¿He amado? Es algo que sabes, dicen por ahí. Es algo que sientes, dicen por allá. Lo sabes y lo sientes o no, dicen los que creen que son sabios.

He amado a mis papás y a mi hermana, eso lo sé. He amado a otros miembros de mi familia, lo he sentido. Me queda claro que he amado a algunos de mis amigos y a is mascotas, lo supe y lo sentí. También he pensado y he sentido amor por otras personas que parece haber desvirtuado el concepto, la idea, la claridad y la sensación del amor. De ahí sale la pregunta ¿cómo sabes si es amor?

En el momento es una explosión, un sentimiento furibundo, una idea abrumadora, la única certeza de tu vida. En retrospectiva no es ninguna. Estoy seguro de lo que siento por las personas que hoy puedo decir con certeza que he amado, ¿pero qué pasa con las otras, las furibundas, las que fueron el centro de mi vida durante un pestañeo? Juraba que era amor y hoy de ese juramento me queda el ridículo. Amor de un parpadeo no debería ser considerado amor, sin embargo le dedicamos horas, planillas, canciones, películas y series a la versión más endeble y efímera del amor.

He amado, sí. He sentido amor profundo, duradero, significativo, valioso y enriquecedor. He amado a muchos, a muchas, a todo tipo de personas. He amado y a ese amor lo he ignorado por aquel que suele terminar en la basura. He amado, pero no ese amor soso, romántico, infructuoso al que todos le rendimos pleitesía; ese amor no tiene sentido, ese amor es parte de un delirio colectivo, ese amor es el conejo que nos hace caer y perseguirlo a través de un mundo de fantasía, ese amor no tiene que ver con la realidad.

Nos gusta desconectarnos y decidimos hacerlo jugando a amar.
—  He amado, Christian Guerrero.
“Vamos a morir,y eso nos convierte en afortunados, la mayoria de la gente no morira nunca porque no nacera nunca,la gente que potencialmente podria estar aqui en mi lugar,pero que de hecho nunca vera la luz del dia,super con creces el numero de granos de arena del Sahara.Sin duda entre esos espiritus no nacidos hay poetas mas grandes que Keats,cientificos mas grandes que Newton,sabemos esto porque el conjunto de personas que permite nuestro ADN supera masivamente al conjunto de personas que existen,a pesar de esta pequeña abrumadora posibilidad,somos tu y yo en nuestra normalidad los que estamos aqui”
RICHARD DAWKINS
LA MUJER EN EL ESPEJO

CAPITULO 24 EL ESPEJO

https://www.youtube.com/watch?v=o1sjxxQaO1A&list=UUYaPSKdx33FNRZUb7_gShww (Japanese Horror Film Themes - Soundtrack Medley (Piano)

Como nos llegamos a arrepentir a veces de nuestras decisiones, cuando sin pensarlo hacemos cosas que no queremos solo por un impulso estúpido, por esa vocecita en nuestra cabeza que nos dice que esa idea descabellada que no debimos siquiera mantener como posibilidad, ni siquiera por error, es una opción ¡Ilusos!

Ahora Mangel se arrepentía como no se había arrepentido en su vida por su tonta insistencia. Entrar en esa casa no era una buena idea, no lo era y aunque si analizaban las cosas aun no les había sucedido nada… “Aun” era la palabra clave… nada mas entrar  en aquel espacio, entre aquellas paredes, la mas pesada, agobiante y abrumadora sensación se había acomodado en sus hombros como un cadáver putrefacto que tuviesen que llevar a cuestas.

El olor de aquella casa que por cierto, se veía muchísimo mas grande por dentro de lo que aparentaba por fuera, era penetrante, como si llevase siglos sin abrirse. Quizá no llevaba siglos cerrada, pero si años, montones de años, a saber Dios cuantos, se notaba por la cantidad de polvo y telarañas acumuladas a todo alrededor.

Mangel iba atrás de Rubius, caminando despacio, agazapado y prácticamente usándolo de escudo escondido tras su espalda. Jamás se sintió tan cobarde, pero la verdad es, que en ese momento no le importaba. Ambos sentían ese miedo paralizante, ese que se siente cuando entras a un lugar desconocido… y completamente oscuro, esa era la peor parte. Sientes que vas a tropezar con cualquier cosa, quisieras flotar porque incluso el mismo sonido te tus pasos te altera los nervios.

Si alguien pudiese ver sus rostros, se daría cuenta del miedo reflejado en ellos, no de ese miedo infantil a lo que pueda esconderse en el armario o debajo de la cama, no, eso sería cualquier cosa, mucho más sencillo de aguantar. La sensación que ellos tenían en este momento era algo real, casi tangible, un peligro que les impedía prácticamente avanzar.

Se quedaron estáticos en medio de lo que parecía ser el salón principal, Rubius tomó su linterna, la cual tampoco es que diera mucha luz, pero de algo servía, y dirigió a ambos lados la escasa iluminación.

