El ladrón de palabras

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Fotogramas de la película

Esta historia que cuenta Ezequiel Martínez en Revista Ñ, una hipótesis sobre la obra “robada” de JD Salinger a partir de la película The Words (traducido como “Palabras robadas” o “El ladrón de palabras”) de Brian Klugman y Lee Sternthal, me hizo recordar uno de los mejores cuentos peruanos. Se trata de “El benefactor” de Rodolfo Hinostroza, ganador del Premio Juan Rulfo y que apareció en un libro de la recordada colección Ficciones del Fondo Editorial PUCP bajo el título Cuentos de extremo occidente

Dice la nota:

De una manera azarosa descubrí por qué J. D. Salinger no publicó nunca más un libro luego de su temprano silencio de imprenta en los años 60. Comencé a pensar en el asunto cuando en una entrevista el escritor cordobés Luciano Lamberti se preguntaba “¿Dónde están las míticas novelas y los cuentos de la caja fuerte de Salinger? ¿Eran todas patrañas?”. Seguí rumiando el tema cuando casi al mismo tiempo leí una columna del escritor chileno Carlos Franz en la que se quejaba de “la coartada Kafka”, esto es, la publicación póstuma de los textos inéditos de un autor a pesar de los pudores literarios que lo reprimieron a hacerlo en vida. “Los manuscritos encontrados en las gavetas de los escritores muertos producen una fascinación morbosa –decía Franz–. Especialmente, si sus autores los dejaron incompletos y hasta marcados como impublicables”. Terminé de redondear mi hipótesis sobre la obra inédita de Salinger cuando durante estas vacaciones vi “The Words” (“Palabras robadas”), dirigida por Brian Klugman y Lee Sternthal.

La película es como una de esas novelas de Paul Auster que meten una historia dentro de otra, y éstas a su vez dentro de una tercera. Este juego de cajas chinas es sólo la carpintería de lo que “The Words” pretende contar: Rory, el protagonista, es un escritor frustrado que encuentra en un viejo maletín –comprado en una tienda de anticuarios– el manuscrito inédito de un autor desconocido. Lo lee en trance, asombrado por el poder de ese texto que luego tipea en su computadora línea por línea, sólo para sentir cómo esas palabras pasan a través de sus dedos, a través de su alma. En ellas estaba todo lo que alguna vez aspiró a escribir, y la realidad de lo que nunca llegaría a ser. Alentado por un malentendido, publica la novela con su nombre y se convierte en uno de los autores más celebrados de su generación.

Entonces empecé a sospechar. ¿Y si Salinger encontró “El cazador oculto” o los “Nueve cuentos” en un viejo maletín y ahí se agotó su producción prestada? Esa sí que sería una buena historia, mejor que la de cualquier papel exhumado de sus cajones de muerto.

“Los periodistas no tienen argumentos para debatir”

Con esta frase la periodista Janeth Hinostroza comenzó una crítica a sus propios colegas, quienes saliendo de la prensa privada, han llegado a los medios de comunicación controlados por el Estado y ahora defienden las tesis oficialistas.

A juicio de Hinostroza, esos periodistas están dominados por el poder, haciendo de su profesión una militancia política y coincidiendo con la posición de ministros u otros funcionarios públicos, quienes deben callar por orden del régimen, pero además se quedan sin argumentos para debatir cuando hay cuestionamientos hacia el gobierno.

Carlos Proaño

 

Hinostroza directo en Amazon

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Rodolfo Hinostroza

Cuando a las editoriales peruanas les resulta cada vez más difícil publicar libros que no sean de narrativa, el poeta Rodolfo Hinostroza ha encontrado una salida para editar un nuevo libro de ensayos: Amazon. El libro se titula Tercer diluvio (aquí lo pueden conseguir), cuesta 11 dólares y Carlos Sotomayor, en su blog “el karma de vivir al sur” en La Mula lo entrevista al respecto.

Dice:

–Inicias el libro con una serie de interrogantes, como dónde estuvo la Atlántida, si existieron o no gigantes sobrehumanos, qué significan los Moai de la Isla de Pascua, qué simboliza la Gran Muralla China, entre otras muy interesantes. ¿Logras responderlas?

