-En realidad, es como si no me importara. Entiendes?...-le dijo algo seria.-Mira, si un día me encerrara contra la pared y comenzara a besarme, me dejaría llevar sólo por hacerlo o tranquilamente, podría detenerlo en medio de la nada. Y si un día, decide no hablarme, pues tampoco me molestaría por ir y hablarle yo, al contrario, dejaría que se quede así. Es muy sencillo, ya no me importa nada...
One Step Closer - shidgit fanfiction. Capitulo 31

Esto es solo una adaptación de un fic camren, el original lo puedes encontrar aquí xx

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One Step Closer

Capitulo 31

NARRA BRIDGIT

Rayé el frente de mi cuaderno, haciendo cuadrados en los cuadros, conectándolos entre sí para formar rudimentarias cajas 3D. Diez minutos antes de que la clase comenzara el aula aún estaba vacía. La vida estaba en las primeras etapas de lo normal, pero aun así me tomó unos minutos mentalizarme a mí misma el estar cerca de alguien que no fueran Jason y Naomi.
―Sólo porque no estemos saliendo, no significa que no puedas usar la pulsera que te compré ―dijo Dave mientras se deslizaba en la mesa junto a mí.
―He tenido la intención de preguntarte si la quieres de vuelta.
Sonrió, inclinándose para añadir un arco en la parte superior de uno de los cuadros en el papel. ―Fue un regalo, yo no doy regalos con condiciones.
La Dra. Ballard volteó su cabeza mientras tomaba asiento a la cabecera de la clase, hurgando en los papeles sobre su desordenado escritorio. La habitación de repente, era un hervidero de parloteo, haciéndose eco de la gran lluvia salpicando contra las ventanas.
―Me enteré de que Shane y tú rompieron hace un par de semanas. ―Dave levantó la mano al ver mi expresión de impaciencia―. No es de mi incumbencia. Sólo que parecías tan triste, y quería decirte que lo siento.
―Gracias ―dije, dando vuelta a una nueva página en mi cuaderno.
―Y también quería disculparme por mi comportamiento anterior. Lo que dije fue… cruel y nada educado. Estaba enojado y arremetí contra ti. No fue justo, y lo siento.
―No estoy interesada en salir, Dave―le advertí.
Se rió entre dientes. ―No estoy tratando de sacar ventaja. Seguimos siendo amigos y quiero asegurarme de que estás bien.
―Estoy bien.
― ¿Vas a casa para las vacaciones de Acción de Gracias?
―Me voy a casa con Naomi. Usualmente paso Acción de Gracias en su casa.
Dave comenzó a hablar, pero la Dra. Ballard comenzó su conferencia. El tema de Acción de Gracias me hizo pensar en mis planes anteriores para ayudar a Shane con un pavo. Pensé sobre cómo habría sido, y me encontré preguntándome si pedirían una pizza una vez más. Una sensación de abatimiento se apoderó de mí. Al instante la empujé de mi mente, haciendo mi mejor esfuerzo para concentrarme en cada palabra de la Dra. Ballard.
Después de clase, mi rostro enrojeció cuando vi a Shane correr hacia mí desde el estacionamiento. Estaba bien vestido una vez más, llevaba un saco de algodón gris y su beanie negro favorito, agachando la cabeza lejos de la lluvia.
―Nos vemos después de las vacaciones.―dijo Dave, tocando mi espalda.
Yo esperaba una mirada airada de Shane, pero no parecía darse cuenta de Dave mientras se acercaba. ―Hey, Bib.
Me ofreció una sonrisa incómoda, y metió sus manos en el bolsillo delantero de su abrigo, claramente nervioso. ―Beau dijo que vas a ir con el y Naomi mañana.
― ¿Sí?
― ¿Pasarás todas tus vacaciones donde Naomi?
Me encogí de hombros, tratando de parecer casual. ―Soy realmente cercana con sus padres.
― ¿Qué pasa con tu abuela?
―Ella es la madre de un alcohólico, Shane. No sabe que es Acción de Gracias.
De repente se sintió aún más nervioso, y mi estómago arrancó con la posibilidad de una segunda ruptura pública. Un trueno retumbó por encima de nosotros y Shane miró hacia arriba, entrecerrando los ojos mientras gruesas gotas caían sobre su rostro.
