chirr

Chirr: The Word of the Day


Chirr

A harsh trilling sound, such as that made by crickets.
http://www.thefreedictionary.com/chirr

Without doubt scissors and razors are weapons, and there was something about this metallic chirr that gratified Ivanov’s warlike soul.
Nabokov, Vladimir. “Razor.” The Complete Short Stories. New York: Vintage, 1997. Page 180.

Sooperphli’s WORD OF THE DAY: Vocabulary from Vladimir Nabokov’s short stories #417 | Series XXV “Razor” Revisited (#3)

Connecticut Gothic

As you drive home from work just before sunset, the sky turns black as a colony of countless bats streams overhead. Supposedly they live in one of the towers of an insurance company. The insurance companies deny this.  The bats were moved years ago during renovations, says one brochure. They were exterminated decades before, says another. A third swears that there are no bats. There have never been any bats. You huddle in your car, trying to ignore the leathery flap of thousands of wings; you turn up the radio to drown out the shrill, ululating chirr from thousands of throats. It does not work. It never works. The bats always remind you that they are here. 

***

When you were very small and were traveling to your grandmother’s, your mother once pointed to a resolutely ordinary house. “That’s where the poisoner lived,” she told you matter-of-factly. “Someone wrote a comedy about the murders later.” 

***

The old settlement is nothing but cellar holes in a wooded area, and now the land that it is on is privately owned. Nevertheless, once it was a tourist attraction and once people went. They were quiet as they shuffled about the settlement, and the parents kept tight hold of their children, as the guides bade them, lest their children vanish. Not “fall into one of the holes.” Not “have an accident.” Vanish. 

The settlement, however, was not–is not–quiet. You hear sheets flapping on a line, children reciting lessons, the clang of a blacksmith’s hammer on an anvil, farmers discussing planting, a woman calling for her son. Just the ordinary sounds of a village that isn’t there. 

No recordings have ever been made, so far as you know, though everyone has tried to record the sounds. Everyone tried to play other sounds, too. No one succeeded. Nothing electric or battery-powered worked there. Nothing.  The guides asked if anyone has pacemakers or electric medical devices before they would approach the settlement. Anyone who did had to stay behind. The guides insisted. No one fought them too hard. Their eyes were full of screams.

***

You have never seen this old woman in your neighborhood before, and if you tried to describe her, you would not be able to do so. You do not recognize her voice; you do not know her name. In her angry, embattled, exhausted eyes are secrets that you suspect you are better off not knowing. She says that she has always been here. This is true. It is truer than she wants it to be. 

***

There are two kinds of fog in Connecticut. The first kind is ordinary fog; it wraps itself around buildings and lights, making the world difficult to see. The second is the bad fog. Sound flattens out there, sounding dull, flat, off-center. Your own voice does not seem to travel. Do not try to keep hold of a wall, a fence, or a hedge in bad fog; you probably will not be able to, and even if you can defy the odds, you will have to grip the stone, the iron, the branch so hard that you will later find small cuts in your palm. Do not think about blood sacrifices and ancient gods. Do not think about people who have vanished forever as you struggle up the unending, fog-shrouded street. Do not wonder how you can possibly be lost when you are going in a straight line. Do not wonder where the cars are, where the houses are, where the people are, where you are; the bad fog can smell fear. Do not wonder. Do not think. If you automatically pray for safety, hope that nothing is listening.

***

anonymous asked:

Do you experience ASMR

“Yes I do, my dear. Since my mutation, I have discovered many new, pleasant sensations; particularly involving my antennae. They are very sensitive appendages, especially to touch. I find myself going into a deep, blissful trance if they are caressed. I even chirr a little. Susan actually discovered that out for herself, one day, when she was trying to get me to go to bed and save my work for later. Link and B.O.B don’t know, however, and I want it to stay that way. I’m sure they would either tease me endlessly or try to touch my antennae, just to see my reaction, and then laugh at me.”

a orillas de una playita; un par de tormentas de arena

hacemos agua, yo siempre me encuentro mirando la misma escena:

el agua

me va arañando

las rodillas

y yo

aprieto los dientes,

contra la almohada

los ejes

de la cama

se desbaratan

por la humedad

por el rocío

Y tu ropa queda

toda arrugada, allá lejos

vuelvo al fondo del hueco

escarbo hondo en mi propia arena

y siento como las muelas chirrían,

ojalá ésta ansiedad fuera inflamable

Cuando tengo mucho miedo, noto que la mecánica de mi corazón patina hasta el punto que parezco una locomotora de vapor en el momento en que sus ruedas chirrían en una curva. Viajo en los rieles de mi propio miedo. ¿De que tengo miedo? De ti, en fin, de mi sin ti.
—  La mecánica del corazón - Mathias Malzieu
adivinen de qué está hecho el fuego

 sueño que te visito hasta con una perfección mecánica

sin dejar huellas

fragmento el tiempo

armamos un cuadro fuera del cuadro.

Hey,

 no te preocupes

 Ni siquiera sería verosímil lo nuestro.


a orillas de una playita; un par de tormentas de arena

hacemos agua, yo siempre me encuentro mirando la misma escena:

el agua

me va arañando

las rodillas

y yo

aprieto los dientes,

 contra la almohada

los ejes

de la cama 

se desbaratan 

por la humedad

por el rocío

Y tu ropa queda

toda arrugada, allá lejos

vuelvo al fondo del hueco

escarbo hondo en mi propia arena

y siento como las muelas chirrían,


ojalá ésta ansiedad fuera inflamable

Sotto una piogia (di parole)

-Gracias…por todo.

