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MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA PADRES- MINI FANFIC- WIGETTA

NARRADO POR WILLY

No se si me veoaun en el derecho de hablar. Ayer apenas había llegado a casa con Will, ninguno de los dos cruzo palabra alguna. Como si no tuviéramos nada de que hablar, el fue hacia su cuarto mientras que yo me quede en la sala. Pensando. Recordando también. Quizás la culpa o la conmoción me hacen sentir que no tengo el derecho de hablar para nada y menos de dar un sermón amoroso ¿Quién podría tener el derecho cuando su propia vida sentimental es aun peor?

-Me pregunto si a Vegetta le habrá ido mejor.- Después de todo estábamos metidos en la misma bolsa.-

Nuestros hijos ya habían acabado con lo suyo, tanto o igual que nosotros. Solo que a diferencia de lo que respectaba a mi, Will aun tenia la esperanza de que en otra vida podría ser lo de ellos. Que aunque en este maldito destino no pudieron, después de volver a nacer estarían juntos y ahí si demostrarían a todos que en verdad debía ser así siempre.  Pero no quiero ser pesimista. Me gustaría creer que eso podría pasarles y que en verdad van  a vivir ello algún día ¿Pero es malo sentir envidia? Parte de mi aun no puede olvidar lo que fueron las palabras de Vegetta al irse y su rostro completamente serio, mezclado con decepción. Ambos lo sabíamos, esto debía terminar así…aunque parte de mi siente que estaba mal.

Bastaba mirar bien la casa para darme cuenta de que en verdad no olvidaría tan fácil todo lo que había vivido en este lapso de tiempo. Cada parte de este lugar tiene mucho de nosotros. De Will, de mi, de los De Luque. Me hace querer venderla en ciertos momentos, solo por simple cobardía. Porque si para mi es masoquista tener que recorrer este lugar, también podía imaginarme que lo era para mi hijo y vaya que no podía ser tampoco algo sumamente placentero. No cuando el es el que tuvo un peor desenlace. Yo por lo menos tuve la oportunidad en mis manos y la deje ir. Aunque creo que si lo planteo así me veo mucho mas lamentable yo.

-Que estresante, tío.- Murmure, poniéndome en pie.-

Había pasado prácticamente todo el rato en cama desde que me desperté. Necesito caminar un poco y despejar ideas. Por ello, cuando me cambie, colocando mis jeans y una sudadera bastante cómoda, salí de aquel cuarto a un paso moderado. Notando como el silencio inundaba el pasillo. Will al parecer aun seguía dormido o quizás en uno de los casos el no quería salir por el momento ¿Y como culparle? Conociendo a mi hijo, se que aun esta digiriendo todo. Incluso se debe preguntar como seguir adelante.

-Esto me trae recuerdos.- Comente en un susurro, mientras negaba con mi cabeza. Como dándome una respuesta a mi mismo.-

Estos momentos eran iguales a cuando el accidente de Samu nos cambio la vida. En aquel entonces era prácticamente la misma situación día a día, donde mi hijo siempre se quedaba dentro de la habitación y aun cuando le pedía que saliera, este jamás me escuchaba.  Solo Isac podía sacarle de ahí dentro en aquel entonces. Aunque creo que a estas alturas ya no funcionaria ello.   No se bien que habrá pasado con esa relación, pero dudo que en la mente de Will entre algo mas que no sea su amor perdido. Cosa que es bastante triste, o por lo menos así es como lo siento yo. Es injusto que cuando el lograba salir adelante y olvidar por completo su dolor, todo esto le hiciera retroceder tantos casilleros. Como si el destino fuera tan cobarde de hacerle darse de ostias contra la pared y dejarle luego en el suelo ¿Es que no puede solo ser feliz? ¿Por qué su pasado tiene que volver a atormentarle?

-Quizás es el destino.- Esa voz interna me recordaba las palabras que tanto empezaba a odiar.-  

El Destino ¿Por qué una palabra tan simple creo tanto dolor? Digo, desde que escuche de ello no hubo más que confusiones. Desde el hecho de que nuestros hijos estaban destinados a estar juntos, cosa que claramente no era cierto. Como también lo mío y con Vegetta, donde ahí había otra mentira mas.  

