarme esa parte de mi vida que sabia que tenia perdida.

Narra Guillermo

No se que estaba haciendo, pero no quería detenerme a pensar, lo único que quería era ver aquella sonrisa y sentir ese abrazo por siempre, pero sus palabras me descolocaron totalmente “a pesar de que no era parte del trato” , es cierto, yo acepte ser su pareja por un día, por esa razón estaba con el, pero se me hacia una persona tan agradable que había olvidado por completo el trato. Al separarnos, no supe que decir, pero el me tomo de la mano esta vez para arrastrarme hasta el auto
-es mi turno de mostrarte un lugar- dijo Samuel con una hermosa sonrisa, espera ¿dije hermosa?, calmate Guillermo es tu jefe y esto se supone que es por que me dará dinero, pero ¿Por qué no lo siento así?. Después de un rato en el auto hablando de cosas sin importancia llegamos, era el zoológico de la ciudad, este contaba con un hermoso acuario. Entre y me sentí inmediatamente como un niño pequeño arrastrando a Samuel de aquí para allá vendo a todos los animales, al final termine por contagiarle mi infantil actitud y ambos estábamos como niños de aquí para allá. Entramos en un aviario, en el cual los exóticos animales volaban libes a nuestro alrededor.
-mira ese- dije apuntando un hermoso pajarito de pecho colorado. Samuel miro la regencia de animales que nos habían dado al entrar
-aquí dice que es una loica- dijo Samuel comparando al animal con el de la foto
-es muy lindo verdad- dije volteando a ver al pájaro, pero la loica ya no estaba
-lo era- dijo Samuel y sentí como me rodeo por la cintura y apoyo su cabeza en mi hombro. Por alguna razón comenzaba a acostumbrarme a ese tipo de traro, a lo largo del día siempre tenia pequeños detalles así y luego se alejaba para seguir mirando el zoológico.

El día paso así, como niños pequeños en el zoológico. Luego de eso fuimos a su departamento y hay cenamos “algo rápido” como lo denomino Samuel, pero a mi me pareció casi tan elaborado como la cena de anoche. Nueva mente la hora se me paso y me ofreció mi casa para quedarme
-tu lo tenias planeado- dije quejándome al sentirme la novia que callo en la trampa… ¿pero que tipo de cosas estoy pensando?. Samuel soltó una carcajada
-me has pillado- dijo abrazándome y besando mi frente –anda ve a dormir, mañana es nuestro ultimo día- agrego Samuel, mientras me daba suaves empujones a la habitación. una vez en ella descubrí que había dejado un pijama para mi.me lo puse sin preguntar y me recosté en la cama, estaba exhausto de la caminara, pero hace mucho que no me lo pasaba tan bien.