No había un montón de cajas como hubiesen esperado, eso es lo normal si alguien se muda de una casa ¿no? Siempre quedan cajas, tanto vacías como con cosas que al final terminas abandonando. Pues aquí no había nada de eso, nadie se había mudado de esta casa al parecer, las cosas acomodadas cuidadosamente en su lugar como siempre, incluso después de tantos años, suponían que la persona habitante de aquella casa planeaba en algún momento regresar…

Quizá jamás se había ido.

Recorrieron con la linterna las dos amplias escaleras que estaban a cada lado del salón. Arriba, había un amplio espacio rodeado de puertas cerradas y en el centro de todo, había un enorme espejo con marco antigua al parecer de latón.

Un espejo no tendría que ser algo que llamase la atención de nadie a simple vista, pero había algo en el, que de solo mirarlo aun a la distancia, a ambos los hizo sentir escalofríos. Por supuesto había que agregar, que debajo a aquel espejo que colgaba de la pares, había una mesa con varias velas.

¿Qué como era posible verlas en aquella oscuridad?… las velas estaban encendidas. Aquello hubiese sido algo que echase atrás a cualquier persona, a cualquiera menos a dos chicos a los que la curiosidad estaba matando, además el miedo, pero ¿Qué pesa más?

—¿Y que mierda hacemoh ahora? – la voz de Mangel aun salía temblorosa. Ya estaban adentro, pero al parecer el deseaba poder salir de inmediato, o por el contrario quedarse en ese mismo lugar sin moverse.

—Traes una linterna ¿no? – Mangel asintió, sin darse cuenta que estaba detrás de Rubius y este no había podido ver su movimiento, aun así Rubius continuo hablando – Pues que te parece si tu vas por allá – señaló al camino de la derecha – y yo sigo por el otro lado, así si encontramos algo será mas rápido.

¡¿QUÉ?! ¿Pero este tío estaba loco? Parecía que le hacía falta mirar unas cuantas películas de terror mas, siempre que los protagonistas se separaban uno terminaba desapareciendo. Rubius estaba muy loco si pensaba que Mangel aceptaría separarse.

—¡Vete a la mierda! Yo de aquí no me muevo si no vah tú conmigo

—Joder Mangel, no seas tan miedoso – ¿Y a este de donde le había salido el valor tan de pronto? Mangel no lo sabía pero por extraño que pareciera, sentía que… sería mejor olvidarlo. Le dio un codazo no muy cariñoso y Rubius entendió que Mangel no se separaría de él ni de coña – Vale, entonces a donde vamos primero.

—Afuera sería mi primerah opción

—Muy gracioso, joder Mangel, ya estamos aquí, tú eras quien quería entrar, no perdemos nada con averiguar que es lo que esconde este lugar.

Por un lado Mangel pensaba que Rubius tenía razón. Estaba cansado de vivir constantemente sintiéndose en peligro, sintiendo como si alguien lo persiguiera. Sentía que había algo en ese maldito pueblo que no los quería y por alguna razón también sentía que ese algo se encontraba dentro de esa casa. Aun podía recordar cuando su abuela le había dicho que no se acercara, que aquel no era un buen lugar y no dudaba que tuviese razón, la sensación y olor que había ahí dentro era repugnante, pero también estaba la curiosidad, esa que los hacía probablemente estarse poniendo en peligro.

—Vamoh a subir primero – Mangel estaba tratando de sacar valor e quien sabe donde, quizá de las ganas que tenía de que todo aquello terminara y poderse largar de una vez por todas.

Rubius no dijo nada mas, solamente empezó a avanzar con Mangel aun pegado a su espalda. La escalera que decidieran subir daba igual, ambas daban exactamente al mismo lugar.

Narra Rubius:

Era extraño, pero aquella sensación de acojonamiento total que tenía en el momento de entrar en aquella casa se desvaneció en el instante en el que miré hacia la parte de arriba de esas escaleras y miré aquel espejo. No quise decírselo a Mangel, él si estaba tan acojonado que seguramente me pegaría una buena hostia por estar pensando aquellas cosas tan extrañas. Por eso cuando dijo que subiéramos primero, ni siquiera tuvo que decírmelo dos veces, cuando ya me encontraba caminando hacia una de las escaleras con una determinación que ni siquiera yo mismo sabía de donde coño había sacado.

El cabrón de Mangel caminaba detrás de mi, cubriéndose con mi cuerpo, no es que yo lo cubriera mucho, a decir verdad debería ser al revés, pero estaba tan intrigado por llegar arriba y poder observar de cerca aquel espejo, que no me importaba que me mandara adelante al peligro, además, nada había sucedido aun ¿verdad? Y nada sucedería, estaba seguro.