Desde luego, y en eso está la gracia, en aportar respuestas y no seguir abundando en preguntas. Verás, en nuestros días hay una serie de cuestionamientos a la manera académica de plantear la Historia y la Antropología, que se muestran incapaces de dilucidar enigmas como esos, que son dejados a los autores de ciencia-ficción, al periodismo sensacionalista, a las sectas esotéricas y a cualquier profeta improvisado. No hay un intento serio de replantear esta historiografía centrada únicamente sobre el Hombre, como único protagonista de ella, Rey de la Creación en suma, como en la más oscura Edad Media, que excluye en consecuencia cualquier discurso mítico o no académico que cuestione esta pretensión extraordinaria…

–Imagino que tú sí lo haces…

Desde luego que sí, con todos los riesgos que esto comporta. Para comenzar, mi discurso incorpora al Mito como fuente histórica, cosa que Heródoto, llamado “el padre de la Historia” excluye, taxativamente y de manera arbitraria. De este modo la historiografía comienza coja, automutilada, tuerta, insípida, pues el Mito es el único registro articulado de los tiempos remotos, y si lo sacamos del juego no hay manera alguna de saber lo que pasó antes del siglo V antes de Cristo. Es como si llegáramos tarde a la función teatral, después de pasado el Primer Acto, y nos perdiésemos ese elemento crucial para la comprensión de la obra: ¿cómo comenzó todo, cuál es el origen de esta tragedia, cuál es la trama, quiénes son los buenos, quiénes son los malos? Llegamos pues cuando los juegos ya están hechos, los destinos anudados, la sangre derramada, y nos encontramos completamente perdidos en ese laberinto incomprensible, y si ya nos cuesta trabajo seguir el desarrollo de la obra, mucho menos podremos prever cuál será su final, su Tercer Acto.

–¿Y cuál será nuestro final?

Para saberlo, es preciso conocer el principio, como acabo de decirlo, y eso sólo se puede saber a través de una lectura de los mitos… Por eso mi libro comienza con el Mito de las Cinco Razas que poblaron la tierra desde tiempos remotos, y que nos es reportado por Hesíodo en su libro “Los trabajos y los días”, pues en él se definen los protagonistas de este drama, los escenarios en donde va a desarrollarse la acción, el tiempo en que transcurre. Pero esto nos plantea también un problema crucial, que nos ha sido cuidadosamente escamoteado por los académicos antropocentristas, para quienes el Hombre es el único protagonista de la Historia, ya que para Hesíodo, por el contrario, el hombre es la última rueda del coche, por así decirlo, y nace sojuzgado a las cuatro poderosas razas que habitan por entonces el Planeta Tierra. El hombre es un enano entre gigantes, para decirlo claramente, pues las otras razas en presencia lo aventajan en talla, peso, habilidad, inteligencia, y sobre todo por el hecho de nacer dotados de habla, cualidad de la que el hombre nace cruelmente desprovisto…

¿Pero entonces, cómo llegamos donde hemos llegado? ¿Qué pasó con esos seres sobrehumanos?

Se han, simplemente, extinguido. Gobernaron el mundo durante muchos miles de años, edificaron todos esos templos y palacios ciclópeos que se encuentran dispersos en toda latitud: las Pirámides de Egipto y Centroamérica, los palacios de Angkor Vat, de Ajanta, de Karnak, de Olimpia, el Coliseo de Roma, los hipogeos de Malta, la fortaleza de Sacsayhuamán, los Moai de la isla de Pascua… la lista es larga. Nosotros los considerábamos dioses, pero resultaron ser tan mortales como nosotros, y mucho menos fértiles, de manera que no pudieron poblar el planeta en toda su extensión, como hicimos nosotros, y terminaron por extinguirse, por insuficiencia genética. Pero nos dejaron el lenguaje, nos enseñaron a hablar, en una palabra nos hominizaron…

(…)

–Volvamos al título de tu libro. ¿Tiene que ver con el fin del mundo del que se viene hablando a raíz de una profecía Maya?

