Víctimas no judías del exterminio nazi.

Si bien la mayoría de los condenados a muerte en las cámaras de gas de los campos de concentración nazis durante la II Guerra Mundial fueron judíos, estos no fueron los únicos que sufrieron esta condena. Los gitanos, los homosexuales, los enfermos mentales y los disminuidos psíquicos y físicos fueron otros de los colectivos afectados por las deportaciones y condenas a muerte en los campos de concentración. Los siguientes textos, extraídos del “site” que Dominique Natanson mantiene dedicado al holocausto tratan sobre este asunto.

 Otro pueblo víctima del exterminio: los gitanos.

Algunos gitanos fueron condenados a trabajos forzados en el campo III C, denominado el “campo gitano”. Los demás fueron exterminados a su llegada o poco después. Los gitanos, explotados como mano de obra barata, debían trabajar en una fábrica de ladrillos, en un aserradero, y debían cavar canales de irrigación. Terminaban por morir igualmente, vencidos por el hambre y el agotamiento. Los gitanos vivían en tiendas o a cielo abierto, hambrientos y descalzos, bajo el sol y la lluvia. El alimento que recibían era aún peor que el de los otros prisioneros y los oustachis (los nazis croatas) encontraban un placer especial en golpearles y azotarles. A la caída de la noche, sacaban a algunos del campo para matarles.

Algunos prisioneros no gitanos intentaron esconder a los gitanos de los oustachis. Entre ellos había un violinista llamado Jovanovic. Pero el comandante del campo, Filipovic, le descubrió y le mató. El botiquín del campo no atendía a los gitanos. El capellán de los oustachis, apodado “padre Satán” ordenó que todos los gitanos enfermos fueran ejecutados. Algunos de los gitanos llegados a Jasenovac eran músicos. Los oustachis crearon numerosos grupos de músicos gitanos. En junio de 1.942 ellos y otros prisioneros fueron obligados a tocar en concierto. Fueron ejecutados nada más terminar.

Las condiciones de vida del campo III C eran tan terribles que se debían recoger cada mañana casi cuarenta cuerpos de prisioneros muertos por el frío. Bozidar F. Trabajaba en la lavandería del campo. Pudo ocultar su identidad. Otro gitano - un violinista llamado Vaso- tocaba en la orquesta del campo. Ellos dos fueron los únicos, junto a dos gitanos alemanes de Turingia que habían trabajado en una forja como fogoneros, que sobrevivieron a la carnicería hasta los últimos días del campo.

El exterminio en Ustice y Gradina.

Un superviviente, Dusan Culum, recuerda: ” Todos los días, llegaban a Jasenovac de seis a doce vagones de gitanos. Debían desembarcar del tren ante el campo y sentarse en el suelo. El comandante del campo, Luburic, u otros responsables oustachis les señalaban el lugar donde serían instalados para trabajar. Los oustachis cogían primero a los hombres y les contaban que serían enviados a Alemania. Les hacían cantar “Bendito sea Pavelic (el jefe nazi croata)” y les embarcaban. Les hacían montar en balsas para cruzar el río hasta Ustice y les llevaban a casas cuyos ocupantes servios habían sido asesinados. Las casas estaban rodeadas de espino y formaban un pequeño campo. Después, los oustachis mataban a los gitanos a mazazos y los enterraban en los jardines. Tras haber matado a los hombres, volvían y mataban a las mujeres y a los niños”.

A otros recién llegados les contaban que serían enviados a Bosnia e instalados en las tierras de los partisanos que habían huido al monte. “Que Dios os bendiga”, dijo una vieja gitana al escucharlo. Los gitanos atravesaron el río para alcanzar Ustice. Los hombres fueron conducidos a la orilla, atados de cinco en cinco y asesinados. Los oustachis regresaron enseguida para matar a las mujeres y los niños. Como la capacidad de exterminio del campo de Ustice se reveló insuficiente en relación al número de prisioneros llegados a Jasenovac, se abrió un nuevo centro de exterminio en Gradina. Un grupo de hombres, mujeres y niños fue conducido directamente por tren a Gradina sin pasar siquiera por el campo de Jasenovac. Se les ordenó cantar durante el viaje las canciones que entonaban en la celebración de las bodas. A su llegada a Gradina fueron ejecutados y enterrados en fosas comunes.

Un superviviente describe el modo en que fue conducido otro convoy de mujeres y niños, en canoa, a Gradina. Los prisioneros habían cavado allí una fosa. Las mujeres fueron llevadas hasta el borde de la fosa, primero en grupos, luego una a una, para ser abatidas. Después, el grupo encargado del trabajo debió cavar otra fosa. Los vestidos de los gitanos asesinados eran enviados a un fábrica textil del campo, y de allí a una fábrica en Zagreb, cuyo propietario era Pripic. Algunos gitanos cavaban las tumbas. Cada cierto tiempo, los trabajadores de estos grupos eran abatidos, y se formaba un nuevo grupo. En 1.945 fue asesinado el último de ellos, y ningún testigo de Ustice sobrevivió.

