detiene

No estoy de humor para soportar tus abandonos y venir a mis brazos como si nunca faltaras aquí. No estoy de humor para escuchar tus excusas porque ya no somos niños y hemos olvidado a perdonar como si fuera un juego. No estoy de humor para saltar por ti cuando no mueres por mi y viajas a otros lugares tan lejos de todo. No estoy de humor para decir a todo lo que deseas un sí y saber que algún capricho me puede herir. No estoy de humor para abrigarte en mis brazos y te vuelves tan fría que atraviesas mi escudo. No estoy de humor para hacerte reír y luego enfurezcas sin razón. No estoy de humor para tu espectáculo y donde al abrir el telón no aparezco junto a ti. Vos no entiendes que me falta el aire y pierdo la voluntad cuando te pierdes por ahí. Eres como una pluma que vuela libre y nada la detiene, que gira en espiral y el sol quiere alcanzar. ¿Por qué siempre tenemos que pelear? ¿Por qué abrazados nos cobija la distancia? ¿Por qué al pronunciar tus labios mi nombre me hiere? ¿Por qué reunidos es una tremenda soledad? ¿Por qué al gritar te amo sabe a mentira? Por favor, respondeme. No puedo entender cuando fue que te perdí si viajamos en el mismo sueño. Tu mano junto a la mía escribiendo una verdad que nos ataba. Tus ojos en los míos que sabían gritar todo lo que se callan los amantes y comenzamos a enmudecer…
—  El final del viaje, Joseph Kapone (Fragmento)