―Necesito pedirte un favor ―dijo―. Ven aquí. ―Me arrastró bajo el toldo más cercano y yo accedí, tratando de evitar una nueva escena.
― ¿Qué clase de favor? ―Pregunté, recelosa.
―Mi uh… ―cambió su peso de un pie a otro―. Papá y los chicos todavía te están esperando el jueves.
―Shane ―me quejé.
Miró a sus pies. ―Dijiste que ibas a venir.
―Lo sé, pero… es un poco inapropiado ahora, ¿no crees?
No pareció afectarle. ―Dijiste que ibas a venir.
―Todavía estábamos juntos cuando estuve de acuerdo con ir a casa contigo. Tú sabías que no iba a ir.
―Yo no lo sabía, y ya es demasiado tarde, de todos modos. Sam está volando hacia acá y Sulli dejó el trabajo. Todo el mundo está deseando verte.
Me encogí, girando las hebras de mi pelo húmedo alrededor de mi dedo. ―Ellos iban a venir, de todos modos, ¿no?
―No todo el mundo. No hemos estado todos nosotros ahí para Acción de Gracias en años. Todos hicieron un esfuerzo por estar allí ya que les prometí una comida real. Ninguno de nosotros se atreve a entrar en la cocina desde que murió mamá y…
―Eso no es sexista ni nada.
El inclinó la cabeza. ―Eso no es lo que quise decir, Bridgit, para nosotros también es difícil, Sam y Lucy la hija de papá no saben nada de cocina y yo no me atrevo solo, vamos. Todos te queremos allí. Eso es todo lo que estoy diciendo.
―No les has dicho sobre nosotros… ¿verdad? ―dije en el tono más acusador que podía manejar.
Se inquietó por un momento, y luego negó con la cabeza.
―Papá preguntaría por qué, y no estoy dispuesto a hablar con él sobre eso. Nunca podré sacarme de la cabeza lo estúpido que soy. Por favor, ven, Bridgit.
―Tengo que poner el pavo a las seis de la mañana. Tendríamos que salir de aquí alrededor de las cinco…
―O podríamos quedarnos allí.
Mis cejas se alzaron. ― ¡De ninguna manera! Ya es bastante malo que vaya a tener que mentirle a tu familia y pretender que todavía estamos juntos.
―Te comportas como si te estuviera pidiendo prenderte en fuego.
― ¡Deberías haberles dicho!
―Lo haré. Después de Acción de Gracias… les diré.
Suspiré, mirando a otro lado. ―Si me prometes que este no es un truco para tratar de volver a estar juntos, yo lo haré.
El asintió con la cabeza. ―Te lo prometo.
A pesar de que estaba tratando de ocultarlo, podía ver una chispa en sus ojos. Apreté los labios, tratando de no sonreír. ―Te veré a las cinco.
Shane se inclinó para besar mi mejilla, sus labios persistentes en mi piel. ―Gracias, Bib.
Beau y Naomi me encontraron en la puerta de la cafetería y entramos juntos. Tiré la vajilla de su soporte y luego dejé caer mi plato sobre la bandeja.
― ¿Qué te pasa, Brid? ―preguntó Naomi.
―No voy a ir con ustedes mañana.
La boca de Beau cayó abierta. ― ¿Vas a ir donde Los Harper?
Los ojos de Naomi se lanzaron a los míos. ― ¿Tú qué?
Suspiré y le entregué mi dinero a la cajera. ―Le prometí a Shany que iría cuando estábamos en el avión, y el les dijo a todos que yo estaría ahí.
―En su defensa ―comenzó Beau―, el realmente no creía que ustedes iban a romper. Pensó que volverías. Era demasiado tarde en el momento en que se dio cuenta de que ibas en serio.
―Eso es mentira Beau y lo sabes ―hirvió Naomi―. No tienes que ir si no quieres, Bridgit.
Ella estaba en lo cierto. No era como si yo no tuviera otra opción. Pero no podía hacerle eso a Shane. Ni siquiera si lo odiaba. Y no lo hacía.
―Si no voy, va a tener que explicarles por qué no me presenté, y no quiero arruinar su Acción de Gracias. Todos están volviendo a casa pensando que voy a estar ahí.
Beau sonrió: ―Realmente les gustas a todos, Bridgit. Scott estaba hablando con mi padre acerca de ti el otro día.
―Genial ―murmuré.
―Bridgit tiene razón, bebé ―dijo Beau―. Si ella no va, Lucy y los gemelos pasarán el día quejándose con Shane. No hay sentido en arruinar su día.
Naomi puso su brazo alrededor de mis hombros. ―Todavía puedes venir con nosotras. Ya no estás con el. No tienes que continuar salvándolo.
