Quédate con el que se haga bolita contigo en el sillón mirando una película, que se quede despierto hasta tarde hablando sobre todo y nada, que juegue a las escondidas contigo en su propia casa, que te rete, que puedas retarlo, que te hable de sus sueños, que cumplan sus sueños juntos, pelear, de esas peleas que duran 10 minutos y terminan en risas, alguien con quien puedas luchar, jugar bruscamente y no preocuparte si te rompes una uña o un brazo, que te lleve flores de vez en cuando, una carta o simplemente te llame para decirte lo fea que eres pero que le encantas. Alguien que te ame, que pueda vivir sin ti pero que no quiera y que sienta que eres lo mejor que le ha pasado en la vida.
—  Geradline.
A ver si un día te das conmigo una escapadita amor. Tantos lugares que nos quedan por vivir y tan poca la imaginación para llegar. No explores todavía la Francia o la Alemania si no conoces de lo que tenemos cerca. Vamos a perdernos en los callejones de Guanajuato escuchando a los trovadores, vámonos a pasar la tarde entre los aromas de los viñedos de Tequisquiapan. Podemos subirnos en una mulita para pasar ese tunel que nos saca a Real de Catorce y si te entran las ganas de ir más allá probamos el peyote. No está demás una escapadita, tomar el Chepe para contemplar la majestuosidad de la Sierra Tarahumara y bajar en Sinaloa para irnos por la costa y llegar a Sayulita o bien irnos en barco hasta La Paz. Yo te cuido amor, hasta donde queramos podemos llegar y juntos tal vez más lejos, esto es apenas un comienzo. O nos vamos a Mérida para ir acampar cerca de los flamencos en Celestun ya de ahí son unas pocas horas a Palenque y estando en Chiapas se nos va a hacer tan tentador cruzar a Guatemala y ya sabes, podemos llegar muy lejos, si ambos queremos.
— 

Quetzal Noah

www.facebook.com/Quetzalnoah

Felices los normales, esos seres extraños,
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más (…)
—  Felices los normales (fragmento), Roberto Fernández Retamar