La-Venta

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A presagio de verme muy comercial poniendo este video pero siento que algunos de nosotros nos remontaremos a nuestra infancia con el retorno de estos objetos del deseo noventeros llamados pepsilindros. 

Es casi imposible haber crecido en México en los años 90 y no haber tenido un pepsilindro (suma de las palabras Pepsi y cilindro). Este objeto de deseo era una especie de bidón de bicicleta que la marca de refrescos Pepsi puso a la venta en México: envases de plástico con una pajita (popote, en México) y decorados con imágenes de dibujos animados. Por eso, el anuncio de que la compañía vuelve a lanzar los pepsilindros ha hecho más ilusión a aquellos niños noventeros - ahora rondando la treintena - que a los actuales.

-El Pais


Examination of Olmec offering from La Venta

The present-day Mexican State of Tabasco houses the great Olmec city of La Venta which existed from around 1000 to 400 B.C. Archaeologists have found many fabulous offerings buried within the site – such La Venta 4 – which is composed of 16 different figurines carved out of various stones, representing male individuals accompanied by six celts.

The offering was located on the north platform of La Venta in 1955 by Eduardo Contreras (INAH), and for half a century the group was housed at the Museum of Natural History of the Smithsonian Institution and returned to Mexico in 2011. Since then it has been exhibited at the National Museum of Anthropology (MNA).

The offering was carefully buried under layers of  various coloured clay. The first layer was a coffee colour, followed by orange, pink, yellow and white, and possibly may refer to different levels of the cosmos. Read more.

La Venta, Tabasco. Mexico - Beginning in 1938, Matthew Stirling, chief of the Smithsonian Bureau of American Ethnology, led eight National Geographic-sponsored expeditions to Tabasco and Veracruz in Mexico. He uncovered 11 colossal stone heads, evidence of the ancient Olmec civilization that had lain buried for 15 centuries. (Photo by Richard Hewitt Stewart)

(via 125 Years of National Geographic - The Big Picture - Boston.com)

Pinata Cupcakes | Ya A La Venta

How cool are these - mini pinata cupcakes! These don’t actually look too hard to make, though I guess it might take a few tries to get the domes looking nice. You could fill the top with lots of different candies, if you’re making these for Christmas you could fill them with red, green and white M&Ms or if you’re making them for New Year’s Eve you could fill them with gold gum balls and edible gold stars!

*La ventana en el hospital*

Esta es una historia muy hermosa que me encantaría compartirla con todos ustedes:

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba.

Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, dónde habían estado de vacaciones.

Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosa que podía ver desde la ventana. El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarlos, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía. Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.

Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.

Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo él mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama… y se encontró con una pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indicó: “Quizás sólo quería animarlo a usted”.