La evasión de Jasenovac.

Simon Kotur formó parte del comando encargado de cavar las tumbas del campo III C. Según cuenta,

"450 de nosotros fueron escogidos para ser reemplazados por nuevos obreros. Nos ataron las manos y nos enviaron en lanchas para cruzar el río Sava. Pudimos distinguir un grupo de gitanos en la otra orilla, cavando nuestras tumbas. Ellos nos gritaron: "No os matarán esta noche. No hemos podido hacer una fosa tan grande para todos vosotros". Todo el día estuvimos viéndoles cavar nuestras tumbas. Mi amigo Branko me dijo: "Nos mataran mañana. Es necesario fugarse de cualquier forma". Acordamos que cuando los oustachis comenzaran a llevarnos hacia la fosa, nosotros saltaríamos detrás y huiríamos a la carrera. Los oustachis mataron a 20 de nosotros esa noche. Por la mañana, vimos a los otros gitanos cavar nuestra tumba hasta el mediodía. A las 4 de la tarde, estos gitanos, escoltados, nos trajeron un guiso. Tres horas después, los que habían tomado esta comida fueron presa de convulsiones y murieron. A las 9 de la noche, los oustachis comenzaron a reunir a los que quedábamos. Nos ordenaron desnudarnos. Stevo saltó sobre un oustachi y gritó: "¡ Corred, muchachos!" Yo pude pasar bajo la cerca y correr hacia el lugar donde el río Una confluye con el Sava. Cuatro de los nuestros lograron escapar y atravesar los campos corriendo hasta Prodsara".

Joka Nikolic también pudo escapar antes de la ejecución y esconderse entre los rosales junto al río. Más tarde, se unió a los partisanos. Volvió a reencontrarse con Janko Gommen, otro fugado de Jasenovac. Tras múltiples evasiones, los gitanos fueron puestos bajo la vigilancia de guardianes armados con ametralladoras y atados de dos en dos cuando eran conducidos a la ejecución.

( Citas extraídas de Donald Kenrick y Grattan Puxon: Los gitanos bajo la opresión nazi. Centro de Estudios Gitanos, CRDP, Midi-Pyrénées, Toulouse, 1.996)

 La deportación de decenas de millares de homosexuales por los nazis.

http://perso.wanadoo.fr/d-d.natanson/homosexuels.htm

Decenas de millares de homosexuales fueron deportados por los nazis. La organización de esta deportación no fue sistemática y, al contrario que los judíos y los gitanos, la mayoría de los homosexuales no eran exterminados a su llegada al campo. En Francia decenas de homosexuales fueron arrestados, sobre todo en el este del país, en Alsacia y Moselle que eran entonces provincias alemanas.

Los arrestos pudieron ser efectuados gracias a los ficheros que había realizado la policía francesa antes del inicio de la guerra. El origen de esta deportación está en relación con el racismo: la homosexualidad era un delito porque impedía la reproducción de la pretendida “raza germánica”.

Discursos nazis sobre la homosexualidad:

Si admito que hay de uno a dos millones de homosexuales eso significa que un 7 u 8% de los hombres son homosexuales. Y si la situación no cambia, significa que nuestro pueblo será infectado por esta enfermedad contagiosa. A largo plazo, ningún pueblo podría resistir a tal perturbación de su vida y su equilibrio sexual… Un pueblo de raza noble que tiene muy pocos niños posee un billete para el más allá: no tendrá ninguna importancia dentro de cincuenta o cien años, y dentro de doscientos o quinientos años estará muerto. La homosexualidad hace encallar todo rendimiento, destruye todo sistema basado en el rendimiento. Y a esto se añade el hecho de que un homosexual es un hombre radicalmente enfermo en el plano psíquico. Es débil y se muestra flojo en todos los casos decisivos… Nosotros debemos comprender que si este vicio continua expandiéndose en Alemania sin que lo combatamos, será el final de Alemania, el fin del mundo germánico.

Discurso de Hitler sobre la homosexualidad pronunciado el 18 de febrero de 1937.

Hay que abatir esta peste mediante la muerte

De un discurso de Hitler del 16 de noviembre de 1940.

Testimonios de prisioneros de campos de concentración nazis.

En los campos, los homosexuales eran sometidos a las mismas privaciones, brutalidades, trabajos forzados, experimentos médicos… pero además llevaban un triángulo rosa por lo que eran sometidos a vejaciones aun más graves. Algunos fueron dejados a los perros de las S.S. para que los devorasen antes que a los otros deportados.

Testimonio de Pierre Seel acerca del campo de concentración de Schirmeck.

La exterminación de enfermos mentales e inválidos: las primeras cámaras de gas.

En la Alemania de entreguerras, científicos racistas como K. Binding y A. Hoche desarrollaron las ideas que iban a conducir a justificar la destrucción de “vidas sin valor”, de “existencias superfluas”, de “espíritus muertos”, de “envoltorios humanos vacíos”. Esta concepción, llamada “eugenismo” se inspiró en la idea de Darwin de la “lucha por la vida” y condujo a la exterminación de “seres inferiores”: alcohólicos, epilépticos, psicópatas, enfermos, débiles de espíritu, inválidos y enfermos incurables.

