desmayada

No sabes cómo odio tu llanto falso

Y cuando hablamos, nos recordamos y nos perdemos en el limbo de las cosas; un lugar en donde existe todo, inclusive una posibilidad. Un perdón. Un augurio.

Y te odio. Te odio y te detesto por llorar apenas cuando yo estoy desmayada en lágrimas, perdida en llanto y con un malestar que me inunda todo el cuerpo, entre el dolor y la nausea de querer volver a verte, que te ruego que me dejes volver a quererte. Y revivirte todas esas cosas, todos esos sueños y todas esas fantasías que no has tenido con nadie, nunca para que las tengas conmigo.

Y cómo odio esa voz, que se estremece por defecto y complacencia; esa voz que la sé falsa, la sé quebrándose a kilómetros de distancia. Distancias que en un principio no eran nada y que ahora te son el pretexto perfecto para ahogarte en todas esas pecas, caras y pornografía sin presupuesto, más que en aquella a la que en su momento llamabas Bonita.

Y detesto cómo se avecina ese tono, esa sensación, ese sonido tan conocido y tan fingido, tan no correspondido. Detesto escucharlo y saberlo, entenderlo, sentirlo. Yo desviviéndome y, en lugar de tener temor por mí, por lo que sea que vaya a ocurrirme, me compadezco de ti y quiero volver a pasar mis manos por tu cabello negro; insisto una vez más desgastada en querer volver a hacerlo.

#8: Cine

Su propósito era simplemente ver una película. Algo tan simple como eso. Relajarse durante una hora y media viendo algo de ciencia ficción, comer palomitas de maíz y disfrutar de un rato en paz. Pero al parecer ni siquiera eso podía tenerse en el mundo actual. El corazón de la castaña comenzó a desbocarse dentro de su pecho mientras la voz serena de la presidenta de La Sociedad se oía por los altavoces y la película era interrumpida. Podía sentir los temblores comenzando en su cuerpo cuando los primeros disparos hicieron eco en la sala de cine y los gritos eran cada vez más continuos en el establecimiento. La luz se apagó y la desesperación se incrementó. Las personas no sabían hacia donde correr y cuando una mujer de mediana edad cayó desmayada al suelo, Nayara sintió que era su momento para actuar. — ¡Háganse a un lado! —gritó levantándose de su butaca, corriendo hacia la mujer en el suelo—. Alguien. Alguien debe buscar agua para esta mujer y calmar a todo el mundo antes de que ocurra una tragedia más aquí dentro —pidió mirando los rostros de las personas a su alrededor mientras sostenía en alto las piernas de la mujer para que la sangre circulara. Tal y como le habían enseñado en su distrito.

Aquí estoy…

Sabiendo que unos y otros estamos en lo cierto 

Desde nuestros respectivos puntos de vista, aceptando,

 sin saber lo que me espera,pensando en todo, 

Pero, dándole vida a las hojas que cayeron desmayadas.

Aquí estoy.. 

Desatando pensamientos que intentan borrarme la sonrisa

Pensando en todo lo que es la vida.

Feliz, explorando mundos sin prisa llevando todo de mi ser,

Subiendo firme hasta la cima.


-Jesus Rodríguez. 

¿Y si no obstante…?

Pensé: pequeña, amada compañera,
de perdurar tratemos, no obstante esta
desolación salvaje y traicionera.

Cuando todos se pierden, se han perdido,
retenme tú, para milagro o culpa,
para ayer, para fe de lo vivido.

Cuando todos escapan, caen, yo
pensé, pequeña, amada compañera,
retenme para un Pasado mejor.

Retenme mientras clavos siento hender
mi corazón sangriento, detenido,
no obstante ser un hombre del ayer.
¿Aún, pequeña, amada compañera,
me abrazas? Ay de mí, mil veces ay
en esta desmayada sangre fiera.

Mas si me voy, tus manos borrarán,
tan justas y pacientes, mi destino,
tú, a quien se lo entregara el huracán.  


— Endre Ady

"Doctores"

Porque cuando uno va al doctor a buscar ayuda por su cuenta prácticamente se burlan de ti, odio cuando te dicen “si quieres bajar de peso haz una dieta saludable y ejercicio” , acaso creen que no lo he intentado hasta cansarme, pero haciendo eso nunca consigo sentirme bien, haciendo eso nunca llegaré a “ese peso” , el cual tampoco será suficiente; y aún así empezando a hacer eso caí en estas malditas cosas; porque cuando una tiene la sufiente fuerza de voluntad como para pedir ayuda profesional, no le toman tanta importancia; ya lo sé no soy delgada y capaz no me veo tan mal por fuera, pero ni siquiera se tomaron el tiempo de ver que tan jodido estaba mi cuerpo por dentro. Por que solo se preocupan cuando te ven llegando por emergencia desmayada, deshidratada, con bajo peso, realmente mal, ahi recién te toman en cuenta; porque no ayudan cuando aún el problema no es tan grave, antes que ya no tenga solución.