Nada mas poner el pie en el primer escalón de aquellas viejas escaleras, pudimos escuchar como la madera vieja crujía bajo nosotros, aquello no ayudaba para nada, y si bien mi valor estaba bastante crecido en aquellos momentos, tampoco es que quisiera estar aquellos sonidos que mas parecían quejidos agudos. Tenía la extraña sensación de que el dueño de aquella casa aun se encontraría ahí y en cualquier momento saltaría sobre nosotros haciéndonos salir de ahí cagando hostias.

Empezamos a subir las escaleras lentamente, la verdad es que la puta linterna no servía de mucho, la luz que emitía era tenue y amarillenta, pero al menos podíamos ir alumbrando paso a paso cada uno de los escalones.

Iríamos quizá a la mitad de la escalera que parecía interminable al paso al que íbamos, o quizá un poco más arriba, cuando un fuerte sonido se escuchó en la parte de abajo, como si algo pesado hubiese caído con fuerza impactando el piso de madera, que aunque no crujía como las escaleras, si resonó fuertemente. Lo peor de todo fue lo que vino después. Pasos, pasos en la parte de abajo, en el salón a los pies de la escalera, que prácticamente me hicieron atragantarme con mi propia saliva y sentir que el corazón iba a salirme por la boca.

Por unos segundos ninguno de los dos hicimos ningún intento por movernos, era de esas veces que te quedas paralizado de tal manera que casi parece insoportable. ¿Y mi valentía? Se fue a la mierda en el preciso momento en el que una de aquellas pisadas se escucho justo en el primer escalón de aquella escalera. Sentí que perdía el aliento.

En momentos como ese no alcanzas a pensar, no hay algo que te indique que es lo correcto hacer, sientes que hagas lo que hagas sería un error, así que haces lo que sea. En nuestro caso… subir las escaleras corriendo como si nos persiguiera la peste. Por primera vez desde que entramos a esa casa Mangel me soltó de la camiseta y echo a correr escaleras arriba con una agilidad que no le conocía dejándome atrás ¡Menudo cabrón! No podía juzgarlo en realidad, pero donde está aquello de “En la salud y en la enfermedad” vale, aquello había sonado demasiado gay hasta para mi.

No se si era mi mente que al parecer procesaba todo como en cámara lenta o de verdad aquellos pasos subían por la escalera de la forma mas lenta y tortuosa posible, pero era como si por la escalera estuviese subiendo una anciana. En cuestión de segundos, tanto Mangel como yo nos encontrábamos en el piso superior de la casa, en aquel espacio rodeado de puertas frente al enorme espejo. Quedé hipnotizado.

Mangel corrió hasta la primer puerta que se le apareció por enfrente, del lado derecho. Era estúpido ¿no? Alguien estaba en la casa y en lugar de intentar salir estábamos metiéndonos mas dentro de un lugar que no conocíamos con a saber quien pisándonos los talones. No éramos más tontos porque no teníamos más edad.

La realidad era, que nos habían sucedido tantas cosas extrañas desde que nos habíamos conocido, que pensar en aquellos pasos en la escalera, ni siquiera era pensar en una cosa real, algo tangible, era como… no sabría decir que.

Mangel se acercó a mi y me dio un ligero golpe en el brazo, no quería hablar, eso lo entendía, no dudaba que en aquella casa hasta las paredes pudiesen escucharnos, pero con la escasa luz de las velas que había en aquella mesa, pude ver su rostro lleno de temor pidiéndome, casi suplicándome con la mirada que me moviera del maldito lugar en el que estaba y avanzara hasta alguna de las puertas. Los pasos abajo habían subido el tercer escalón.

No podía moverme, estaba como hipnotizado en aquel lugar, plantado de pie frente aquel espejo en el que podía ver mi tenue reflejo algo distorsionado por la escasa luz que emitían las velas encendidas frente a él. Podía ver la barandilla de las escaleras tras de mi y mas allá, el inmenso vacío. Miraba mi rostro sereno, no parecía que por dentro estuviese cagado de miedo ¿o es que no lo estaba? No lo sé, todo aquello era demasiado confuso, tanto, que en un momento, parecía que en ese lugar no hubiese nadie más que yo. Ni Mangel con sus jalones desesperados intentando hacer que yo avanzara, ni esos lentos pasos subiendo por la escalera… nada… solo yo y ese espejo, solo nosotros.

Cuando por fin reaccioné, Mangel ya me había mandado a la mierda. La puerta a la derecha estaba abierta y pude distinguir la luz de su linterna moverse de prisa al final de un largo corredor dando vuelta en una esquina ¿se había largado sin mi el muy hijo de puta? Al parecer si ¿Dónde quedaba aquello de “no debemos separarnos”?

De igual forma no me di ninguna prisa por seguirlo, seguía ahí como hechizado por aquel espejo, analizando cada uno de los detalles, sin tomar en cuenta que los pasos en aquella escalera… ya no se escuchaban.

