Por supuesto que te haré daño. Por supuesto que me harás daño. Por supuesto que nos haremos daño el uno al otro. Pero esa es la condición misma de la existencia. Para llegar a ser primavera, significa aceptar el riesgo del invierno. Para llegar a ser presencia, significa aceptar el riesgo de la ausencia…
—   Antoine de Saint-Exupéry  
La vida nos tiene
tan ocupados
con sus absurdas menudencias
(cómo, comer mañana por ejemplo)
que nunca recordamos
lo que verdaderamente es importante.
Y ahora que lo pienso
no consigo recordar
lo que me ha impulsado a sentarme
a escribir este poema.
Aunque seguramente carecía
por completo
de importancia.
—  Wolfe Roger / Noches de blanco papel / La condición humana.
La condición de las mujeres

¿Cómo viven las mujeres hoy? ¿Qué son para nosotros los hombres? (…). Si la mujer pertenece a la clase alta es un sencillo objeto de lujo con unos derechos muy restringidos. Lectura, escritura, un poco de historia, un par de idiomas, música, bailes, unas nociones de costura y una gran dosis de religión. De ahí no pasa. Con esto tiene suficiente para lucir en los salones de contratación de matrimonio. (…) Se le perdonará que haya olvidado lo poco que aprendió en la escuela, pero no que deje de vestir a la última moda. (…)

Tristísima es la condición de la mujer obrera (…). En cuanto ha salido de la cuna ya se ocupa de las tareas domésticas o de ir al taller (…) donde cose, teje, sufre, se agota, suda sangre y agua, y su cuerpo se va debilitando durante diez horas o más para aportar a la familia algunas monedas semanales para pagar al médico o al farmacéutico que curarán las enfermedades que ha contraído en su trabajo (…). Añadid a todas estas miserias de orden económico, las amarguras de su condición moral y el abandono intelectual que sufre, tanto si es pobre como rica, y no digamos si la mujer es esclava de un esclavo. (…)

José Francisco Prat: A las mujeres, 1903.

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Amor sin condición - Marco Barrientos