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LA MUERTE DE CUAUHTÉMOC (Segunda de tres partes)
LOS RELATOS DE LOS ESPAÑOLES
Lo primero que llama mi atención son las razones que llevaron a don Hernán a llevarse a los gobernantes mexicas en su viaje a Las Hibueras. Lo anterior puede explicarse si pensamos que esto ocurrió por el temor que tuvo Cortés de que si los dejaba en Tenochtitlan podría darse algún alzamiento en contra de los españoles. Por lo tanto, no es descabellado pensar que una vez lejos de su tierra, lo mejor fuera quitarles la vida para de esta manera desalentar un posible levantamiento.
El mismo Cortés así lo asienta en su carta de relación al hablar de los motivos que tuvo para llevar a Cuauhtémoc al viaje: “Guatemucin, señor que fue desta ciudad de Tenuxtitan, a quien yo después que la gané he tenido preso, teniéndole por hombre bullicioso, y le llevé conmigo aquel camino con todos los demás señores que me paresció que eran parte para la seguridad y revuelta destas partes…” (Cortés, s.f.).
Al día siguiente Cortés ordenó que de inmediato y por separado se interrogara a los caciques [Cuauhtémoc, Tetlepanquetzal y Coanacoch], y la conclusión fue en el sentido de que sí se había hablado de la conjura; pero Cuauhtémoc adujo que no era él quien la instigaba, en tanto que otros dijeron que el joven tlatoani y Tetlepanquetzal [primo de Cuauhtémoc] eran los cabecillas de la rebelión. Ante tales acusaciones contradictorias, Cortés mandó que fueran bautizados con nombres cristianos y enseguida ahorcados. Fue así como se acató la orden del capitán en Itzamkánac en 1525. Continuará…
IMAGEN: Los españoles vencieron a los mexicas en un año 3 calli, “casa” (1521), día 1 cóatl, “serpiente” (13 de agosto) y tomaron prisionero a Cuauhtémoc y a otros miembros de la nobleza. Hernán Cortés marchó a Las Hibueras (Honduras) para detener a Cristóbal de Olid. En el Códice Vaticano A se registró que un año 6 técpatl, “pedernal” (1524), Cortés ahorcó, colgándolos de una ceiba o pochote, a Cuauhtémoc (a) y Tetlepanquetzal (b), tlatoani de Tlacopan, a quienes se ve pendiendo de ese árbol. Junto a la escena está, unido por un trazo fino a la raíz de la ceiba, Juan Velázquez Tlacotzin, nombrado tlatoani por los españoles. Códice Vaticano A. f. 90r.
Esta publicación es un fragmento del artículo “La muerte de Cuauhtémoc: ¿conspiración o pretexto? ”, del autor Eduardo Matos Moctezuma, y se publicó íntegramente en la edición regular de Arqueología Mexicana, núm. 111, titulada Rebeliones indígenas.

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Xochipilli represents the concept of enlightened understanding.The best way to do this is through study and observation, in the scientific tradition of our ancestors. Xochipilli is associated with flowers which is a metaphor for poetry, where truth and big ideas are summarized in words and song.  The art of poetry was the highest art form in Mexico Tenochtitlan and all over Anahuac.

Poetry was not just spoken, it was sung.

The idea was that “art made things divine”, and only the divine was true.

There were different kinds of poems, like war songs, moral, and philosophical works.

Nezahualcoyotl (“Fasting Coyote”) of Texcoco is considered a pre-eminent poet-ruler of the 15th century. One of his most famous works describes life as temporary - and beautiful - as flowers.

The theme of “flowers” was regularly used: to symbolize the temporary fragility and beauty of existence.

The poet Cuacuahtzin used this theme of flowers: “I crave flowers that will not perish in my hands! / Where might I find lovely flowers, lovely songs? / Such as I seek, Spring does not produce on earth;”

The Nahuatl expression for poetry was in xochitl, in cuicuatl (“flowers and song”).