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Evie’s last trip to the Arboretum! She’s going again today, and she’s going to meet one of my friends for the first time, I’m excited and she’s going to have so much fun!

Evelyn is my bully breed mix from the shelter that I adopted back in November; I think most of my followers know this but in case anyone new stumbles across this set; photos were all taken by me! These were the first time I photographed her in her pretty purple harness, it got very twisted in the photo with the flowers in her collar though!

17 de Mayo.

Hoy era un día Viernes, aproximadamente son las 2 de la tarde y me encuentro parada a las fueras de la estación de metro Baquedano. Parece un día normal, pero realmente no lo es. Estoy ansiosa por verla, aunque no sé bien la razón. Y en mi angustia de no saber si llegaría, la diviso caminando hacia mí. Vestía una blusa de color celeste, abrigada por un chaleco turquesa, un jeans y unos zapatos negros gastados que combinaban perfecto con su hermoso rostro. Mientras se acerca, sonrío. Me pregunta si esperé mucho y le respondí que no. Me abrazó, apoyó su cabeza en mí al mismo tiempo en que sus brazos rodeaban mi cintura. Respiré su aroma y me quedé un instante disfrutando ese momento.

Después de unos minutos caminábamos por el parque, hablábamos de cómo estuvo el día y de las cosas que pasaron durante la semana. De vez en cuando tocábamos un tema con respecto al amor y en algún minuto le dije que me daría miedo tener una relación con ella dado ese pensamiento, a lo cual ella me daba explicaciones para que no tuviese esa visión. Lo cual me hacía bastante gracia que intentara cambiar mi opinión sobre ella.

Caminamos un largo rato y nos sentamos en una banca que por cierto estaba helada. Sonreíamos bastante excepto cuando hablamos de ciertas situaciones que parecían no tener solución y me afligían. Pero ella me decía que todo resultaría bien, que no debía preocuparme y sonreí. Me agradaba mirarla, aún así me detuve para sacar algo de mi mochila para darle de comer por si tenía hambre, aunque terminó siendo ella la que me regaló un dulce.

Después de mostrarle algo, me levanté. Ella me dijo algo e hice como que me dolía, por lo que caminé un poco lejos de ella. Me buscó y me abrazó nuevamente. Me encanta que me abrace, me hace sentir tranquila. Nos quedamos ahí, un señor se nos acercó para vender flores. Las vi, una de ellas me llamó la atención, la compré y se la regalé. Luego de que el caballero se fue, ella mencionó que fue la única flor que le había gustado y que le impresionaba que yo la escogiera para ella. Debe ser incómodo, pero de seguro ella nota cómo miro su sonrisa y que cada vez que lo hace, sonrío cálidamente por ella.

El tiempo pasaba y nos sentamos en unos juegos, en donde reíamos y de vez en cuando nos turnábamos para darnos un pequeño beso en la mejilla. La hago reír muchas veces, pese a que ella no note lo que me fascina que se ría gracias a mí. No obstante, su rostro cambiaba cuando sentía que unos niños nos interrumpían. Así que para que su expresión estuviese alegre, preferí que nos cambiáramos de juego. Ella se subió en él, me acerqué y de alguna forma me rodeaba con sus piernas, sin estrecharlas. De pronto comenzó a hacer frío, y ella me abrigó con sus brazos. A veces era yo la que entraba en calor, sus manos estaban frías y la envolvía con las mías. 

Las horas danzaban a nuestro alrededor cuando seguíamos jugando turnándonos para darnos pequeños besos en la mejilla. De pronto su boca estaba cerca de la mía, miraba sus labios. Evitaba su boca, así que apoyé mi cabeza en su hombro. No obstante, seguíamos haciéndolo una y otra vez hasta que de pronto ya no había posibilidad de escapar. Un beso comenzaba, sentí sus labios. Cerré mis ojos, la besé suavemente. Primero su labio inferior y después simplemente la besaba. Por primera vez mi cabeza se silenció, ya no estaba pensando como siempre lo hacía. Era la primera vez que me dediqué a sentir y no pensar. La miré, la abracé y le dije que quizás eso no debía haber pasado. Lo gracioso es que nos miramos y no podíamos evitar besarnos otra vez. El tiempo se detuvo, la noche estaba cayendo y ella me comentaba que habría deseado que ese beso hubiese ocurrido mucho antes para poder besarme aún más. Sólo podía sonreír y abrazarla. 

