infieles

Sabía que estaba mal.

Sabía que estaba mal lo que estaba apunto de hacer.
Sabía que el karma existe y que me podría pasar a mí.
Pero sus labios, estaban cerca de los míos, su cuerpo encima del mío, sus manos me acariciaban la piel.
No pude hacer nada. Una parte de mí decía que sí lo haga. Y otra parte me decía que estaba mal.
Lamentablemente le hice caso a la parte que me decía “Hazlo”. Y lo hice.