―Lo sé, Naomi. Pero es lo que hay que hacer.
El sol se fundió en los edificios fuera de la ventana, y me paré en frente de mi espejo, cepillándome el pelo mientras trataba de decidir cómo iba a fingir con Shane. ―Es sólo un día, Bridgit. Puedes manejar un día ―le dije al espejo.
Fingir nunca había sido un problema para mí, es por lo que iba a pasar cuando estuviésemos fingiendo por lo que estaba preocupada. Cuando Shane me dejara después de la cena, iba a tener que tomar una decisión. Una decisión que podría estar sesgada por una falsa sensación de felicidad que se presentaría para su familia.
Toc, toc.
Di media vuelta, mirando hacia la puerta. Bella no había vuelto a la habitación en toda la noche, y sabía que Beau y Naomi ya estaban en la carretera. No me podía imaginar quién podría ser. Puse mi cepillo sobre la mesa y abrí la puerta.
―Shane ―suspiré.
― ¿Estás lista?
Levanté una ceja. ― ¿Lista para qué?
―Dijiste que te recogiera a las cinco.
Crucé los brazos sobre mi pecho. ― ¡Quise decir cinco de la mañana!
―Oh ―dijo Shane, parecía decepcionado―. Creo que debería llamar a papá y hacerle saber que no vamos a estar ahí después de todo.
― ¡Shane! ―Gemí.
―Traje el coche de Beau, así que no tenemos que lidiar con las maletas en la moto. Si no deseas dormir conmigo ellos tienen un dormitorio disponible en el que puedes dormir. Podemos ver una película o…
― ¡No me quedare en la casa de tu familia!
Su cara cayó. ―Está bien. Yo eh… te veré en la mañana.
Dio un paso atrás y cerré la puerta, apoyada contra ella. Todas las emociones que tenía se mesclaron dentro y fuera de mi interior, y lancé un suspiro de exasperación. Con la expresión decepcionado de Shane fresca en mi mente, abrí la puerta y salí, vi que estaba caminando lentamente por el pasillo, marcando su teléfono.
―Shane, espera ―giró y la mirada esperanzada en sus ojos hizo que me doliera el pecho―. Dame un minuto para empacar algunas cosas.
Una sonrisa de alivio, agradecida, se dibujó en su cara y me siguió hasta mi habitación, mirándome meter un par de cosas en una bolsa frente a la puerta.
―Todavía te amo, Bib.
No levanté la vista. ―No lo hagas. No estoy haciendo esto por ti.
El contuvo el aliento. ―Lo sé.
Viajamos en silencio a la casa de su padre. El coche iba cargado de energía nerviosa, y era difícil quedarse quieta frente a los fríos asientos de piel. Una vez que llegamos, Sam y Sulli salieron al porche, todos sonrientes.
Ayudaron llevando nuestro equipaje desde el coche, y Scott le dio un abrazo cariñoso a Shane.
―Es bueno verte, hija ―su sonrisa se amplió cuando me miró―. Bridgit Mendler. Estamos viendo si adelantamos la cena de mañana. Ha sido mucho tiempo desde que… bueno. Ha sido un largo tiempo.
Asentí con la cabeza y seguí a Shane a la casa. Scott puso la mano sobre su vientre protuberante y sonrió. ―Los puse a ambos en el dormitorio de invitados, Shany. No pensé que quisieras pelear con Sulli en su habitación.
Miré a Shane. Era difícil verlo luchar para hablar. ―Uh Bridgit… ella va a… va a tomar la habitación de invitados. Yo voy a quedarme en la mía.
Sulli hizo una mueca. ― ¿Por qué? Ella se ha estado quedando en tu apartamento, ¿no es cierto?
―No últimamente ―dijo, tratando desesperadamente de evitar la verdad.
Sulli y Sam intercambiaron miradas. ―La habitación de Lucy ha sido el almacén por años, por lo que iba a dejar que tomara tu habitación. Supongo que ella puede dormir en la cama de uno de los gemelos y uno de ellos dormirá en el sillón. ―dijo Scott, mirando los raídos cojines descoloridos en la sala de estar.
―No te preocupes por eso, Scott. Estábamos tratando de ser respetuosos ―sonreí, tocándole el brazo.
Su risa rugió en toda la casa, y me acarició la mano. ―Has conocido a mis hijos, Bridgit. Tú debes saber al solo ver a los gemelos y a las chicas que es casi malditamente imposible ofenderme.