-Creo que tienes razón…esta vez te he visto, Willy. Definitivamente no merecemos estar juntos. No puedo mas con esto, me rindo. Ten una hermosa vida, Guille

Al llegar al patio trasero, se me vio inevitable que recordara esas palabras tan tristes nuevamente. La sensación de opresión en mi pecho también volvía en ese momento. Quizás por que se que también me duele. Después de todo hay algo en mi que me dice aun que no todo esta perdido. Que si moviera aunque fuera un dedo podría salvar lo que tenemos y hacer que funcione; pero hay un problema en todo esto. Y es que no se como. Me he prohibido tantas cosas en esta vida, tantos momentos y se que en estos casos es por una buena causa. Mi hijo en verdad no merece que yo, siendo su padre y la única contención, este saliendo con el que era su ex suegro. Porque ¿En que cabeza cabria? No se incluso como es que alguna vez casi me deje convencer por Vegetta de que iba a salir todo bien y que esto tendría un lindo final. Miradnos si no. Cuando creíamos que por fin habíamos solucionado todo, llego otra noticia que nos saco de aquella estabilidad y nos puso de nuevo en  dos ejes completamente distintos. Separándonos y rompiendo todo lo que habíamos creado.

-Peor que bomba nuclear.- Dije con cierto tono risueño. No porque me causara gracia, si no porque era irónico que se tornara todo tan destructivo.-

Llegando por fin a los columpios que hacia tiempo había construido para Will, me senté en uno de ellos a pensar y recordar. Aun tenían un buen aguante, pese a tener sus años estos aun se mantenían en pie y vaya que debía destacar que soportaron bastante. Siempre que había tiempo, veía a Will aquí sentado hablando con Samu. Y recordando, en aquellos tiempos no sospechaba que dentro de mi hijo albergaba algún tipo de sentimiento mas haya de la amistad, pero si podía notar como era su relación. Como el miraba a su mejor amigo. Esa mirada llena de adulación y de felicidad. A veces incluso creía que el pensaba que el hijo de Vegetta era un súper héroe.  Sus ojos lo seguían a cualquier  lado que este iba, como si fuera la cosa mas normal del mundo este siempre se podía quedar horas observándole y aun cuando Samu no se daba cuenta, yo si podía ver la gran diferencia que producía su presencia. Porque mientras el siempre estuviera a su lado, Will parecía brillar.  Sonara hasta cursi, pero aun cuando los observaba aquí sentados de noche, la sonrisa de mi hijo era incluso mas brillante que las luces de la calle. La risa de Samu parecía resonar mejor que cualquier sonido de autos. Ellos parecían formar un mundo perfecto y feliz.  Tanto que el recordarles es muy doloroso y dan ganas de llorar.

-¡Papa! –El llamado repentino hizo que notara que en frente, desde la puerta trasera, Will permanecía mirándome extrañado  e incluso podría ver un deje de enojo en su rostro.- ¿Qué cojones haces aquí? ¿Por qué no te fuiste?

-¿Irme?- Cuestione sin llegar a entender para nada porque este llegaba de la nada y empezaba a regañarme. Además de ello parecía que quería que me fuera, cosa que era el colmo ¡Que también esta era mi casa!-  No tengo porque irme. Hoy no tengo trabajo.

-No hablo de eso. Anda, levántate.- Me contesto, acercándose para tomarme del brazo y hacer que me pusiera de pie. A lo que solo me negué, zafándome de ese agarre.-

-¿¡Que te pasa, chaval!? – Exclame con cierto enojo. Lo único que llegaba a necesitar es que me echaran de mi propia casa.- No me voy a ir a ningún lado ¿Qué no entiendes?

-¿Acaso Samu no te llamo?- Esas palabras hicieron que mi corazón se detuviera por un minuto. Si mal no estaba escuchando estábamos hablando de Samu ¿El mismo Samu que le dijo que no volverían a estar juntos?.-

-Joder, Will… ¿No habían quedado que…?

-Para, para.- Me detuvo, poniendo su mano derecha en alto.- Antes de que me vengas a sermonear, debes saber que esto no se trata de mi. Si no de ti.