El espejo en si no tenía nada en particular. Pero igualmente había algo en él que llamaba mi atención. Parecía ser muy antiguo y sin importar cuanto tiempo llevara en aquel lugar encerrado, estaba limpio, completamente. Y entre toda aquella pulcritud había algo que destacaba, la esquina inferior izquierda estaba rota. Le faltaba de hecho un gran pedazo y como si aquel trozo de espejo hubiese sido tomado intencionalmente por alguien, las huellas de 4 dedos estaban pintadas en él ¿Cómo podía verlas en aquella oscuridad? Porque eran huellas rojas, o al menos de un color parecido a… estaba a punto de acercar mi mano a esa pequeña área del espejo cuando una voz que lamentablemente ya conocía me heló la sangre.

“Puedo verte… y voy a alcanzarte”

Giré inmediatamente en todas direcciones, buscando lo que sea que estuviese hablándome, deseando por supuesto no encontrar nada y afortunadamente era así, no había nada. Aquello igualmente no me tranquilizó.

……………………………………………..

Mangel se encontraba escondido en la primera habitación que se le había plantado enfrente, no era muy grande, era una especie de oficina con un enorme escritorio y varios estantes con libros, papeles y a saber que más, no pensaba ponerse a averiguar, no por el momento. Después de comprobar que nada ni nadie estuviese adentro, logró trabar la puerta con una de las sillas que había en la habitación, y ahora se encontraba tratando de normalizar su respiración, agazapado en una de las esquinas mas lejanas a la puerta detrás de una silla ¿Patético? Quizá lo era, de hecho lo era, pero en este momento, en el que se encontraba maldiciendo a todo lo creado, aquello le importaba menos que una mierda. Como era posible que en una situación como esa Rubius pudiese comportarse como un cabrón y no, cabrón era decir poco, era un maldito hijo de puta.

Era cierto que él le había pedido que entraran en ese lugar, pero lo que acababa de decirle, mientras miraba a aquel espejo con esa expresión de locura total, seguramente no se le iba a olvidar nunca.

“Jodéh Rubiuh ¡Muévete!”

“Espera un momento”

“¿Crees que tenemos tiempo pa’ que estéh mirando ese maldito espejo?”

“¿Qué has dicho?”

“Tenemoh que escondernos Rubiuh”

“Eres un maldito maricón cobarde, me avergüenzas”

Aquello no dejaba de parar por su mente, por mas que en este momento estuviese escondido en una casa abandonada, desconocida y con a saber que loco detrás de ellos, las palabras de Rubius eran lo que lo tenía mas intranquilo. Quizá no eran ni siquiera las palabras, era la forma en que lo había mirado después de haberlas dicho. Mangel esperaba arrepentimiento en su mirada, esperaba un “lo siento mucho” un “no fue mi intención”, pero su mirada fue completamente fría, completamente vacía, una mirada de repugnancia y de asco. Es como si en ese momento no hubiese sido él, y por una marte Mangel prefería pensar que era así, que quien le había dicho aquello no era su Rubius. Porque dolía, habían decidido entrar a aquella casa por su insistencia, pero juntos. Ahora se encontraba solo, escondido de quien sabe que y temiendo mas por la seguridad del hijo de puta que acababa de llamarlo maricón cobarde, que por la suya propia.

Y de pronto un grito, un grito con esa voz que el conocía muy bien, rompió en silencio, se metió en sus pensamientos y se llevó por completo la ultima gota de su tranquilidad.

¡MANGEL!

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Los quiero mucho♥♥♥ Ya no intentaré disculparme por la tardanza!! Nuevo capítulo el miércoles y otro el viernes, para compensar! Gracias >.<

Compota de Palabras @SomosLetras

"Podría haber perdonado cualquier cosa que me hiciera hasta ese momento menos que no me hubiera contestado en ese preciso instante el teléfono. Sabía que se encontraba con aquella pendeja besando su labio superior y jugando con su lengua como si fuera un dulce preciado.

- ¡Muérete! - grité para mis adentros - ¡Estás podrida!

Tenía tanta rabia que me daban unas ganas casi abrumadoras de darle un chingadazo para que entendiera quien mandaba, pero, que más daba, si a él le importaba un pedo nuestra relación.
Ahora, lo único que quedaba era que fuera enigmático mi pensamiento que ora para calmar su tormento.”