Shane asintió con la cabeza hacia las escaleras, y yo la seguí. Abrió la puerta con el pie y dejó nuestras bolsas en el suelo, mirando a la cama y luego se volvió hacia mí. La habitación estaba llena de paneles de color marrón, la alfombra blanca casi gris por el desgaste normal. Las paredes eran de un blanco sucio, la pintura desconchada en algunos lugares. Sólo vi un cuadro en la pared, encerraba una imagen de Scott y la madre de Shane, la cual me sorprendió al tener sus mismas facciones. El fondo era un retrato tipo estudio de color azul, luciendo plumas en el pelo y rostros jóvenes, sonriendo. Tenían que haber sido tomadas antes de que tuvieran hijos, ninguno de ellos podría haber tenido más de veinte años.
―Lo siento, Bridgiy. Sé que no deseas dormir conmigo, voy a dormir en el suelo.
―Por supuesto que dormirás en él ―le dije, agarrándome el pelo en una coleta―. No puedo creer que me metieras en esto.
Se sentó en la cama y se frotó la cara con frustración.
―Esto va a ser una mierda. No sé en qué estaba pensando.
―Yo sé exactamente lo que estabas pensando. No soy estúpida, Shane.
El me miró y sonrió. ―Pero aun así viniste.
―Tengo que tener todo listo para mañana ―le dije, abriendo la puerta.
Shane se puso de pie. ―Yo te ayudaré.
Pelamos una montaña de patatas, cortamos las verduras, pusimos el pavo a que se descongelara, y comenzamos la masa de los pasteles. La primera hora fue más que incómoda, pero cuando llegó Sam, todo el mundo parecía congregarse en la cocina. Scott contaba historias sobre cada uno de sus hijos, y nos reímos de los cuentos de otras desastrosas Acciones de Gracias cuando los hermanos intentaron hacer algo más que pedir una pizza.
―Tanya era un infierno de cocinera ―aseguró Scott―. Shany no la recuerda, pero no tenía sentido tratar después de su muerte.
―Sin presiones, Bridgit ―Sulli se rió entre dientes, tomando una cerveza de la nevera―. Vamos a jugar a las cartas. Quiero intentar recuperar algo de mi dinero que Bridgit tomó.
Scott apuntó con el dedo a su hijo. ―Nada de póker este fin de semana, Sulli. Bajé las fichas de dominó, ve a ordenarlo. Nada de apuestas, maldita sea. Lo digo en serio.
Sulli negó con la cabeza. ―Está bien, viejo, está bien.
Sam y Sulli salieron de la cocina, y Sulli regreso viéndonos. ―Vamos, Shany.
―Estoy ayudando a Bridgit.
―No hay mucho más por hacer, bebé ―le dije―. Anda.
Sus ojos se suavizaron ante mis palabras, y me tocó mi cadera. ― ¿Estás segura?
Asentí con la cabeza y se inclinó para besar mi mejilla, apretando mi cadera con los dedos antes de seguir a Sam a la sala de juegos.
Scott vio a sus hijos desfilar por la puerta, negando con la cabeza y sonriendo. ―Esto es increíble, lo que estás haciendo, Bridgit. No creo que te des cuenta de lo mucho que lo aprecio.
―La idea fue de Shane. Me alegro de poder ayudar.
Se inclinó sobre el mostrador, tomando un trago de cerveza mientras analizaba sus siguientes palabras. ―Shane y tú no han hablado mucho. ¿Están teniendo problemas?
Apreté el jabón para lavar platos en el fregadero mientras lo llenaba con agua caliente, tratando de pensar en algo que decir que no fuera una descarada mentira. ―Las cosas están un poco diferentes, supongo.
―Eso es lo que yo pensaba. Tienes que ser paciente con el. Shane no recuerda mucho al respecto, pero era exageradamente cercano a su madre, y después de haberla perdido nunca fue el mismo. Pensé que el crecería sin eso, ya sabes, con el siendo tan solo un niño. Fue difícil para todos nosotros, para las chicas más, pero Shany… el dejó de tratar de amar a la gente después de eso. Me sorprendió que te trajera aquí. La forma en que actúa a tu alrededor, la manera en que te mira; yo sabía que eran algo especial.
Sonreí, pero mantuve mi mirada en los platos que estaba fregando.