Llantos y desmayos luego de horas de cola

Adelaida, desmayada en el exterior del parque La Maestranza (foto del autor)

LA HABANA, Cuba. –Ayer miércoles 15 de abril, el parque infantil “La Maestranza” situado en la Avenida del Puerto, del capitalino municipio La Habana Vieja, mantuvo por más de cuatro horas sus puertas cerradas a cientos de niños que esperaban su apertura. La instalación es atendida por la Oficina del Historiador de La Habana.

Según manifestaciones de los padres presentes, acudieron muy temprano con sus hijos para evitar el excesivo sol y calor que comienza a partir del mediodía. Pero les sorprendió que a las 11:45 de la mañana la instalación aun no estaba prestando servicios, por causa de la rotura de la máquina de los tickets de entradas, sin que tal incidencia hubiese tenido una solución por parte de la administración de la instalación recreativa.

“Es sofocante la temperatura de hoy, ha comenzado el verano y todo parece indicar que será muy caluroso. La venta de alimentos y refrigerios se realiza en áreas interiores de la instalación. Y muchas de nosotras, además de los niños, necesitamos comer algo”, dijo una madre.

La gran afluencia de los pequeños al parque recreativo se justifica por la semana de receso escolar que transcurre del 13 al 19 en la Isla.

CubaNet tomó imágenes de lo que sucedía en el parque de “La Maestranza”. También estuvo a la espera de que abriera el centro recreativo, así como entrevistó a varios padres para conocer sus impresiones sobre lo que allí acontecía.

Momentos de tensión

Cientos de personas esperando a la apertura del parque (foto del autor)

Fuimos testigos del desmayo que sufrió Adelaida sobre las 11 de la mañana, mientras sus dos hijos lloraban al ver a su madre tirada en el piso. Fueron minutos difíciles, para los presentes y la desfallecida señora, que no volvía en sí, tenía resecos sus labios y apretada las mandíbulas. Unos decían que era hipoglicemia, otros que si era un infarto, pero nadie movía su cuerpo del piso. Hasta que minutos más tardes ya con los ojos abiertos llegó una enfermera para prestarle socorro.

“Es que ella tiene debilidad, no había desayunado, y aunque tomó un poco de agua, el calor y la debilidad le ocasionaron el desmayo. Es lo que se conoce como hipoglicemia porque le bajó el azúcar en sangre. Eso es muy común en las colas. Es la tercera mamá que hoy se desmaya aquí. Y hay niños fatigados. Todo por la irresponsabilidad de alguien en este centro recreativo y la falta de visión para resolver los problemas”, dijo Nora, la asistente sanitaria.

Teresa Segura, empleada de del Ministerio de Cultura, opinó: “Vengo con mis tres hijos para que pasen un rato en este lugar, que es bonito y de lo poco que queda para que jueguen y puedan merendar algo aquí. Llegué a las 7:45 de la mañana y mira, ya son casi las 12 del día y esto no acaba de abrir. Nos dicen que está rota la caja que pica los tickets, pero no tienen otra de repuesto, ni manera para resolver el problema. Es un abuso lo que está sucediendo. Pero nadie ve esto. Los ‘hijos de papá’ están en mejores lugares, seguro fuera del país esta semana y mis negros jodidos en este lugar. Los ves llorando, tienen hambre”.

Mientras, la administración

Teresa Segura en la entrada principal al parque La Maestranza (foto del autor)

CubaNet se presentó en la oficina de la administración del parque. Los jefes no se encontraban, era un caos la situación que se vivía, tampoco el jefe de turno apareció. Lázaro, un empleado de mantenimiento, nos manifestó: “Esto sucede a cada rato y las culpas siempre caen en la taquilla registradora. Pero no le dan solución, después aparece el jefe y por arte de magia se resuelve todo. Saca tus conclusiones”.

El custodio de la puerta no quiso identificarse, pero señaló: “Cumplo órdenes. La caja registradora no funciona, los técnicos no han llegado, hay que esperar. El que esté apurado, que se vaya. No puedo darte más informaciones”.

Un joven padre, que se identificó como Alberto, expresó: “Estas cosas no son para que sucedan. No se fue la corriente eléctrica, ni están rotos los equipos. Son las personas responsables de este centro las que tienen que prever qué hacer en caso de roturas de la registradora electrónica. ¿Cómo van a tener a tantos niños aquí, esperando? Un empleado del parque me dijo que la administradora se llevó las llaves de la caja registradora y hasta que ella no llegue, no se podrá abrir la instalación al público. Que desvergüenza compadre”.

ernestogardiaz@gmail.com



Llantos y desmayos luego de horas de cola

Este infierno no deja que siga con vida, hace que me desnude aun que tenga frio me moja con ese agua helada me cobiga con las brazas del mismo lugar tengo que salir de aquí este infierno me está controlando no quiero acabar así desmayada mientas que me voy cosiendo poco a poco…..quiero salir.