Pues sí, de eso se trata entre otras cosas. El Primer Diluvio sería el que destruyó la Atlántida hace unos 11,000 años, el Segundo sería el que la Biblia reporta, con el arca de Noé y los animales, y el Tercero sería el predicho por la Profecía Maya. Pero no se trata del castigo de los dioses contra una humanidad impía, como lo pretenden ciertos mitos, sino de una catástrofe periódica, de origen físico, que depende más bien de un cambio del signo magnético de la magnetosfera que rodea la Tierra, que se produce cada 5,125 años por causas que desconocemos.

Hay muchos mitos que proceden de las más variadas culturas y coinciden en lo mismo: para los Mapuches del sur de Chile hay dos serpientes en los cielos, una blanca, benéfica y otra negra, maléfica, que cambian de posición cada cierto tiempo y marcan las eras de la humanidad; para los Griegos hay dos ruedas en los cielos, que son movidas por Saturno y por Zeus en sentido contrario, y se van alternando, y para los Persas hay en el cielo dos dioses gemelos y enemigos, Ormuz, Dios de la luz, y Ahriman, Dios de la oscuridad, que se alternan cada 6,000 años, y provocan la felicidad y la infelicidad de los hombres. Pero lo que no han subrayado suficientemente los profetas del desastre, es que en el 2012 pasaremos del reino de la oscuridad al de la luz, y no a la inversa, que de la oscuridad ya estamos hasta la coronilla pues la hemos sufrido los últimos 5,125 años con su secuela de guerra, muerte, hambre y destrucción, y esta vez ya nos toca emerger hacia el reino de la luz y la felicidad que nos ha sido negada por un cielo adverso. Como lo dice la Profecía Maya, será “el Fin del Tiempo del Miedo”, y el retorno de la paz y la armonía que reinaban en la mítica Edad de Oro, en el Paraíso que perdimos, en el luminoso Jardín de Ormuz…

Estás de vuelta a la utopía, Rodolfo…

Sí, pues… Pero antes tenemos que pasar por un Tercer Diluvio, para el que no estamos ni medianamente preparados, pues lo único que hemos hecho estos últimos milenios es prepararnos para la guerra: “Para bellum”. La única defensa natural que poseemos contra la invasión de las aguas son los montes, las montañas, las cordilleras. Hay que abandonar las costas y treparnos a los cerros, allí está la salvación. Y luego viviremos, por primera vez en nuestra historia, nuestra maravillosa Edad de Oro. Te recomiendo que lo leas, porque además es muy entretenido.

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Campaña SS 2015 John Holden

Concepto : Agencia Upgrade

Fotografía : Ronald Hinostroza Miranda

Styling : Guila Saltos Bukaeva

Dirección de Arte : Arturo Polanco para Upgrade

Retoque : Pedro Sotelo

Modelos : Jose Maria Bourdillon / Chelsea Weiman / Agostina Bettinelli

Pelo y Makeup: Celeste Cendoya / Christian Matta

Producción : La Guardia

Rejected cheetah finds unexpected, lifelong cuddle buddy

SAN DIEGO, CALIF. — A 7-week-old cheetah cub named Ruuxa and his 8-week-old puppy companion Raina have formed quite the friendship.

Ruuxa was chosen to be raised as an animal ambassador at the San Diego Zoo Safari Park after he was rejected by his mother and had to be hand raised by keepers.

Cheetahs usually are born in litters of three to five cubs, according to zoo officials. When a singleton is born, the mother often rejects the cub since the chance of the cub surviving in the wild would be minimal. The cheetah cub and puppy, a 7-week-old Rhodesian ridgeback puppy named Raina, are being introduced by animal care staff at the zoo. The puppy will be raised with the cheetah and serve as his lifelong companion.

Rose-Hinostroza, an animal training manager at zoo, told TODAY.com that she’s helped acclimate six young cheetahs with puppies, but none as young as Ruuxa or Raina.

