"…very like the teui, the small teui dog; small and smooth, shiny. It has small, pointed ears, just like a small dog. It is black, like rubber; smooth, slippery, very smooth, longtailed. And its tail is provided with a hand at the end; just like a human hand is the point of its tail. And its hands are like a raccoon’s hands or like a monkey’s hands. It lives, it is a dweller in watery caverns, in watery depths. And if anyone arrives there at its entrance, or there in the water where it is, it then grabs him there. It is said that it sinks him, it plunges him into the water; it carries him to its home, it introduces him to the depths; so its tail goes holding him, so it goes seizing him … [When the body is retrieved] the one it has drowned no longer has his eyes, his teeth, and his nails; it has taken them all from him. But his body is completely unblemished, his skin uninjured. Only his body comes out all slippery-wet; as if one had pounded it with a stone; as if it had inflicted small bruises … When it was annoyed - had caught no one, had drowned none of us commoners - then was heard as if a small child wept. And he who heard it thought perhaps a child wept, perhaps a baby, perhaps an abandoned one. Moved by this, he went there to look for it. So there he fell into the hands of the auítzotl, there it drowned him…" - Book 11 of the Florentine Codex (text retrived from wikipedia)

(Almost didn’t think I would ever be able to finish this picture ._.)

Ahuitzotl

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Ahuitzotls are dog-like creatures, with an additional hand on their tails. They have liking for human flesh, teeth, nails, and eyes. They tend to live close to water.

CAMINANDO POR EL TEMPLO MAYOR

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Por Atenas Lizárraga

Después de observar el penacho de los danzantes, ver su vestimenta desde los pies adornados con tobilleras de las que cuelgan caracoles que utilizan como instrumento musical hasta el colorido huipil de las mujeres, llegamos a un lugar que pareciera imposible encontrarse en la Ciudad de México: el Templo Mayor, ubicado a unos cuantos metros de la Catedral Metropolitana.

La historia del Templo Mayor comienza desde el año 1390 a.c, donde los Aztecas comenzaron a construir su Templo Ceremonial en honor al Dios Huitzilopochtli (Dios de la Guerra) y a Tláloc (Dios de la lluvia). Sin embargo, cada ciclo construían un nuevo basamento en honor a diferentes dioses y al reinado de los tlatoanis (gobernantes): Tenoch, Acamapichtli, Huitzilopochtli, Chimalpopoca, Itzcoatl, Moctezuma Ilhuicamina, Axayacatl, Tizoc, Ahuitzotl, Moctezuma Xocoyotzin y Cuitlahuac.

Los arqueólogos señalan que el templo era más grande, ya que estaba construido por dos templos que sostenían uno solo, sin embargo, cuando llegaron los españoles, destruyeron en su mayoría el Templo Mayor, construyendo ahí mismo casas para los frailes.

El Templo Mayor fue descubierto en la madrugada del 21 de febrero de 1978, por trabajadores de la compañía de Luz y Fuerza del Centro, gracias al hallazgo de la escultura de Coyolxauhqui (hermana del Dios Huitzilopochtli), esta escultura es un disco de piedra con un diámetro que va de 2.98 metros y un peso de casi trece toneladas, hecha de andesita y piedra volcánica de color rosa claro.

Pero fue hasta 1987 cuando el Templo Mayor fue abierto a los visitantes, junto con un museo para mostrar las siete mil piezas encontradas en los 111 entierros de la zona arqueológica.

La reconstrucción del Templo Mayor, implico realizar un camino en donde el visitante identificara las piezas y los templos más importantes, por lo que el templo está dividido en dos alas Norte y Sur.

A la entrada del Templo, encontramos la escultura de una serpiente en movimiento, de seis metros de longitud, así como pequeñas cabezas de serpientes incrustadas en la plataforma de piedra roja, cabe destacar que la serpiente fue un animal sagrado y venerado.

Después de seguir caminando unos cuantos metros, nos vemos inundados en los restos del templo, observando su arquitectura y la belleza de los colores con que pintaban las paredes y las esculturas, llegamos a un pequeño caminito donde a lo lejos se ve un puente subterráneo, se trata de un colector de aguas negras que fue construido en 1900, en esa época se creía que el Templo Mayor estaba sepultado bajo la Catedral Metropolitana y al ignorar su verdadera ubicación fueron destruidos gran parte de sus vestigios.

Al subir las escaleras, podemos observar dos enormes templos, adornados con esculturas y colores como el rojo cochinilla, el azul ultramar y el verde turquesa, estos dos adoratorios, corresponden a la etapa II del Templo Mayor, ahí también se encuentra la escultura de Chacmool, intermediario entre Dioses y hombres.

En la parte Noreste, podemos encontrar el templo de las águilas, lugar donde vivían y eran entrenados para convertirse en guerreros lo cual los convertían en una clase privilegiada.  También se observan pequeños murales que nos muestran los ritos que hacían los sacerdotes y guerreros para realizar sacrificios religiosos que servían para venerar a los dioses.

Por último, se observan varios montenes de madera sostenidos por una capa de lodo, este tipo de construcción la realizaban los aztecas como base de sus edificaciones. En el interior de los templos se utilizaba piedra y lodo, y en su exterior o fachada de la edificación se recubría con estuco (pasta de grano fino compuesta de cal).

El Templo Mayor, es uno de los lugares más representativos de la Ciudad de México, este centro arqueológico conserva, exhibe y estudia los materiales encontrados en los últimos años, dando a conocer la riqueza cultural de una de las culturas prehispánicas más importantes de México.

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