-¿Qué? – Flipe un poco con esa noticia. Extrañado, solo quede en silencio unos segundos mientras analizaba la situación y sin poder llegar a una respuesta clara, me limite a solo negar un momento con el movimiento de mi cabeza. Despabilando de paso.- ¿Por qué sobre mí?

-Veo que no te llamo. Joder.- Su suspiro no me dejo para nada tranquilo. Sentía como si me estuviera perdiendo de algo importante y eso me desesperaba a cada segundo que pasaba.-

-¡Joder macho! ¿Qué pasa? –Exclame, poniéndome en pie de puros nervios.-

-Se van.

-¿Qué? ¿Quiénes?- Era tonta la pregunta, pero valía que me aclararan todo.-

-El y su papa se van.- El balde de agua fría por fin me caía encima y me hacia darme cuenta de lo que hablaba. Como si fuera ironía de la vida, una nueva noticia llegaba para mover todo lo que conocía y hacer otro impacto en mi vida. Ya a estas alturas sentía prácticamente que ni un meteorito podía hacer mejor trabajo.- El tío Vegetta se va con el a Cataluña y no van a volver.

-No entiendo. ¿Por que se van así de repente? - Pronuncie con un tono incrédulo, en lo que mi mirada estaba en el suelo. Como quien busca explicaciones en el color del pasto o en las simples rocas que este tenía por encima, así estaba yo. Consiguiendo mi respuesta que no tardo tanto en llegar.- Ostras…

-Debes irte a detenerlo- Esto sonaba tan irreal. Cuando mi mirada se cruzo con la de Will, este me observaba sin vacilaciones y me dejaba ver en sus ojos que no estaba bromeando. El en verdad estaba esperando que yo hiciera algo para que esto no sucediera ¿Pero porque?-

-¿Por qué tengo que ir? ¿Enserio te llamo para decirte que los detenga?-Pregunte cada cosa recordando que con claridad que el hijo de Vegetta jamás habría de pedir este tipo de cosas. Digo ¿Quién en su sano juicio aceptaría algo que no entiende? Y vamos, no puedo culparle. Nosotros tampoco nos habíamos dado el tiempo de contar nuestra historia y siento que ya es muy tarde para eso. O quizás…- ¿El lo sabe todo, verdad?

-Si, al parecer el tío se lo conto.- No pude evitar sentir un poco de vergüenza por ello. Como si el peor de mis miedos fuera cumplido. Algo así de mal me sentía. De solo imaginar las cosas que fue capaz de contarle su padre me dan escalofríos y ganas de matarle. Porque si tengo que poner a una persona poco discreta en el puesto numero uno, Vegetta ganaba ese lugar con honores. -Tienes que ir a buscarle ¡Ahora!- Me ordeno señalando la puerta.-

-¿Y tu?- Cuestione observándole. No me moví ni un centímetro claro, aun cuando Will permanecía impaciente y mostrándome la salida, yo aun permanecía estático en mi lugar.- ¿No vendrás?

-Nosotros terminamos, papa

- Y nosotros también- Aclare. Encogiendo mis hombros en un intento de hacer que el tema pasara desapercibido. Como quien disimula que no le importa, algo así intentaba expresar con ello y con un ligero fruncir de mis labios.- Y si logro entender, esta haciendo bien en irse. No es necesario que se quede.

-¿Tu estas tonto? – Contesto con sorpresa. Hasta decepcionado. Nos detuvimos a mirarnos un par de segundos en silencio, donde creería que el buscaba saber si yo estaba bromeando o no. Confirmando de seguro que esto no representaba ninguna coña— ¿Enserio vas a dejar ir a la persona que amas?

Amor. Una palabra tan fuerte y sin mucha lógica. Miles de veces había deseado encontrarle una buena explicación a ese término.  Incluso cuando las palabras de ¨te amo¨ aparecían de los labios de Vegetta, aun en ese instante, yo deseaba saber que era lo que le impulsaba a decírmelas y que era eso que lo motivaba tanto para pelear por estar a mi lado. Aun cuando tenía tantas para perder. Porque vamos al caso; somos solo dos personas que experimentaban. Que jugaban a ver que tanto sentían al estar juntos. Y aunque me haga sonar como que me acuesto con cualquiera, esa era la explicación más lógica para decir. No estoy seguro que es el amor; y si bien muchas veces he pensado que si quiero algo con Vegetta, pero no por ello las palabras salían de mi boca. No podía soltarlas con tanta facilidad así como el solía expresarlas en cualquier oportunidad que encontrara. Y si no podía soltarlas , creo que es porque no las siento aun del todo ¿O no?