- Compota de Palabras @SomosLetras | Lilith Way Lee

Amor mío; ya te he contado que en esta ciudad casi no llueve pero se ha presentado más de lo usual y he estado trabajando en mis obras con una intensidad abrumadora, siento que todo lo que nace de mi cabeza es para ti. Me imagino que tu has estado ocupada con tus clases de ballet y que me visualizas junto a ti cada que te ves al espejo; yo escribo y tu danzas. Sin ti mis dedos están vacíos, no hacen música, no hacen poesía, no tienen magia ni ritmo. Creo que por eso últimamente he estado tan inspirado al tenerte en mi corazón, al fluir en mis ideas y dibujarme una sonrisa cada que te recuerdo. No hay día, no hay noche, no hay instante, que no cruces por mi mente y viajes por mis venas para despertar lo que desconozco en mi. Un día quiero escuchar mis versos de tu boca y reírnos de cosas tontas, andar por mis lugares favoritos y escuchar todo lo que me he perdido de ti. ¿Recuerdas lo que hago antes de apagar la luz y cerrar los ojos? digo tu nombre con todas mis fuerzas y me pregunto qué estarás haciendo, en qué lugares dejaste tus pisadas, dónde has gritado mi nombre, en qué piensas y si te hago sonreír. Me ha ido bastante bien en mis dos universidades, he estado trabajando en proyectos personales muy grandes, para ser un gran escritor en todo el mundo. No he dejado de fumar porque lo he visto como un modo de consolación; ya son años, lo sabes. Por otro lado a mi madre le ha ido bien con sus vestidos, sigue alegrando vidas ajenas y haciendo lo que más ama. Quizás un día haga uno para ti y vayas de mi mano hasta el altar; no sé, no hay prisa, lo que si hay es amor. Gracias por existir, por amarme, por estar ahí; en algún lugar haciendo tus cosas y anhelandome como yo a ti. Te amo, Naara.

Posdata: Papá ha estado muy entusiasmado con vos, siempre le hablo de ti en el auto, a la hora de comer y antes de dormir; me ve trabajando en mis cosas y ha dicho que le hace ilusión conocer a la mujer que me alegra la vida.

—  Cartas a Naara, Joseph Kapone (11/ Oct/ 14)
Victoria abrumadora de Bachelet en Chile

Agencia Soynadie:

SANTIAGO, Chile (AP) — La abrumadora victoria de Michelle Bachelet en las elecciones presidenciales de Chile fue la mayor en ocho decenios, pero la asistencia a las urnas fue la menos desde el regreso a la democracia, lo que sugiere que…

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Esa constante sensación tan abrumadora de aburrimiento, estaba asesinándolo con una lentitud tortuosa. Los libros habían sido consumidos por sus retinas curiosas hace varios días; la señal de su teléfono móvil no ayudaba para embriagarse de nuevos conocimientos y, también, se había permitido tiempo de explorar el terreno desértico y pastoso unas treinta veces. Quedaba sólo una opción (poco convencional) para satisfacer esa básica necesidad que todos los seres humanos poseían: Sentado en el suelo, cerca de una carpa que no reconocía, paseaba una jeringa entre sus manos. Su contenido era de dudosa procedencia, pero a simple vista parecía un jarabe tono frambuesa. Alzó la vista cuando unas piernas desconocidas se cruzaron ante él, y entonces preguntó: —¿Podrías prestarme tu brazo? Sólo tardaré un momento —elevó una de sus cejas, curioso, junto a una sonrisa ladina y poco prometedora. 

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Lo que le inspira más repugnancia es la frivolidad, la ligereza, la inconsistencia de los hombres de letras. Tal vez este sea un mal que la política ha creado y fomentado en la literatura. No hay cosa más abyecta que un político: un político es un hombre que se mueve mecánicamente, que pronuncia inconscientemente discursos, que hace promesas sin saber que las hace, que estrecha manos de personas a quienes no conoce, que sonríe siempre con una estúpida sonrisa automática… Esta sonrisa Azorín la juzga emblema de la idiotez política. Y esa sonrisa es la que ha encontrado también en el periodismo y en la literatura. El periodismo ha sido el causante de esta contaminación de la literatura. Ya casi no hay literatura. El periodismo ha creado un tipo frívolamente enciclopédico, de estilo brillante, de suficiencia abrumadora. Es el tipo que detestaba Nietzsche: el tipo «que no es nada, pero que lo representa casi todo». Los especialistas han desaparecido: hoy se escribe para el periódico, y el periódico exige que se hable de todo. Dentro de treinta años todos seremos periodistas, es decir, nadie sabrá nada de nada. Nos limitaremos a sospechar las cosas, lo cual tiene la ventaja de que ahorra tiempo y no entristece el espíritu con la melancolía de las lecturas largas.
— 

Azorín (Martínez Ruiz, José), La voluntad, 1902.

(Cátedra, Letras Hispánicas, Ed. de María Martínez del Portal, 2006)

Pajarito Triguero

El frío era insoportable, sin embargo, el calor en mis mejillas era una abrumadora sensación. Le amaba porque aún se sonrojaba cuando lo veía desnudo; con aquella cara de muñeca, de rasgos definidos, ojos pequeños y de un azul profundo como el de una piscina, las cejas delgadas, la tez amielada y su cabello de caramelo: al descubierto su pecho se tornaba rosa cuando el viento helado chocaba contra él, como en ese momento.