A través de la prensa y de la radio los nazis fueron acostumbrando poco a poco a los alemanes a concebir y a admitir una especie de “eutanasia” para estas personas. Además también se justificaban estas muertes porque, según ellos, eran personas incapaces de desarrollar un trabajo pero que consumían los recursos, y esto era inadmisible para un país en guerra.

Este es, por ejemplo, un problema de matemáticas que resolvían los niños en las escuelas nazis:

Un enfermo mental cuesta diariamente unos 4 marcos, un enfermo 5,50 marcos, un criminal 3,5 marcos y un apprenti 2 marcos.

1.        Haced un gráfico con estas cifras.
2.        Según prudentes estimaciones, hay en Alemania 300.000 enfermos mentales, epilépticos, etc. que reciben cuidados permanentes. Calculad cuanto cuestan anualmente estos 300.000 enfermos mentales y epilépticos. ¿Cuántos préstamos a fondo perdido (no reembolsables) de 1.000 marcos se podrían hacer para jóvenes matrimonios si este dinero pudiera ser ahorrado?.

Citado pro H.J. Gamm, Der braune Kult, Hamburg, Rútten una Loening, 1962.

La solución fue simple para los nazis: Había que deshacerse de los enfermos mentales y los epilépticos.

Una circular del ministerio del Interior alemán datada el 18 de agosto de 1939 obligaba a los médicos y a las comadronas a declarar qué niños nacían con deformidades. A éstos se les mataba enseguida mediante inyecciones de morfina o de escopolamina. Se creó un comité para el estudio científico de las enfermedades graves, hereditarias y congénitas y para estudiar los modos de aplicación de este tipo de “eutanasia”.. El 1 de octubre de 1939 una carta de Hitler (datada sin embargo en 1 de septiembre de ese mismos año) autorizaba a los médicos a “proporcionar una muerte misericordiosa a los enfermos incurables, según su apreciación tan rigurosa como sea posible”. La operación de eliminación de internos de los hospitales y manicomios comenzó en octubre de 1939, disimulada bajo el nombre de “código T4” (el lugar de la central, situada en el número 4 de la calle Tierganten de Berlín). La operación comportaba la selección de víctimas por una comisión de control (que juzgaba en la mayoría de los casos sobre la información contenida en los dossieres), el traslado a uno de los seis institutos de “eutanasia” repartidos sobre todo el territorio, la ejecución mediante monóxido de carbono (las inyecciones de morfina y de escopolamina se mostraron ineficaces), la incineración y una notificación de defunción y de condolencias para las familias.

La cámara de gas del centro de exterminio de Bradenburg era así: .

La sala de la muerte, antes de su instalación, había estado camuflada como sala de inhalación. Los muros estaban sellados. Más tarde se añadió al camuflaje duchas fijas en el techo, alimentadas por canalizaciones ficticias. A lo largo del muro, a diez centímetros del suelo, corría una canalización conectada a botellas de gas. En este tubo se habían hecho numerosos y minúsculos orificios a través de los cuales el gas se expandía por toda la sala. Las botellas de gas estaban en una habitación posterior, disimuladas por un revestimiento.


Publicado en E. Kogon, H. Langbein y A. Rückerl, Les chambres à gaz, secret d’Etat, París, Editions de Minuit, 1984.

Aunque las operaciones se desarrollaban con gran discreción, usando un lenguaje codificado, los rumores circulaban y las familias se inquietaban. Las iglesias protestante y católica se alarmaron. El 3 de abril de 1941, monseñor von Galen, obispo de Münster, denuncia estos asesinatos. Fue seguido por os obispos de Fulda y de Limburg. El 24 de agosto de 1941 Hitler ordenó oficialmente la detención del programa T4. En esta fecha las víctimas eran ya 70.273 repartidas de la siguiente manera: 9.839 en Grafeneck, 9.772 en Brandenburg, 8.601 en Bemburg, 18.269 en Hatheim, 13.720 en Sonnenstein y 10.072 en Hadamar.

En la realidad, la eliminación de enfermos mentales e incurables continuó discretamente hasta 1945. Los centros de “eutanasia” recibían además convoyes de detenidos procedentes de campos de concentración que habían sido juzgados inútiles para el trabajo. Los documentos señalan la muerte, por ejemplo, de 5.000 detenidos procedentes de Mauthausen y de otros 3.000 de Dachau. El número de víctimas estimado en esta segunda fase de la operación T4 asciende a más de 30.000. Todos los ancianos judíos internos en establecimientos terapéuticos fueron matados de esta manera. La “eutanasia” permitió a los nazis asesinar a más de 100.000 víctimas indefensas. Fue la primera vez que se realizó un exterminio biológico justificado por el concepto de “higiene racial”; y la primera vez que fueron experimentadas las cámaras de gas que luego se usaron en las exterminaciones masivas de prisioneros de campos de concentración.

Proyecto Clío