Lamentablemente ya era tarde, la ayudé a bajar de aquel juego. Caminamos y a ratos me robaba un beso. Transcurrido unos segundos, me detuvo. Comentó que debía decirme algo y que no debía reírme por ello. La escuché, me estaba confesando que yo era su amor platónico, que le gusté desde el inicio en que comenzamos a conversar. Quizás debió notar mi rostro con un gran signo de interrogación del porqué se fijó en mí, aunque con una sonrisa enorme por enterarme de lo que ella sentía por mí. Ella me miró fijamente, sus ojos brillaban y me dijo: “Ojalá pudieras ver lo hermosa que eres, tal y como lo hago yo.” Sonreí, realmente sonreía por sus palabras. Nos abrazamos y nos volvimos a besar.

La noche se veía hermosa, aunque sabía que era ella la que hacía que este día fuese hermoso. La veía caminar y escuchaba el cómo se quejaba de que no quería que ese día terminara. Quizás por ello subimos a un montículo hasta llegar a unas estatuas, pero cuando no estaba a su lado me preguntaba el porqué me alejaba de ella. Así que me acercaba para besarla y decirle que no me estaba alejando. Caían unas gotas por la lluvia, de seguro era el cielo llorando de alegría por el amor que nació. Pero no quería que se enfermara, por lo que le entregué mi gorro. Sé que a ella no le gusta usarlos. No obstante, lo usó por mí y regresamos a la estación de metro. 

Cuando entrábamos, sentía que no existía nadie más que sólo las dos. Hablábamos, jugábamos, sonreíamos y nos besábamos. Aunque sabíamos que debía terminar el día. Pero siempre hallamos una excusa para alargar ese momento. Razón por la cual fue a mi casa por un rato. Cerca de boletería ella compró muchos dulces. Simplemente me fascinaba que le gustara comer, me sentía tan cómoda estando con alguien que no tuviera tema con la comida. Me hacía sentir que yo no debía fijarme en aquello, porque a ella simplemente no le importaba. Además de que me hizo gracia cuando dijo que yo era como una de esas masitas, mencionando que yo era blandita y rosada.

Ya al llegar a mi casa, subimos a mi pieza, estaba todo oscuro y nos recostamos en mi cama, nos besamos. La miro y le digo que me disculpe por si es que besaba muy mal, pero hace años que no besaba a nadie. Ella sonrió y dijo que mis besos eran perfectos. Volví a besarla, sólo me detuve para decirle que debía ir a dejarla para que no se le hiciera muy tarde. 

Nos levantamos y se puso a ver cosas que se encontraban en mi mueble. La miré y notó que no quería que se fuera. Se acercó, nos besamos mucho, porque sabíamos que debíamos irnos. Posteriormente, le saqué una foto y bajamos. Mi hermana la vio y me miró con una expresión de “sé que la estás queriendo”. Comimos algo y nos fuimos protegiéndonos de la lluvia.

Nos reíamos de lo que había ocurrido y paramos en un lugar. Nos vimos, sonreímos y nos besamos bajo de aquel paraguas que nos protegía, y de pronto miramos hacia arriba, percatándonos del diseño de nubes que éste tenía. La dejé en el metro, nos besamos y se marchó. 

Finalmente, desde ese día que no paro de pensar en ese beso, porque ese día fue cuando supe lo que significaba la palabra perfección y del cual me di cuenta que debía estar con ella para conocer la felicidad. Han pasado dos años ya desde que ocurrió aquel día. El más importante de mi vida por cierto. Y quizás ella es la antítesis de lo que fue en ese instante, pero aún así puedo decir que es la mujer que amo y con la que me veía en el futuro, aquella mujercita de la que me enamoré perdidamente. Tal vez esta fecha me romperá el corazón. Sin embargo, cada 17 de Mayo estaré en esa banca a partir de las 14:00 horas, porque ese Viernes marcó mi vida. Aunque me duela no estar junto a ella. Sé que ese día miraré ese juego, deseando que ella llegue y me vuelva a besar por primera vez,  que simplemente me mencione que lo malo que pasó fue sólo un mal sueño, que ella volverá a ser la niña que conocí hace más de dos años atrás. La mujer de mis sueños.