cronopios

Acción Poética de Cortázar

Los cronopios tienen conductas de poetas, de asociales. Pierden la cabeza cuando se enamoran; dejan de escribir en el papel, y comienzan a escribir poemas en todas partes. ¿Qué hace un cronopio cuando se enamora? Pierde la cabeza, eso y se dedica a cortar margaritas. Cuando a un cronopio le rompen el corazón, llora un poco, y luego un poco más. Se sabe “desdichado y húmedo”. Pero mientras llora, piensa en que a todos alguna vez les rompen el corazón. En que enamorarse significa también llorar un poco. Y que a diferencia de los famas, el cronopio llora cuando tiene ganas, y como tiene ganas, llora un poco más…

Por el contrario, cuando una fama se enamora lo anota minuciosamente en una libreta. Lo anota minuciosamente sin olvidar escribir la fecha y la hora en que se enamoro. Lo anota minuciosamente.
Compra rosas. Seis. Siempre seis. Y las regala.
Una fama jamás se enamora de un cronopio. Los famas solo se enamoran de famas.
Cuando a un fama le rompen el corazón, decide que el amor es cosa de cronopios. Corta minuciosamente la hoja de su libreta en la que había escrito me enamore y la “envuelve de pies a cabeza en una sabana negra y la coloca parada en una pared con un cartelito que dice”: cuando creí (erróneamente) que una fama podía enamorarse

Y, por supuesto ¿Qué hace un cronopio encubierto cuando se enamora?

Pierde un poco la cabeza, pero lo disimula. Lo anota en una libreta minuciosamente, luego olvida la libreta y lo anota en todas partes. No usa reloj, porque no lo entiende. Pero si usara y lo entendiera, olvidaría como usarlo. No corta margaritas pero se tienta. No compra rosas. Se las roba y las regala. No dibuja en libretas, pinta al oleo y se llama así mismo: artista.
Un cronopio encubierto jamás se enamora de una fama. Los cronopios encubiertos solo se enamoran de cronopios. Los famas son tentaciones pasajeras.
Cuando a un cronopio encubierto le rompen el corazón, bebe whisky salado sentado en algún barcito donde nadie lo conozca. Fuma tabaco caro. Y decide que prefiere ser fama.

Por ultimo; Las esperanzas. Estas representan las clases bajas de la sociedad, a la espera. Vale recordar que la esperanza es lo único que queda dentro de la caja cuando escapan de ella los males en el mito de Pandora. Pero lo que es un mal es la espera, su apatismo. Mientras los famas bailan Tregua Tregua los cronopios y los esperanzas bailan ESPERA, que es el baile de ellos, y se enojan mucho por las raras costumbres de los famas. Ellas se enamoran, pero en secreto; no se sienten desdichados cuando les rompen el corazon, siguen esperando a su encuentro con el amor. Cuando se enamoran piensan que no es real y esperan a que termine. No hay mucho que decir de ellas; no caben muy bien en el mundo del cronopio

—  Cronopios, famas y esperanzas. ¿Que pasa cuando se enamoran? Julio Cortazar

Un cronopio se recibe de medico y abre un consultorio en la calle Santiago del Estero. Enseguida viene un enfermo y le cuenta como hay cosas que le duelen y como de noche no duerme y de día no come.
- Compre un gran ramo de rosas - Dice el cronopio.

El enfermo se retira sorprendido, pero compra el ramo y se cura instantáneamente. Lleno de gratitud acude al cronopio, y ademas de pagarle le obsequia, fino testimonio, un hermoso ramo de rosas. Apenas de ha ido, el cronopio cae enfermo, le duele por todos lados, de noche no duerme y de día no come.

—  Julio Cortázar - Terapias (Historias de cronopios y de famas)

Instrucciones para llorar:

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo  ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contradicción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que jo entra nadie, nunca.
Llegando al llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Historias de Cronopios y de Famas, Julio Cortázar.