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Irrumpe el valiente héroe en la escena. Con una espada se deshace fácilmente de un pirata. Se gira y ayuda a un compañero. Moviendo rápidamente la espada y con un cuchillo que de vez en cuando sale a relucir. Saltando, esquivando y dirijiéndose directo al capitán. Lo rodean cuatro pero se deshace con facilidad de todos, matando hábilmente al poderoso capitán con la pistola. Tut, tut. Tut, tut. Tutut, tut, tut, tut. Silencio en Brasil. Mira por la mirilla y aguanta la respiración. Ruido de una bomba que estalla en la favela de al lado. Su mirada está fija, en una ventana al otro lado del barrio. Al pequeño movimiento, el francotirador dispara. Head shot. Tut, tut. Tut, tut. El público grita sin parar, se desata la locura, el delantero centro marca un golazo desde fuera del área. Es el cuarto gol de la noche y lo celebra haciendo un triple salto mortal encima del tapete verde. Oigo un grito que me vuelve a la realidad. Subir volumen. Tut, tut. Ese grupo indie que no conozco ha cedido una canción para amenizar el juego. Se abre la puerta de la habitación. “Javier cariño, puedes bajar un poco el volumen, mi rey?” Mi madre. Con una bata, descalza, muy despeinada. Miro de reojo a la puerta abierta. Esperando encontrar a alguien más, pero no. Sin contestar bajo el volumen. Por la mañana bajo a desayunar y ya están mis hermanas cada una en su silla. Mi madre susurra algo con su pareja. Se acerca ese hombre hacia mi, el culpable de todo. “Campeón, ¿cómo has dormido?” Me como la tostada sin contestar. “Oye, había pensado, que al salir del trabajo puedo pasar por la tienda y traerte ese juego.. ¿cómo se llamaba? Death Gold algo.” Se me ilumina la cara y olvido por un momento con quien hablo. “¿Death Gold Freedom? ¡Gracias! ¿Por qué?” “No tiene que haber ninguna razón” sonríe satisfecho. Así era mi vida a diario, muchos regalos sin razón. Un perro nuevo. Ropa nueva. Muchos fines de semana en casa de los abuelos. Todos los videojuegos que podía desear, y todas las horas que quisiese jugando solo, con mi consola y mi tele en mi habitación. Sin que nadie me molestase. La vida con la que sueña todo niño. Esto es realmente felicidad. Nadie me molesta, y yo no molesto a nadie.

Niña rara

Capitulo 2

Me desperte con un dolor inmenso e intenso en el brazo, o como yo lo llamo “Él dolor de todos los Jueves” ,lo llamo de esa forma porqué cada miércoles pasó casi todo el día en la clínica, haciendome exámenes, viendo como pasan cada 5 minutos por mi habitación enfermeras que me preguntan como me siento y comienzan a hablarme de sus vidas, y dicen que sus vidas son difíciles pero yo, en ese momento pienso “Hey! Mírame tengo leucemia, pero no ando diciendo que mi vida es una mierda” .

Me levanté, y me diriji hacia la cocina, mi madre o Ceci, como yo le digo, me había dejado una nota
“Alis, te eh dejado jamón en la mesa de él comedor y tú queso está en la nevera. Te amamos con Pepé”
Ceci, sale a trabajar a las 7 am y Pepé a las 8 am, yo duermo prácticamente asta las 1 pm, lo que no me preocupa porqué mi día lo ago yo en él momento en que tomo desayuno.

No salgo mucho , porqué temo con encontrarme con algunos de mis antiguos amigos.

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