Estaba sentado en la cama, con sus pequeñas manos jalando de su cabello con desdén, mirándose en el espejo, viendo con sumo detalle cada rincón de su cuerpo, tocando ciertas partes con el ceño fruncido.

Gire sobre el pequeño sofá para verlo mejor, entonces cubrió su cuerpo con mi playera; sólo porque temía que estuviera despierto. Regreso a su tarea, ahora con el ceño frunció, como si estuviera furioso por no poder hacerle nada a esa piel que se miraba pálida, por la cicatriz en su estomago tan grande y abultada que, rosada, que no hacia juego con su tez; tal vez enfurecía por no poder sanar las manchas violetas en sus muslos o los raspones en sus antebrazos. Se abrazo a si mismo antes de sentarse en el suelo junto a mí, cubriéndose con una manta del suelo y tomando mis manos para que le rodearan por el cuello.

Me observaba detenidamente, sus dedos recorriendo mi clavícula perezosamente; deslizando uno de ellos por mi pecho hasta llegar a la pelvis donde el tatuaje de un pequeño pájaro azul se dejaba ver. Con ambas manos tomo mi cadera por completo atrayéndolo hacia él; entonces aquellos ojos tristes me miraron llenos de curiosidad, una que él sólo podía tener.se levanto del suelo para abrazarme apropiadamente.

— ¿Por qué no dejas de fingir que estas dormido?—más que enojado se escuchaba triste.

Abrí los ojos lentamente, pues él no apartaba su mirada, ya que parecía poder encontrar la respuesta a cualquier cosa en mí. Torcí la boca al ver como sus ojos se humedecían; tome su delicado rostro para besarlo sutilmente, ya que sus labios rotos bebían dolerle; los acaricie, y me sentí completo.

—No creo ortodoxo seguir así—menciono en un susurro lleno de tristeza.

—¿A qué te refieres?—mi voz quemaba, amarga.

—Tú… tú tienes todo esto—hizo un ademan con las manos—y yo solamente estoy aquí, estorbando y lloriqueando y…—le pegue a mi pecho mientras besaba su cabello.

Entonces comenzó a llorar; le acune en mi pecho mientras le cataba una canción de cuna al oído. Sabía que esas heridas en la piel no eran lo que le torturaba, eran las palabras que recibía cada día.

Me retorcí en el pequeño sofá para intentar tener un mayor acercamiento, ya que a pesar de ser un hombre, se sentía mucho más delicado entre mis brazos que cualquier otra cosa. Recordaba como lo había conocido, ese había sido el mejor día de mi vida, y uno de los peores para él seguramente. Lo había encontrado detrás del mar.

—Fue en verano ¿Recueras? El de hace tres años; eras un poco más inocente en aquel entonces. Estabas de vacaciones con tu familia y yo estaba de viaje con unos amigos…—se acomodo en mis brazos con cara triste—nos conocimos en la noche, me invitaste a cenar, una caminata por la playa: nuestro primer beso fue cuando casi te ahogabas la quinta noche; te encontré tras el mar.

—¿Por qué siempre dices eso?

—Porque esa noche no fue la primera vez que te vi, la primera ocurrió luego de que salieras del hotel, te metiste al mar y comenzaste a llorar, rezaste.

—Pero… yo—besé su cabeza— no puedo creer que sigas haciendo esto por mí… es decirme cualquier otra persona me hubiera votado, tú eres…

—¿Botado?

Pude ver como asentía, era delicado y eso me encantaba. Aún recuerdo el día en el que fue llorando hasta mi casa—esa no fue la mejor noche, había otro hombre ahí y él lloraba tristemente en mi puerta— estaba desconsolado y cubierto de sangre porque su padre, le había golpeado sin piedad por una frustración; su madre ni siquiera abogó por él, por ello fue hasta mí. Éramos más que amantes ocasionales, así que no pude dejarlo a su suerte, despedí al otro y a él lo dejé dormir en el sofá. Desde entonces mi amor por él es un secreto.

Aún abrazados, alguien tocó a la puerta ferozmente, casi gritando. Me separé de su lado, tomé la manija, ambos sabíamos quién era, por eso volví a su lado.

—Louis…—se giró y con su mirada triste me sonrió, me amaba—. Mi pajarito triguero… Te amo.

—Te amo…—los ojos se llenaron de un destello de felicidad antes de que se fuera a esconder.

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Un pequeño Oneshot Larry, ya que he estado ausente estos últimos…. días (meses)

Ojalá les guste <3

Ramitas y charcos;

[ @solitudeinshadows ]

Disfrutar del paraje absolutamente dormido por la lluvia, sumido en la nitidez de la mañana y el calor ínfimo dado por la bruma hacían que su salida fuera óptima y perfecta. Se podía oler el aroma a tierra mojada y flores aplastadas por el agua. Era una especie de sinfonía incesante y abrumadora ¡Qué más podía pedir! Estaba alegre por la lluvia, y más, porque podía disfrutar de ella sin problemas. No trabajaba. Era libre cada mañana en la semana. Era un maldito mantenido y lo sabía, pero era un tanto feliz así. 