―Shane tendrá un tiempo duro. Va a cometer un montón de errores. Creció en torno a un montón de niños y niñas sin madre y con un solitario y malhumorado hombre viejo como padre. Todos estábamos un poco perdidos después de la muerte de Tanya, y creo que no ayudé a los niños a hacer frente en la forma en que debía hacerlo. Sé que es difícil no echarle la culpa, pero tienes que amarlo, de todos modos, Bridgit. Tú eres la única persona a la que ha amado, además de su madre. No sé lo que voy a hacer con el si la dejas, también.
Me tragué las lágrimas y asentí con la cabeza, incapaz de responder.
Scott apoyó su mano en mi hombro y apretó. ―Nunca lo he visto sonreír como lo hace cuando está contigo. Espero que todos mis hijos tengan una Bridgit algún día.
Sus pasos se desvanecieron en el pasillo y me agarré al borde de la pileta, tratando de recuperar el aliento. Sabía que pasar las vacaciones con Shane y su familia, sería difícil, pero no pensé que mi corazón se rompiera de nuevo. 
Se escuchaban las voces de Sulli y Shane discutiendo y los demás se reían en la habitación de al lado mientras yo lavaba y secaba los platos, poniéndolos a un lado. Limpié la cocina y luego me lavé las manos, haciendo mi camino a las escaleras para pasar la noche.
Shane me agarró la mano. ―Es temprano, Bib. ¿No vas a la cama, o si?
―Ha sido un día largo. Estoy cansada.
―Estábamos a punto de ver una película. ¿Por qué no bajas y pasas el rato?
Miré hacia arriba a las escaleras y luego a su esperanzada sonrisa. ―De acuerdo.
Me llevó de la mano al sofá, y nos sentamos juntos mientras pasaban los créditos de apertura.
―Apaga la luz, Sulli ―ordenó Scott.
Shane pasó su brazo por encima de mí, apoyándola sobre mi cuerpo atrayendo todo mi peso al contacto de su cuerpo. Estaba tratando de seguir fingiendo, mientras me apaciguaba. Había sido muy cuidadoso de no tomar ventaja de la situación, y me encontré en conflicto, agradecida y decepcionada. Sentada tan cerca de el, oliendo su perfume, era muy difícil para mí mantener distancia, tanto física como emocional. Tal como me temía, mi decisión estaba vacilando y luché para bloquear todo lo que Scott había dicho en la cocina.
A mitad de la película, la puerta principal se abrió y Lucy rodeó la esquina, con maletas en la mano.
― ¡Feliz Día de Acción de Gracias! ―dijo alegre, poniendo su equipaje en el suelo.
Scott se levantó y abrazó con inmenso cariño a su hija mayor, y todo el mundo, menos Shane, se pusieron de pie para saludarla.
― ¿No vas a saludar a Lucy? ―susurré.
No me miró mientras hablaba, mirando a su familia abrazarse y reír. ―Tengo una noche contigo. No voy a perder ni un segundo de ella.
―Hola, Bridgit. Es bueno verte de nuevo ―sonrió Lucy.
Shane me tocó la pierna con su mano y miré hacia abajo, y luego a Shane. Al darse cuenta de mi expresión, Shane sacó su mano de mi pierna y entrelazó sus dedos a su cabello.
―Uh oh. ¿Problemas en el paraíso? ―preguntó Lucy.
―Cállate, Lu―se quejó Shane.
El estado de ánimo en la sala cambió, y yo sentía todos los ojos en mí, esperando una explicación. Sonreí nerviosa y tome la mano de Shane entre las mías.
―Estamos cansados. Hemos estado trabajando toda la noche en la comida ―dije, inclinando mi cabeza en el cuello de Shane.
Miró nuestras manos y luego apretó, sus cejas tirando un poco.
―Hablando de cansada, estoy agotada ―suspiré―. Voy a la cama, bebé ―miré a los demás―. Buenas noches a todos.
―Buenas noche, hija ―dijo Scott.
Todos los hermanos de Shane me desearon buenas noches y me fui por las escaleras.
―Voy a la cama, también ―oí decir a Shane.
―Apuesto a que sí ―se burló Sam.
―Maldito suertudo ―se quejó Sulli.
―Hey. No vamos a hablar de su hermano de esa manera ―advirtió Scott.
Mi estómago se hundió. La única familia real que había tenido en años fueron los padres de Naomi, y aunque habían estado pendientes de mí con verdadera bondad, eran prestados. El vago, la alocada, la educada y el viejo malhumorado de abajo me habían recibido con los brazos abiertos, y mañana les diría adiós por última vez.