-Joder, dime que en verdad no es cierto.- Exclamo al interrumpir aquel lapso de silencio.- Dime que Samu no tiene razón y que ustedes no terminaron por nuestra culpa.

-Esto lo decidimos entre los dos y esta mejor así.- Me limite a contestar, sin decir ni si o no al tema en cuestionamiento.- Ustedes no tienen la culpa de nada.  Nosotros somos bastante grandes como para decir que esta bien y que no. Por eso creo que si Vegetta esta optando por irse, pues por mi esta bien.

-¿Por qué me mientes? –Pregunto, acusándome con su mirada fija en mí.- ¿Acaso me vas a negar que no te afecta esto? ¿Ni siquiera piensas que será el día de mañana si no llegas a detenerle?

Tal vez si lo he pensado. Una vez he sentido este tipo de abandono de su parte. Cuando pasó el accidente en Barcelona, luego de que a los de Luque se los comiera la tierra, irremediablemente tuve que enfrentarme con la realidad y darme cuenta ahí que muchas cosas cambiarían. Lo primero que había cambiado era mi rutina, despertar y verle cada vez que íbamos a trabajar ya no estaría mas en el programa, además de que Samu no volvió a llegar nunca a mas a casa. Lo segundo, era obviamente que las charlas. Las llamadas cesaron y los mensajes desaparecieron. Como dije, era como si hubieran dejado de existir y solo sus recuerdos hubieran quedado rondando en cada lugar; como en nuestras vidas.

-Creo estar muy preparado para lo que venga.- Logre pronunciar al llegar a esa conclusión entre tantos recuerdos.-

- Por favor, papa-Me pidió en un cierto tono de suplica. Como si buscara con eso apelar a mi lado compasivo y aceptar lo que el me pedía.- Vete a buscarlo

-¿Por qué? – Exclame incrédulo. Esto se estaba tornando bastante raro. Estoy aceptando el perder a una persona que me importa y aun así Will sigue tratando de doblegar mi decisión sin motivos aparentes.- ¿Por qué debería impedir que se fuera?

-Porque lo amas – Y de nuevo con el amor. Rodé mis ojos en un gesto de desaprobación al tener que escuchar de nuevo esas palabras.-  ¿Acaso no quieres estar con el?

-Nosotros no podemos estar juntos, Will- Respondí sin vacilaciones y mirándolo directamente a los ojos.- Ya…

-Corrección, los que no podemos estar juntos somos nosotros, no ustedes- Me interrumpió en plena explicación.- Ustedes se aman papa. Y aun si alguna vez me opuse a esta relación, hoy se que debes seguir adelante con ella.

-¿Y tu?- Pregunte cabreado.- ¿Qué ganarías tu al verme con el, eh?

-¿Yo? – Pronuncio, señalándose un par de segundos a si mismo. Terminando por solo  bufar y desaprobar con su expresión las palabras que había dicho.- Joder ¡Deja de pensar en mí! ¡Piensa un poco en ti, hombre!

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Durante tanto tiempo había imaginado el momento donde mi propio hijo me diría esto. Creo que cualquiera sabe que cuando los hijos crecen y se empiezan a independizar, este tipo de sermones llegan. Luego de ello también aparece la frase ¨Ya no soy un niño¨.  Y si bien tenia un deje de razón esas palabras, aun hoy cuando miro a Will sigo viendo a mi pequeño bebe. Ese que miles de noches necesito de mi para dormir, o que me usaba solo para jugar con el y luego irnos pasear. Aun en este chico adolecente, me es inevitable no ver a ese pequeño escondido dentro suyo, que aun me hace querer cuidarle y velar por el.  Debe ser por eso igual que no comprendo como me puede pedir eso ¿Cómo puede pedir que no piense en sus sentimientos?