No llevaba la cuenta, pero por lo menos llevaba unos 5 minutos caminando; aplastando ramitas y charcos que aspiraban ser pozas. La sinfonía perduraba. Ya cuando iba por los 10 minutos, divisó a un hombre fornido, que observaba el suelo y pasto con curiosidad. «Es otro amante de la naturaleza», bromeó y siguió caminando.

Ya cuando lo tenía a unos metros —y curiosamente, no le había quitado la vista de encima— decidió comenzar una conversación, aunque fuera sobre el clima. No hablar con nadie por mucho tiempo era molesto, normalmente salía con su sobrino y él le contaba toda su vida, cada salida. 

Adoraba a ese chico. Demasiado. 

—¿Eres jardinero? Te ves demasiado concentrado…

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Imposible no caer rendido ante esta película que se mueve entre lo perturbador y lo experimental, y consolida a Jonathan Glazer como un sobresaliente creador de atmósferas cinematográficas hipnóticas y envolventes. A su arriesgada propuesta, impecablemente dirigida, le permitimos ciertas licencias (no en vano fue director de ‘Birth' y ante eso no podemos decir nada). Lo que podría haberse convertido en otro remedo lynchiano, logra transformarse en una experiencia audiovisual fascinante que no se parece a ninguna otra.

Un relato de una belleza extraña y abrumadora, fruto de un adelantado a su tiempo.

'Under The Skin', Jonathan Glazer, 2013

#Sitges2014

Este es tan buen momento como otros para hablar de aquello que rara vez cruza nuestra cabeza, aún en medio de las celebraciones “patrias”.

¿Qué es México? ¿En que consiste esa mexicaneidad abrumadora?

Desde mi punto de vista, queda claro que la identidad es un problema que nos permea y nos invade como quiza a ningún otro pueblo. No somos de aqui ni de allá, ni aztecas ni españoles, reverenciamos y ofendemos lo mismo a ambas raices, guardamos un resentimiento contra ambos, pero de eso un hombre más grande que yo ya hablo ¿No es cierto? Y sin embargo a tantos años de aquel laberinto de palabras que definitivamente escondía el laberinto de la identidad nacional; aún no entendemos lo importante que ese discurso era para el país mismo.

México es para mi, y muchos me odiaran por decirlo, un estado ficticio, no en su capacidad de gobernarse -que eso ya es otro asunto- sino en su existencia física, en la pretención de unidad, en la busqueda de un paradigma común.

Buscando por supuesto ese algo unificador, ese principio de construcción, se le puede encontrar y fácilmente, no en el Hidalgo cuyos meritos empezaron mucho pero no lograron tanto, sino en por supuesto una figura mítica: Guadalupe.

Y es tan sencilla la respuesta que Hidalgo mismo la entendío y ejerció en su momento, tan sencilla que aún ahora se utiliza para adoctrinar a la sociedad perdida.

Pero ¿Puede bastar un solo símbolo para juntar, geografias distintas, cosmogonias diferentes, territorios idiomaticos fantasma tan numerosos?

Las apariencias dicen que sí, que es un simbolo mexicano que se extiende más allá de las fronteras, que mantiene unidos en Los Angeles a comunidades completas -que aún más que el mexicano promedio luchan por su identidad- lo mismo que es fuerte en comunidades en el sur.

Pero yo creo que la unión es artificial, de allí mi concepto de estado ficticio -ya saben, no por su gobierno- y que en realidad México al odiar a sus dos raices, esta ocultandose la verdad dolorosa:

México odia a México, su peor enemigo es México, le causa repulsión la debilidad de México, no tolera la historia llena de tropiezos de México, el objetivo de México es alzarse sobre México.

Porque siempre existieron dos y tras una historia de indigenas y criollos, insurgentes y realistas, liberales y conservadores, federales y revolucionarios etc… los dos Méxicos quedaron confundidos y no pueden ver en el otro sino al enemigo.

Por ello somos atentos y serviciales con turistas extranjeros, porque en el fondo no les podemos concebir como el enemigo, el enemigo esta dentro.

En una Historia tan tumultosa como la de este país por supuesto, nosotros provenimos de ambos bandos y en ello entendemos que nosotros mismos somos el enemigo.

Y así, de pie sobre una tierra rica sin importar que tanto ha sido saqueada no podemos despegar, porque estamos sujetos a otras voluntades y deseamos más que nada triunfar derrotando al vecino interno y a la vez deseamos que una parte de nosotros pierda y que nadie tenga una ganancia de ello sino la mitad que consideramos valiosa -que por cierto es ninguna-.

