consumist

Es que quiero dormir y no puedo,
Es que fueron ocho líneas que no parecían infinitas.
Ahora a sufrir el insomnio y la hiperactividad.

Sientes que te miran,
Te diseccionan con sus ojos y tú no te rehusas,
Eres parte de sus experimentos macabros.

Apestas a alcohol y tambien generas pena.
Si mamá supiera qué drogas consumiste hoy…
Pero no, estás con el tabique hecho de algún raro concreto y este se desploma de a pocos, resurgiendo el acidito que pasa por tu garganta, que te induce al vómito.
Solo cierra la boca y piensa que reirás.

Te desesperas, miras los edificios pero estos no te ofrecen nada nuevo,
La mirada se dirige a todos lados,
Desesperada, los párpados están buscando cerrarse y descansar.
Te das cuenta y tratas de calmarte,
Te engañas diciéndote que no pasa nada,
Que estás bien.
Respiro de manera profunda y pausada.

Otro pedacito de coca acumulada se desploma del tabique y cae por mi traquea.
El acidito es cada vez menos, pero la caída de pos trozos es más lenta, la siento más y no siento lo demás.

— 

No me pertenece este escrito

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Alimentos con calorías negativas!!!

Las calorías negativas son aquellas que consumes pero mientras las digieres tu cuerpo gasta las calorías que consumiste

Ergo

Me estoy inmolando, en el sol. Por Icaro y Lucifer, condenados a las llamas por amar demasiado, por ansiar con el alma la luz y la libertad, la liberación de todos.

El conocimiento es el poder máximo al que podemos aspirar, es poder y compartirlo es amar.

Brillante.

Fuiste brillante.

Opacaste la luz de la razón con tus lámparas de sodio y  potasio. me hiciste florecer a tu antojo, me cosechaste, y luego me consumiste. Opacaste la solución más simple, y corrí, y volé y me destruí mil veces para despejar las variables de tu ecuación. Ay, mi sol. Siempre valió la pena carbonizar mis plumas para ti. Nada brillaba más que tu aura. Oh, sole mío. La ciencia no existía cerca tuyo y ella solía ser mi fiel amante, la física se simplificaba en fluidos newtonianos modificados por la longitud de onda del sonido. La química, ya se había ganado su lugar en la repisa de los clichés románticos.

Oh, sole mío.

Encandilaste todo.

Y a pesar de que mis hojas se desmayaban como lánguidas doncellas, mis raíces permanecieron, alimentándose de la tierra.

Latente.

Me mantuve en silencio en el útero suave de la biodiversidad. Crecí a la velocidad que sólo las células madre pueden proporcionar.

Está bien, esas ramas ya no son pare de mí, y espero que la cosecha halla sido fructífera para el arado que se ha paseado sobre mis poros tan eternamente.

Sigo moviéndome hacia la luz, la peinada luz del sol. Me guía hacia ariba, y vivo creando nuevas partes de mí, llenándo mi creación de pixeles coloreados en mil tonos, célula a célula, me lleno de mi propia vida, me completo y comparto con la atmósfera mis alientos. 

Me elevo, siempre con el cerebro metido en la tierra, mis piernas y brazos buscan el cielo y bailan contentos con el amor del viento y el zumbido de los insectos que traen secretos fértiles para seguir creando.

Tengo cosquillas y me río, pero asusto a los chanchitos de tierra, se hacen bolita y fingen que no están ahí.

Abro los ojos y tengo ojos mamíferos, frugívoros, primates. Soy una combinación diferente de átomos. Estoy dentro de una capa de piel, esto dentro de un tejido esponjoso, estoy dentro de un cráneo. Soy un ballet de neuronas eléctricas.

Y recuerdo que aún puedo encontrarme a mi misma, estoy ahí inexplicáblemente detrás del teclado, detrás de manos y brazos y nariz.

Estoy. Soy.

Prometeo

Cubre tu cielo, Zeus,
con un velo de nubes,
y juega, tal muchacho
que descabeza cardos,
con encinas y montañas;
pero mi tierra
deja en paz
y mi cabaña,
que tú no has hecho,
y mi hogar,
por cuyo fuego
me envidias.

¡No conozco nada más miserable bajo el sol
que vosotros, dioses!
Pobremente sustentáis con sacrificios
y aliento de oraciones
vuestra majestad,
y moriríais
si pordioseros y niños
no enloqueciesen de esperanza.

¡Y, cuando era niño,
no sabía por qué volvía
al sol la mirada extraviada!
¡Como si en lo alto alguien hubiera
que oyese mi lamento,
o un corazón que, como el mío,
se apiadase del oprimido!

¿Quién me ayudó
contra la furia de los titanes?
¿Quién me salvó de la muerte
y de la esclavitud?
¿Acaso no lo hiciste tú todo,
sagrado y ardiente corazón?
¿Y te consumiste, joven y bueno,
engañado, esperando algo
del que duerme allá arriba?
¿Que te venere? ¿Para qué?
¿Has mitigado el dolor del ofendido?
¿Has enjugado el llanto del sumido en la angustia?
¿Acaso no me hicieron hombre
el tiempo omnipotente
y el eterno destino,
mis señores y los tuyos?
¿Creíste tal vez
que odiar debía la vida
y huir al desierto
porque no todos los sueños maduraron?

Aquí estoy y me afianzo;
formo hombres
según mi idea;
un linaje semejante a mí,
que sufra, llore,
goce y se alegre,
¡y que no te respete,
como yo!