-Escúchame papa. – Dijo apenas noto que yo no tenia intensiones de aportar nada a lo que acaba de decirme en momentos antes.- Lamento mucho si alguna vez te hice dudar con lo que sentía al respecto de que salieras con el tío. Fui muy egoísta- Sus palabras sonaron sinceras. Tanto que al mirarle y ver sus ojos no podía captar rastros de mentiras en ellos.- Creo que cualquier hijo debe velar por el bien de sus padres sin importar que. Y si bien yo no logre ver eso antes, hoy quiero que dejes de velar por mí y seas feliz de una vez.

-¿Feliz?- Pregunte, recibiendo un ligero asentir de su parte.-

-Quiero que busques al hombre que amas y no lo dejes ir.- La convicción con la que exclamo esto me hizo ver que estaba hablando enserio. Que el por primera vez estaba demostrando mas ser un hombre, que ser mi hijo-

-¿Eso significa que…?

-Significa que esta vez quiero que te aferres a Vegetta.-Finalizo mi pregunta con esa respuesta. Dejándome por mi lado anonadado; ya que  ese permiso representaba muchas cosas para mi y hacia que muchas emociones en mi interior se movieran. Descolocándome-  No lo dejes ir, papa

-¿Por qué estas diciéndome todo esto tan de repente?-Cuestione en busca de mas convicciones de tan bondadosas palabras. Y no porque dudara de la buena fe que  tenia mi pequeño, si no que no quería que este en verdad viera en mi lastima y por ello estuviera aceptando todo esto-

-En realidad siempre he querido decírtelo desde que acepte que salieran juntos. Pero ya sabes. Una cosa llevo a la otra y no hubo momento.- Soltando una ligera risa, se limito a continuar explicando.- Pero ahora quiero que solo me dejes ir y busques tu propio camino.  Por que de esto se trata todo, papa.- Me aclaro con un ligero movimiento de hombros.-  Como cualquier padre debías saber que un día crecería y que no dependería más de ti ¿No?

-Supongo…- No quise admitir que si lo sabia. Es doloroso decir en voz alta que mi hijo  creció.-

El que es padre podrá entenderme. Cuando los vez nacer uno siempre se queja de que son pesado y dependen tanto de uno, aun cuando crecen siguen y siguen requiriéndote, pero eso hace que te sientas querido en cierta manera. La necesidad de que alguien siempre te necesite hace que uno pueda experimentar que es útil y que también puede hacer feliz a una persona con solo aparecer en su vida. Hasta te vas acostumbrando y cuando llega la hora, sabiendo que ellos pasaran de tus decisiones o opiniones, te tomas el tiempo de darte cuenta que es difícil. Que dejarles crecer es complicado y nostálgico.

-Ahora es cuando dejo de ser tu hijo pequeño y dejo de necesitarte.- Parecía mas tranquilo de lo que había esperado. No se le notaba mal o preocupado, incluso estaba completamente feliz cuando decía ello.- Donde aprendo a liberarte de tu papel de padre protector y permitirme a mi mismo el ser independiente. Donde también aprenderé que puedes estar con alguien y al mismo tiempo poder estar conmigo.  El compartirte no esta mal, menos aun cuando eres feliz.

-¿Y Samu? –  Baje la cabeza al  imaginar que quizás el no podría aceptarle tan bien como lo hacia Will.-

-¿Por qué crees que el me llamo? –Y si bien tenia un buen punto en ello. Mi intranquilo yo interno no paraba de dudar y dejarme aun mas lleno de cuestionamientos.-  Dudo que el no quiera que estén juntos. Si bien nosotros no podemos vernos, ustedes tienen todo el derecho de hacerlo ¿No lo crees? Además no serias nada sin el tío.

-¿Qué dices?-Pronuncie con sorpresa. Esa frase me sonaba incluso muy parecía a las bromas que solíamos hacer Vegetta y yo en cada video que hacíamos en nuestras épocas de Youtube.-

Nunca le habíamos encontrado un significado a ello. Nunca nada mas haya de una broma que pronunciábamos en cada juego, donde nos salvamos la espalda el uno al otro. Pero ahora que no estábamos en ese ambiente, esto era el mundo real y  escuchar que una persona ajena a nosotros pronuncia ello; llenaría de dudas a cualquiera.