yaaaay, pude subir otro cap chicos, espero les hayan gustado!

En cuanto pueda subo el siguiente, los quiero

Idaly!

anonymous said:

Esto lo digo por que ya una vez se sacrifico por su país y si a los lideres y habitantes de este les importa mas la preferencia sexual de aquel que los protege, seria interesante que Steve los mande al diablo por su ignorancia y prejuicios y se dedique a la pintura si son capaces de darle la espalda, no importándoles cuanto se sacrifique el por ellos y mejor aun si obtienen el apoyo de sus compañeros Vengadores.

Steve no puede sólo olvidarse de que es el capitán América, ya que aunque el mundo lo señale el no dejara de ser el héroe que es.
Puede vivir una vida normal, si pero no dejara de ayudar a sus amigos y al hombre que ama aún cuando la sociedad lo repudie, por desgracia es algo que aún sucede, como ya lo explique en el pasado además,apenas vamos comenzando la problemática del role., poco a poco Steve comenzara a defenderse y a comprender que este tiempo es complicado y que debes aprender a sacar las uñas para sobrevivir

3

         ❑ Pʀɪᴠᴀᴅᴏ w/Anori╏23O814╏¿Uɴᴀ ᴍᴜᴊᴇʀ﹖ ❑
 
 
 
  Otro día de trabajo le tocaba a Demetria. Pensaba que iba a ser monótono, ya que casi todos los días eran así. Subir al escenario, bailar, bajar, ir a la barra y servirle a los demás.
Pero ese día no fue así. Cuando se paró en el escenario esperando que la música comenzara, pudo ver a una chica comenzando a ver su espectáculo. Era raro. Por lo general las mujeres aparecían cuando el show de hombres comenzaba, o por lo menos se ocultaban, ya que estaba mal visto que dos mujeres estén juntas, aún más ver un espectáculo erótico. En ese lugar nadie juzgaba a nadie, pero la gente de afuera sí, y era algo que los empleados no podían manejar.
 