Me basta ver las dos realidades de México y entender que ambos se encuentran en pleno error y no pueden hacer por entender la validez de los otros los unos, ni la necesidad de construir mientras se destruye los otros para confirmar esto.

Hombres más grandes ya han pintado este lienzo en que ahora esbozo rayones algo infantiles, pero hasta que no entendamos lo importante que es la identidad el país no saldra adelante.

Resulta que un montón de Historia no bastaría, seríamos victimas de los mismos errores que han existido hasta ahora, y sí lo que más une al mexicano es el futbol, pero el mexicano no tiene posibilidad alguna de construir en este panorama -porque como espectaculo les pertenece a unos y a los otros solo los adhiere- estamos en severos problemas.

Problemas que necesitan una reforma que por supuesto no esta contemplada en el plan de acción de ningún partido. Reformas para que los impuestos lleguen donde deben y no se queden en algunos, de modo que podamos pagarlos con confianza, que al final es el problema mismo.

Reformas que nos den no la educación de otros paises sino una adecuada a nosotros, pero eso esta perdido, porque las escuelas públicas se caen a pedazos y en la que hay buena matematica no hay amor por la historia y viceversa mientras que en las escuelas privadas -a las que por cierto no siempre asisten ricos sino niños cuyos padres hacen esfuerzos que deberían ser mejor enmarcados- o se niega el asunto de la identidad o se mezcla innecesariamente con otras identidades ajenas. Basta mencionar que aún respetando al pueblo norteamericano digo sin empacho alguno que el Día de Gracias no tiene cabida aquí, sí bien el Halloween puede volverse una adición al set de tradiciones ya existentes -porque el sincretismo siempre puede enriquecerse-.

Despues de decir todo esto, la pregunta queda en el aire, ¿Que es México? ¿Que es más allá del territorio que fue una colonia española, de lo que quedo de un siglo de guerra interna e intervenciones, del fruto de una revolución que al final costo más de lo que valía y se traiciono a sí misma, de un siglo en que la estabilidad se alcanzo agachango la cabeza, de una actualidad en que dos mitades no pueden ver dentro de los motivos de la otra? No es tierra azteca, ni olmeca, ni maya, eso sí lo garantizo, porque la suma cambia los terminos iniciales, y en México muchas cosas se han sumado, pero el Leviathan resultante no tiene una cabeza ni un rumbo, sino un montón de brazos arrancando otros en la creencia de que eso les hara mejores.

Y es triste, porque un monstruo de nuestro tamaño, aún dividido al centro, sí fuera capaz de poner un rumbo -un rumbo que por cierto no machacara brazos en una sed de poder infinita- podría sobrevivir a los oscuros tiempos en que la realidad ocurre.

Y entonces pregunteselo usted, y es posible que logre una respuesta mejor que la mia y estemos por un poco al menos, avanzando en un mejor camino por ello.

¿   ?

SOFTLY SYSTEMATIC Taste is the only factor. Quality is the only limit. Support the artist Sam Smith https://soundcloud.com/samsmithworld https://www.facebook

Sí lo hago, creo
Que un día voy a ser, dónde estaba
Justo allí, a tu lado
Y es difícil, los días parecen tan oscuro
La luna, las estrellas, no son nada sin ti
Su toque, su piel, ¿por dónde empiezo?
No hay palabras para explicar la forma en que me he perdido
La noche, este vacío, este agujero que estoy dentro
Estas lágrimas, que cuentan su propia historia

Me dijiste que no a llorar cuando te fuiste
Pero la sensación es abrumadora, son mucho más fuertes
¿Puedo poner a tu lado, a tu lado, que te
Y asegúrate de que estás bien
Yo me ocuparé de ti,
Y yo no quiero estar aquí si no puedo estar contigo esta noche

Estoy alcanzando hacia fuera a usted
¿Puedes escuchar mi llamada? (¿Quién puede decir que no me oyes?)
Este dolor que he pasado por
Me falta, falta de usted como un loco

Me dijiste que no a llorar cuando te fuiste
Pero la sensación es abrumadora, son mucho más fuertes
¿Puedo poner a tu lado, a tu lado, que te
Y asegúrate de que estás bien
Yo me ocuparé de ti
Y yo no quiero estar aquí si no puedo estar contigo esta noche

Me extiendo esta noche, me sentar a tu lado
Me extiendo esta noche, me sentar a tu lado
¿Puedo poner a tu lado, a tu lado, que te-ou
Y asegúrate de que estás bien
Yo me ocuparé de ti
Y yo no quiero estar aquí si no puedo estar contigo esta noche

5. PROGRAMAR TU TIEMPO.

Cuando un profesor les asigna un trabajo largo, los buenos estudiantes elaboran un programa, dividiendo la tarea en partes pequeñas, para que no les resulte tan abrumadora. En este sentido, recuerda la frase que dice: ‘No es posible comerse un elefante… Salvo que se lo haga progresivamente, pedazo a pedazo…’

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