-Es que tu brillas cuando estas cerca de el.- Esas palabras paralizaron todo mi ser.-

Repentinamente la imagen de mi hijo volvió a mi mente como una ráfaga, trayendo consigo lo que siempre había creído ver en el. Amor. Estar enamorado de una persona causaba que brillaras, aun sin tener reflectores encima ¿Verdad? ¿Eso era el significado de lo que el amor representaba? Ser todo y sentirte pleno.  Como decía antes, cuando los ojos de mi hijo le observaban a Samu, aun sin que estos se cruzaran con los ajenos, el se permanecía sonriente. Divertido. Irradiaba felicidad por donde le miraras. El era completamente otro y su amor parecía irradiar por los poros… tanto que me resulta imposible incluso pensar que yo podría llegar a verme igual ante sus ojos. Es que seria flipante que el también considerara que al verme con Vegetta yo igual me notara mas radiante. Aunque no podría negar que con el, a mi lado todo se veía mas natural, como si siempre hubiéramos sido amigos cercanos. Desde nuestro primer hola habíamos creado una buena relación, hasta un gran sentimiento que… incluso podría decirse que creció cuanto mas tiempo pasábamos… cuanto mas bromeábamos con el otro… cuanto mas fui conociendo de el y conviviendo con su persona, empecé …

-Poco a poco a enamorarme de el…-Susurre incrédulo. Como quien descubre por fin una deducción después de tanto haberla buscado, mi expresión anonadado hablaba por si sola.-

-¿Y arrecien te das cuenta? – Dijo con un tanto de gracia. Creo que le daba más risa mi cara, que lo sorprendido que me encontraba.- Mejor dejemos de hablar y vete ahora. Seguramente ya deben estar saliendo al aeropuerto

-¿Ya?- Mirando la hora note como mas de media hora había pasado entre nuestra conversación y eso logro solo alarmar mas todo mi ser.- Joder ¡Deséame suerte!- Exclame, saliendo rápidamente rumbo a buscar el auto.-

-¡SUERTE, PAPA!

No podía creer cuanto tiempo había desperdiciado ¿Cómo es que se podía ser tan pringado? El solo recordar las miles de veces que Vegetta había intentado convencerme y yo lo evitaba, me decepcionaba de mí.  De lo tonto que estaba siendo. No me costaba nada poder abrir mi mente y admitir lo que al aparecer estaba a simple vista. La conclusión era sencilla y se que mas de uno que lo mirara por fuera diría que no había podía ser mas lento. Más tonto. Más cabezón.

-Joder, atiende.- Murmure apenas ingresaba en el auto y colocando el manos libres, puse mi teléfono en el asiento de al lado. No iba perder tiempo en esperar, tenia que ponerme en marcha y llegar.- ¡ATIENDE, VEGETTA!- Grite, sacando el coche y poniéndole en dirección, rumbo hacia el aeropuerto.-

El celular no paraba de marcar en lo  que me concentraba en el camino. El ruido insistente del marcado me estaba tocando un tanto las narices, y ni que decir de cuando la tía de la contestadora me recalcaba una y otra vez que el teléfono al que marcaba no estaba en servicio. Algo que me ponía los nervios ¡Uf! Jamás había sido una de las personas más pacientes del mundo. Diría que si tuviera que calificarme en ese ámbito llegaría a un 4, pero de pura suerte. Además esta situación me desesperaba, chaval

-Vegetta… Vegetta.- Pronuncie con un tono bastante cabreado, mientras que volvía a marcar por decima vez su numero y esperar paciente por que este se dignara a coger la llamada.- No me toques la moral ¡Atiende!

-EL NUMERO QUE USTED ESTA LLAMANDO, ESTA FUERA DE SERVICIO.