  Durante todo el baile su vista estuvo fija en aquella joven. No quería perderla de vista, y a su vez intentaba seducirla con sus movimientos.
La música terminó y con ello tuvo que bajarse del escenario. Pero no todo terminaría allí. Se dirigió a la barra y luego de tomar la primer botella que encontró, sirvió aquel líquido en un vaso. No era para ella, claro que no. Demetria ya había tomado bastante, y eso podía notarse en su caminar y en la manera en la que hablaba.
Se acercó a la joven, sin importar si se llevaba por delante a alguien más. Nadie la alejaría de aquella persona que había logrado llamar su atención, algo que no pasaba seguido.
 
—Buenas noches—. Murmuró cerca del oído de la mujer, acercándose lo más que pudo a su cuerpo. —Tomá—. Le pasó aquel vaso, con una amplia sonrisa en sus labios. Sus ojos se fijaron en los ajenos, pero su cuerpo aún seguía cerca del ajeno. No dejaría que se vaya, y de esa forma, podría tomarla de la cintura su era necesario retenerla. Era la primera vez que intentaba seducir a alguien sin querer algo a cambio, y debía admitir que le estaba gustando.

Eclipse

Una noche fría, tal como me gustan. Estaba programado para esa madrugada uno de los fenómenos naturales que más admiro: Un eclipse. Como sí fuera poco, estaba con el. Todo era perfecto, ¿que hay mejor que una noche de eclipse junto a la persona que amas? Pontro lo sabría… Llegó la noche, se hizo de madrugada, no había podido pegar un ojo, estaba emocionada. Recuerdo haber puesto una alarma en el celular “3:00am, hora del eclipse” desperté a mis primos, le envié mil mensajes. Me estaba esperando afuera, mi corazón latía cada vez más rápido con cada paso que daba hacia el, tan calmado y sereno como siempre, me encantaba, y no me esforzaba mucho en ocultarlo. Nos sentamos afuera a esperar pacientemente que la luna roja comenzara su función, realmente era lo que menos me importaba. Me perdía en el oscuro de sus ojos, me excitaba con una mirada. Me tenía a sus pies. Intenté controlar un poco mi agitada respiración, esperando que baje mi ritmo cardíaco y pensando bien cada palabra que salía de mi boca tratando de no decir algo estúpido. No puede ser, estaba nerviosa. El me tenia así. ¿Cómo era posible que su presencia causara tal efecto en mi? Las nubes se apartan dándole espacio a la luna para brillar, todos admiramos perplejos su esplendor, no sé sí era la luna, no sé sí era su atrevido pero dulce mirar pero causó algo en mi que nunca podré olvidar. Ese sentimiento de necesidad de estar cada vez más cerca, la sensación de que cada instante sin el es tiempo perdido. Aprovechando el momento nos besamos, un romántico, enérgico, excitante y largo, muy largo beso. Llenaba mi boca con su lengua suavemente, despertando sensaciones en mi que no había experimentado antes. El deseo… El deseo de juntar nuestros cuerpos en un baile de placer era cada vez mayor. Ese beso inolvidable fue el mismo beso que nos llevó a su cuarto. La noche oscura y silenciosa, la tenue luz de la luna con la que apenas distinguía su silueta… Era el escenario perfecto para satisfacer mi necesidad, sabíamos perfectamente a donde íbamos con esto, pero las ganas superan a la razón, con excusas estúpidas y trasfondos malvados cada vez estábamos más desnudos. El toque de sus manos en mi cuerpo es indescriptible, entre besos cada vez más apasionados terminamos desnudos en su cama, disfrutando lo prohibido, ha abierto un nuevo mundo para mi, algo completamente diferente a lo que conocía, el placer adquirió otro significado. Entre gemidos, besos y caricias bajo la luz de la luna, dejando nuestros miedos atrás, siendo sólo nosotros en la noche fría, la realidad superó mis expectativas. Y aunque horas después me consumía el remordimiento, no, no me arrepiento.

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