“Ruuxa is less apprehensive than the other cheetahs that have met their dogs,” Rose-Hinostroza told TODAY.com. “It was our plan all along that he would just know Raina from his earliest memories, take it in stride, and hopefully feel more like she’s a sibling. He recognizes her as another animal and recognizes her as a playmate. He seeks out playing with that dog, which is so funny. … He’s very curious about her, very interested in her.”

Despite the growth spurt Ruuxa will hit as an adult, he’s unlikely to turn on his canine friend, even when he surpasses her size, Rose-Hinostroza said.

It’s part of the zoo’s mission to save species like the cheetah, which is on the brink of extinction. According to the Cheetah Conservation Fund, the cheetah population today is about 10,000 — down from 100,000 in the year 1900. Habitat loss, human interaction and illegal wildlife trade are said to be among the reasons for the decline.




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El benefactor

Mi nuevo post en “Vano Oficio” es una lectura del cuento “El benefactor” de Rodolfo Hinostroza en clave mensaje vital y aprendizaje espiritual. Un cuento extraordinario.

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por Kasaa

Uno de mis cuentos favoritos es “El benefactor” de Rodolfo Hinostroza. El profesor trujillano Francisco Orihuela recibe un día un cable anunciándole que ha ganado un premio internacional con la novela Las muelas de Santa Apolonia. Su sorpresa es enorme porque nunca ha escrito una novela y menos enviado algo a un concurso literario. Apenas si había escrito dos o tres artículos desapercibidos sobre el indigenismo. “No me quedó más que agradecer, porque era complicado e inútil pretender que yo no era el ganador” sostiene Orihuela y decide seguir con su vida. Aunque esa decisión implica perder a su mujer y viajar a Europa para volverse famoso. Lo peor de todo es que, pese al éxito, cuando al fin puede leer la novela esta le parece mediocre, una novela histórica con anacronismos y giros de bestseller que, por eso mismo, se vende estupendamente bien y se traduce a varios idiomas.

Uno años después, su agente literario le anuncia que su segunda novela es aún mejor que la primera y que ha conseguido un anticipo generoso. El pavo a la Moctezuma tenía 319 páginas y esta vez no sucedía en el mundo de la Conquista, como la anterior, sino que viajaba a Francia y esbozaba un arco desde la Revolución hasta los días posteriores a la captura de Napoleón, todo ello aderezado con recetas de cocina tan eruditas como pantagruélicas. Es una novela pretenciosamente cosmopolita, piensa Orihuela, y encima lo mete en un aprieto mayor pues no sabe nada de cocina. La novela fue un éxito para su frustración. Lo único favorable es que conoció en París a Diana, una pintora judía incapaz de distinguir un soneto de un repollo, pero muy buena en el sexo. Junto a ella pudo vivir dos años de sosiego instalados en Francia.

Hasta que llegó la tercera novela a las manos del agente, directamente de Italia. Se titulaba Antencedentes de Eniac y transcurría ahora en la Inglaterra de los poetas románticos, inaugurada con el célebre concurso en el palacio de Lord Byron donde Mary Shelley escribe Frankestein. Si la primera novela histórica era policial, y la segunda era gastronómica, esta iniciaba gótica y se convertía luego en pornográfica, merced a las amantes del librepensador Byron y las detalladas posturas sexuales, para converirse posteriormente en un alegato feminista. El desenlace muestra a la hija de Byron, la matemática Linda Lovelace, trabajando codo a codo con su amante, Charles Babbage, para construir la primera computadora del mundo, mecánica y a vapor. Al principio parecía un éxito, pero luego empezó a arrojar errores mínimos en sus cálculos que se convirtieron en graves, hasta que la escena final nos deja a los personajes frente a un monstruo horrendo y de fierro que solo arroja errores. La novela, que Orihuela considera la más oscura y críptica de todas, le resulta pésima y decide no participar de su promoción. Algo malo le debe estar ocurriendo a B. (como llama al anónimo Benefactor que le regala sus libros y su fama) para que escriba algo semejante, pero él prefiere no averiguarlo mientras viaja a una universidad norteamericana a dictar cursos sobre indigenismo peruano, el único tema que asegura conocer. Desde ahí se entera de su nuevo éxito literario.

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