-¡NO! – Exclame dando un golpe al volante de pura reacción. Agradecía estar en el semáforo en ese momento, porque si venia siendo en movimiento ahora mismo tendríamos un grabe problema.-  

Me pregunto si el no me estará ignorando a posta.  Se que no me merezco que me escuche, menos después de todo lo que he hecho, pero… ¿No le dará aunque sea algo de intriga? ¿Ni siquiera al ver mi nombre en su pantalla consideraría el atenderme?  De cualquier manera, ahora la única esperanza recaía en que estuviera en el aeropuerto en cuanto llegara. Una tarea que vi bastante complicada al llegar después de más de media hora en carretera. Tendría mucha suerte si conseguía que el vuelo se atrasara. Aunque si había un dios en el cielo, rogué a este que me concediera ese único deseo. Que por lo menos me dejaran una sola oportunidad de verle y de explicarme. No era mucho pedir ¿No?.

-¿Dónde estarán? –Murmure al adentrarme en aquel gran edificio. Las personas con sus valijas se movían de aquí para haya, haciendo que mi visión panorámica fuera mucho mas confusa e incluso imposible. Tornándose todo como una tarea difícil de búsqueda.-Estoy jodido…-Masculle, corriendo con rumbo fijo a la zona de embargues.-

En cuanto llegue a la zona de atención, una sensación extraña invadió mi pecho. Como un mal presentimiento, así se sentía. Y deberían llamarme loco, pero eso no se comparo a lo devastador que fue escuchar lo otro.

-El vuelo a Cataluña acabo de salir hace ya 10 minutos. Lo siento, Señor. –Termino por decirme. Quitando con ello todos mis ánimos y esperanzas.- Pero… ¿No desea sacar un pasaje para el siguiente vuelo?

Me limite a solo quedarme en silencio y negar. Apartándome de una vez para darle así mi lugar a la siguiente persona detrás de mí. De cualquier manera, de nada serviría seguirle. Aun cuando fuera hasta donde el , no sabia como encontrarle. Y dudo que quiera contestarme el teléfono.

Esto ya era un caso perdido. Vegetta estaba a miles de kilómetros de mi ya y no pude llegar a hacer nada al respecto. Y aunque me lo tenía merecido, la sensación áspera que tenia mi garganta era impagable. Las palabras que nunca dije quemaban, tanto o mas como el dolor de mi pecho.  

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ANTE ULTIMO CAPITULO!!! Madre mía! Ya estamos , ya estamos! :’)

Bueno, sin mas, ojala les guste el capitulo de hoy .Si tienen algo que decir siempre esta el sensual ask para que me encuentren, los veo pronto, mientras tanto regalen su amor y sus reblog a la historia si os gusta. Os quiero ♥

  • WALTER:Well, that didn't go so well, did it?
  • TOBY:Wow, that's very astute, 197.
  • WALTER:An observation? You learned a very inexpensive lesson. Workplace entanglements are ill-advised, destined to fail, not to mention disruptive to...business.
  • TOBY:Oh, well, business will have to suffer, 'cause I'm not giving up.
  • WALTER:I'm imploring you to let it go. Romance and work are... oil and water.
  • TOBY:*gets out Waige board* Um, this is... exhibit A for Affective Dysregulation...
  • WALTER:*looks around awkwardly* 'Shit. No one was supposed to see that.'
  • TOBY:... the inability to regulate feelings. You couldn't even bring yourself to erase stick figures of you and Paige holding hands.
  • WALTER:'Double Shit.' I just wiped down the board - I didn't pay attention to every last mark.
  • TOBY:Even more Affective Dysregulation, you emotional Dumpster fire. This is clearly a psychological marker of your feelings for her, and Drew's coming back soon. So all I'm saying is, if you sit on the sidelines, you are going to loose this game.
  • WALTER:Oh. Sports. My favorite. *leaves* Yeah...
2

Damon: You asked me if I thought about you after I escaped and the answer is no. And I sure as hell don’t feel guilty about leaving you because in order for me to save myself and leave you, I had to shut off my humanity, damn it. So I flipped the switch. And I felt nothing. No remorse. No regret. No pain.

Enzo: And now what do you feel? Remorse? Regret? Pain? Even if I forgave you, Damon, would that make you less of a horrible person?

Damon: We’re even, Enzo.

Enzo: You were the most important person in my life and you ruined me. But that’s just who you are. That’s who you’ll always be. A monster.