Ese ‘todo’ resonaba con la misma intensidad que aquellos tacones que se dirigían a las escaleras de la Centrale de Milán bajo la lluvia nocturna.

Sabía que, a pesar de todo lo que habían hablado, aquel hasta luego iba a ser un adiós definitivo así que se guardó la imagen de aquel abrigo negro que desaparecía pero obvió la de la maleta que arrastraba tras de sí, por si le daba por volver.

Arrancó el coche y se dispuso a atravesar la ciudad mientras los limpiaparabrisas de aquel Alfa 75 rojo chirríaban como una piara de cerdos. La ciudad no iba a ser lo mismo sin ella. Quedaban La Scala, el Duomo e incluso la pequeña Al Bazaar, regentada por su reciente amigo Lino, pero todo el posible atractivo restante se desvanecía conforme iba atravesando las calles y fijándose en todos los lugares, hasta hace un momento comunes, por los que habían pasado durante estos cinco último años.

El viejo radiocasette escupía alguna canción de John Coltrane. O de su sexteto, o de su cuarteto. Todo sonaba tan igual aunque, al mismo tiempo, tan diferente que era incapaz de distinguirlo. Lo bueno de que la música no tuviera letra es que él mismo podía ponérsela y divagar a su antojo entre el escaso tráfico que había a esas horas.

Al fin y al cabo, la vida no es más que eso. Una sucesión de recuerdos, lugares, nombres, canciones y momentos a los que cada uno imprime la historia que considera oportuna.

Incluso aquel coche era protagonista directo de su historia. De la de ambos. Los viajes que habían hecho, las locuras tras el volante, las locuras en los asientos traseros, las veces que se había peinado ella en el retrovisor. Todo tenía un fin.

En cuanto “My favorite things” hubo acabado y el casette TDK dejó de sonar, comprendió que su historia en aquella ciudad había terminado.

Aparcó el Alfa en las inmediaciones de la plaza Leonardo Da Vinci y, siguiendo la dirección que indicaba la franja negra sobre la carrocería, se alejó caminando mientras se abrochaba el abrigo hasta el cuello.

Si Milán no iba a ser lo mismo sin ella, la ciudad no lo echaría de menos a él.

12 de abril.

El metro y su luz antitérmica  Los túneles Ese río Leteo mecanizado. Las vías chirrían Como un desgarro Y en el cristal Están tus ojos superlativos Divididos por el tendón De la miseria Y los raíles, Los raíles son un  Mapa de atropellos. Transporta tantos rostros Proscritos de bocas Salivantes, rostros Que han llorado y que han sufrido Para que me pregunte por qué El mundo se empeña En sostener…

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Casi cualquiera a quien le guste la fotografía sabe lo complicado que es hacer fotos que se salgan de la típica foto-postal de he-estado-aquí que a menudo hacemos.

Duncan Davidson da en esta charla unas cuantas pistas acerca de cómo mirar el mundo para encontrar esas fotos –aunque me chirría un poco la parte de la meditación– y propone un juego curioso: sal a la calle con tu cámara, pon música en tu móvil o similar, y cada vez que termine una canción, párate y no te vayas del sitio hasta que veas y hagas una foto interesante.

Eso sí, el vídeo está en inglés… Y los subtítulos automáticos, pues… Fin de la cita.

(Vía PetaPixel).

# Enlace Permanente

vía Microsiervos
Cómo ver las fotos que tienes delante de las narices

Cómo ver las fotos que tienes delante de las narices

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Casi cualquiera a quien le guste la fotografía sabe lo complicado que es hacer fotos que se salgan de la típica foto-postal de he-estado-aquí que a menudo hacemos.

Duncan Davidsonda en esta charla unas cuantas pistas acerca de cómo mirar el mundo para encontrar esas fotos –aunque me chirría un poco la parte de la meditación– y propone un juego curioso: sal a la calle con tu…

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GRRIF va à la ferme Longo Maï (mais sans Martine) - GRRIF - déchiRRe ta RRoutine

See on Scoop.it - Boite à outils blog

Le collectif européen Longo Maï fête ses 40 ans. 40 ans de combats pour la liberté, l’égalité, la décroissance, l’agriculture responsable, le respect de la nature, la paix, bref, que du bien en théorie. En pratique, l’idée est née en 1972, créée par deux mouvements de jeunes syndicalistes, avec les idéaux de Mai 68 plein la tête.


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Murder !

No se entiende nada cuando haces eso de taparte los oídos, cerrar los ojos y hablar alto por encima de ti mismo. No quiero escucharme porque hablar conmigo es como no callar contigo. No quiero escucharme porque las puertas chirrían y a las ventanas se les rompen los cristales con forma de balón de fútbol. No quiero escucharme porque en el vacío que dejaste también se suspende el tiempo, y las palabras no dichas. La desventaja de amarte intermitente la relleno de café por las mañanas, que es algo así como amargo y lo amargo me sabe a ti. Me balanceo en el columpio oxidado de las idas y venidas y me expongo a la ida de ti sin billete de vuelta. Le doy mil vueltas. De volver, Sin arrepentimiento sin culpa y sin la antitetánica. No quiero escucharme a menos que tenga algo bueno que contarme; y si lo hago, arrojo mi propia opinión desde la azotea donde solía anochecer una hora más tarde y al cielo le ardían las mejillas cuando se sonrojaba al vernos besar. No sé lo qué hacer conmigo, soy de lo que nunca quise ser y siempre fui contigo…

Unpleasant Online Info About you Could Hurt Your Reputation

ALERT Message for 269qeedor@tumblr.com


Hey 269qeedor, your neighbor just ran a background check on you.
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If you don’t have anything to hide, you’re ok.. Check what’s posted online about you
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